Epilogolo

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Terror, un sentimiento que pocos han vivido en persona, posiblemente el más poderoso de todos; se impregna  y te destruye desde adentro. Nadie desearía vivirlo, todos, hasta los más pequeños tenían conciencia de lo que era; podía ser visto como una caída de un árbol, el miedo de caer de una gran altura, el ataque de un animal salvaje etc. Sin embargo, aún existía alguien que no tenía la menor idea de que era él terror a pesar de haber estado varias veces frente a el. Noche era una pequeña niña de seis años, su pureza e inocencia la hacían digna de ser un ángel, los doctores habían celebrado su nacimiento pues, según ellos, había muerto en el vientre de su madre, no obstante, después de varios esfuerzos una hermosa niña llego al mundo, tomando así la vida de su madre, que, con una sonrisa y un beso en la mejilla se despidió de su pequeña hija. Muchos dicen que el dolor que sufre una madre al perder a su hijo es insoportable, pero esa vez, los doctores no vieron dolor en el rostro de la nueva madre al despedirse de su hija, si no el vivo sentimiento del amor, su mirada reflejaba paz, confiaba en que su hija estaría bien sin ella, sabía que ella era fuerte y que sabría defenderse de cualquier peligro. En ese instante su vida fue insignificante comparada con la del pequeño ser que ahora descansa en sus brazos, entregando así su vida por la de ella.

...

—¿Papá? ¿Ya casi llegamos?—La pequeña niña que descansaba en el asiento trasero había despertado con una gran sonrisa.

—Buenos día querida. Falta poco— al mirar por el retrovisor pudo apreciar a su somnolienta hija mirar por la ventana, cosa que le saco una sonrisa— ¿Cómo amaneciste?

—¡Bastante bien padre!...— Noche miró con atención al frente sonriéndole a su padre, su rostro parecía ser triste cosa que llamo la atención de su padre que decidió mirar hacia ella unos segundos...

Grave error.

Los pocos segundos que tomó Charles para mirar a su hija fueron suficientes para que un camión de carga impactará contra ellos. La parte delantera del auto quedó destruida al instante, el auto volcó dando a su vez repetidas vueltas que fueron disminuidas por la espesa nieve, causando así que el auto quedará bajo la nieve. Después de varios minutos de eterno silencio un pequeño quejido se escucho en el interior del auto. La pequeña niña había quedado inconsciente debió al golpe, una gran herida en su frente era visible, la sangre caído sobre su rostro bañando a si su blanquecina piel. Con dificultad se deshizo del cinturón de seguridad, al liberarse este regreso a su lugar original en menos de un segundo dándole la libertad necesaria para moverse, por lo que decidió hacerlo. Sin embargo un dolor punzante en su pierna izquierda la obligó a sentarse de nuevo y levantarse  con más lentitud. Con rapidez activo el botón que se encontraba al lado del asiento del copiloto provocando que este cayera totalmente hacia atrás dando la forma de una cama. Noche trepó a esta y movió a su padre repetidas veces hasta que este despertó. Su mirada indicaba que su salud era deplorable, Charles luchaba por mantenerse consiente. Dando diversos quejidos se movió de su asiento quedando totalmente recto hacia su hija. Con delicadeza tomó sus pequeñas manos entre las suyas, con el dedo pulgar hacia leves movimientos para tranquilizarla, su pequeña hija miraba atónita el rostro de su padre, sabía que algo no andaba bien, y eso le preocupaba. Su rostro comenzó a llenarse de lagrimas al igual que el de su padre.

—Papá...—susurró.—¿Vamos a morir?

Charles miro con ternura el rostro de su hija.

—La muerte no existe, hija.—explicó— La gente sólo muere cuando la olvidan. Si puedes recordarme, siempre estaré contigo.

La niña pensó, confundida, en las sabías palabras que había dicho su padre, a su corta edad no tenía ni la menor idea de qué trataba de decir, pero, al menos le había dado fuerzas para evitar llorar e imaginarse que saldrían vivos de esta. Con cariño abrazo a su padre mientras escondía su rostro en su pecho, sentía que al hacerlo estaría a salvo de todos lo males que había fuera, algo así como un campo de fuerza, donde los dos estarían a salvo. El brazo de Charles rodeo lentamente el pequeño cuerpo de su hija, se movió con dificultad para así, besar con cariño la frente de su hija quién sonrío agradecida. << Te amo >> fueron las palabras con las que Charles se despidió de su pequeña hija. Se había despedido con miedo, no podía negarlo, estaba dejando sola a su hija, pero ya no podía hacer nada, trato de hacerlo, bien sabe Dios que lo intento.

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⏰ Last updated: Jul 24, 2017 ⏰

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