¿Cuánto tiempo habrá pasado? ¿Días, semanas? ¿Años? No lo sé. He perdido la noción del tiempo. Me hallo en una habitación a oscuras, solamente con unos pocos rayos de luz que atraviesan la ventanilla con rendijas. Vivo vacía, muerta por dentro. Si miras en mi interior, solo verás el deseo de morirme.
"¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿No podría ser otra cualquiera?"
Siempre me repetía las mismas preguntas. Una y otra vez. Estoy cansada de pensar. De respirar. De vivir.
Los únicos recuerdos vívidos que tengo son de cuando estuve por última vez en la calle, viviendo una vida normal.
Aquel día tuve una cita con mi pareja. Quedamos a tomar algo, a dar un paseo... Lo normal. Pero no supe que aquel día que yo veía tan normal como otro cualquiera cambiaría mi vida drásticamente.
Aquel día llegaba tarde a la cita, por lo tanto fui corriendo hasta llegar a mi destino; pero antes, sin darme cuenta, me tropecé con un señor alto. Inconscientemente le pedí disculpas si ni siquiera mirarle a la cara. Dijo algo, pero yo no escuché nada. Llegué apenas a mi cita, así que mi novia me regañó un poco. Pasamos el día como otro cualquiera. Llegó la noche cuando nos despedimos. Nos dimos un abrazo y un beso y nos fuimos por calles distintas.
Me daba un poco de miedo caminar en una calle vacía de noche, así que me apresuré dando zancadas. Notaba una presencia en mi espalda, pero no quise mirar atrás. Solo correr, correr y correr.
Me tropecé y me hice un poco de daño en mi tobillo; por lo que, naturalmente, me agaché para comprobarlo. Fue demasiado tarde cuando me di cuenta de que alguien estaba casi encima de mí. Vi su sombra, y cuando quise reaccionar, ya tenía un trapo en mi boca. Olía mal, sabía que era cloroformo, pero no pude contener mi respiración. Me desvanecí en los misteriosos brazos del secuestrador.
Me desperté. Estoy mareada, no puedo saber en qué sitio me encuentro. Consigo ver borrosamente a alguien delante de mí, observándome.
-Hola, princesa. –dijo emocionado el hombre que estaba delante de mí.
-¡¿Quién eres?! ¡¿Dónde estoy?! –grité, asustada.
Intenté moverme, pero me hallaba limitada por unas cadenas que me ataban ambas muñecas y tobillos. Me quedé helada; ni siquiera fui capaz de entrar en pánico.
-¿Dónde? ¡Pues en tu nuevo hogar, tonta! Soy tu príncipe.
Tenía ganas de llorar y vomitar, así que lo hice. Vomité mientras que de mis ojos caían lágrimas.
-Oh, ¿estás nerviosa? ¡Qué adorable! –dijo el misterioso hombre.
-Sólo... Dime qué quieres de mí...
-Quiero que estemos juntos para siempre. ¡Estábamos predestinados! ¿Acaso no te acuerdas de lo que pasó ayer?
-¿Ayer...?
-----------------------------------------------------------------------
Y hasta aquí. ¡Gracias por leer!
Ah, una cosa: no os prometo actualizar cada semana ya que se me puede olvidar o simplemente no tener el tiempo suficiente, pero os prometo que no la abandonaré. (¡¡Y comentadme si estoy escribiendo los capítulos demasiados cortos, por favor!!)
¡¡Besos dulces!!
YOU ARE READING
Trágica Obsesión.
General Fiction|| CUIDADO: +17. CONTIENE LENGUAJE VULGAR Y CRÍMENES COMO SECUESTRO. ABSTENERSE SENSIBLES DE ESTE TIPO DE CONTENIDO || Un hombre se obsesiona con una mujer, que ésta será nuestra protagonista y narradora. El hombre (Edward) secuestra a la chica (Ada...
