PRÓLOGO

249 20 0
                                        

Probablemente la mayoría de historias que has leído traten del amor verdadero, de que a pesar de todos los obstáculos los protagonistas llegaron a su tan anhelado "felices por siempre".

Pero este sin duda no es el caso, aunque creí firmemente que él era el amor de mi vida y que como todos merecíamos un final feliz me aferraba a eso, sin embargo no fue así y no sé si decir, que fue un engaño desde el primer momento en que lo conocí, lo único que sé es que definitivamente nunca estuve lista para soportar tanto daño.

Pero ¿Y quién si lo está?

Bueno esta es mi historia y así fue como empezó...  

Hace dos años.

–Mamá  ¿me puedes dar dinero? tengo que comprar unas cosas para el colegio –puse mi mejor cara para evitar ser regañada ya que era domingo, ocho de la noche y recién me acordaba de comprar unos mapas, sinceramente planeaba no llevar nada, luego me acordé de que estoy mal en geografía y se me paso.

–Brooke estuviste todo el fin de semana tirada en el mueble y ¿Recién te acuerdas? –si, ella era mi madre, estaba parada frente a mi con los brazos cruzados con una ceja levantada esperando una respuesta de mi parte.

–Mamá por favor luego me regañas ya es tarde y tengo que ir hasta el centro – hice un puchero.

–¡Brooke! –ella suspiró y con resignación me dijo–solo coge el dinero y ve –le sonreí y asentí.

No hacía falta ir a cambiarme o maquillarme, sabía que así estaba bien. Mi cabello negro azabache y mis ojos verde aceituna siempre me hicieron lucir bien así que lo de arreglarme demás nunca fue conmigo. 

Por suerte vivíamos cerca del centro quedaba a unas cuatro cuadras mas o menos, cogí el dinero y salí en busca de mis mapas.

Por cierto, mi nombre es Brooke Casas tengo 15 años y he llegado a la papelería, pedí lo que quería,  pagué y salí del lugar con la vista fija en lo que había comprado, en un momento estaba revisando mis mapas y al otro mis mapas volaban y mi trasero se encontraba en el suelo.

Levanté la vista y vi parado frente a mí un chico de tal vez unos 16  años, me veía con una sonrisa un tanto molesta, se podría decir que era una sonrisa sarcástica.

– ¿Acaso no ves por dónde caminas? –pregunté fastidiada él levantó una ceja y me ofreció su mano.

Obviamente no la acepte, empecé a recoger mis cosas sin decir nada. 

-¿Te ayudo? -Él se inclinó y me ayudó a recoger. – ¿Eres muda y por eso no me respondes? –me dio mis papeles y me sonrió.

–Gracias –contesté y me detuve a observarlo, su cabello era negro tanto o casi igual al mío, sus ojos eran de color verde agua, su contextura era delgada pero se notaba que hacia ejercicio y su sonrisa... Su sonrisa era una de las cosas más irritantes que había visto, di media vuelta y dispuse a irme.

–¡Espera! –dijo y comenzó a caminar a mi lado.

–¿Qué quieres? –trataba de ser lo más cortante y fría posible, era un extraño.

–Mi nombre es Darren –hizo una pausa– Darren Olsen –y de nuevo puso esa sonrisa, ¡maldita sea!

–Y eso a mí me importa ¿por? –dije un poco molesta.

–Solo quería presentarme, ya sabes ser amable – no respondí, no pensaba seguir contestando. –Lo que tú no eres–susurró, pero alcance a escuchar.

Me detuve en seco y lo miré –Eres un extraño no me place ser amable contigo, me has tirado al piso y ¡no dejas de poner esa sonrisa tan fastidiosa! –él solo me miraba y luego sonrió ¡joder!

–No sé de qué sonrisa me estás hablando, soy un extraño, pero podemos ser amigos, prometo no volver a sonreír –alzó su mano en son de promesa yo sonreí, ese gesto me había causado gracia.

–Soy Brooke Casas –le extendí mi mano, él la aceptó.

–Supongo que eso es un sí –volví a sonreír, asentí y él me dio una sonrisa sincera y para nada molesta.

Para ese entonces no imaginé que sería el comienzo de mi perdición.

Quizás no debí quererte tanto.Tempat cerita menjadi hidup. Temukan sekarang