Piloto

34 2 0
                                        

Para empezar mi nombre es Maximiliano, pero me dicen Max, tengo 16 años y vivo en Mar del Plata.
Hoy salía del centro de comprar rollos para mi cámara instantánea nueva que por alguna razón, como siempre pasa, me dieron una fucsia que había en vidriera. Esto parece un karma o algo así,  porque no es la primera vez que pasa. salgo del shopping cuestionando lo sucedido hace unos meses y me dirigí hacia la parada del autibus.
A pocas cuadras de llegar a la estación me tope con una floreria que nunca antes había visto...es decir, ayer pasé por este mismo lugar con mis amigos y esa floreria no estaba ni en construcción, era una esquina desalojada en la que se encontraba un "Subway" que por cierto ya no hay en Mar del Plata, seguramente por la poca clientela. Me encantaba ir ahí siempre estaba tranquilo, con poca gente ahora que lo recuerdo...¡pero los sanwiches eran riquísimos!.
Volviendo al caso... es como si hubiera aparecido mágicamente desde otra dimensión o algo similar. Me dirigí hacía la floreria, las decoraciones del exterior me llamaron mucho la atención, había todo tipo de flores. Muchas que parecian salidas de películas de fantasía con rayas, degrades colores flúor, alargadas, carnívoras, animal print... etc. E incluso algunas parecía que tenían rostros dibujados. Estaban divididas en sectores dependiendo las condiciones climáticas recomendadas para cada flor y cada uno ambientado dependiendo el lugar de origen de cada tipo en pequeños sectores divididos entre si por paredes de vidrio. El lugar era inmenso, más grande que el Subway, era mucho el espacio que ocupaba como para ser el mismo.

Había un sector del lado derecho en el que estaban de otros tipos diferentes pero de mucha variedad, también en la parte de adelante antes de la caja (en la aue había mini cactus) a la derecha justo en el centro de la tienda había un arbol con pequeñas flores blancas muy brillantes. Pensé en que no sería mala idea llevar un ramo para decorar la casa, de todas formas ya había llegado la primavera a Mar del Plata.
Por desgracia es una ciudad costera, es decir, a veces ni en verano hace calor.
Me dirigí hacía la floreria y me atendio un anciano de unos sesenta o setenta y pico. Tenia los ojos azules, cristalinos, en los que me podia reflejar como si fueran pequeños espejos circulares de cristal, me recordó mucho al color de ojos de uno de mis mejores amigos.
Y con una sonrisa simpática, el cabello abundante de color rubio liso tirando a blanco y el rostro más pálido que la nieve, se dirigía hacía mi como si ya nos hubieramos conocido desde antes.
—Buenos dias!! ¿Qué andabas buscando?—me dijo con una gran sonrisa en el rostro.
—Hola, quería pedirle que me arme un ramo con algunas flores variadas.—dije mirando la gran cantidad de flores que tenia, realmente parecia un vivero más que una pequeña floreria, visto desde adentro.
Había muchas flores exóticas que no conocía pero una energía increíblemente positiva y fuerte mezclada con el olor de las flores y la tierra mojada me hacían olvidar el lugar en el que me encontraba e imaginar que estaba en un bosque encantado o fuera de mi cuerpo, flotando con mi alma explorando otros mundos que nadie ha descubierto jamás y que uno de ellos sea coincidentemente el mundo del que vengo.
—Muy bien entonces!!—dijo arqueando las cejas mientras agarró un papel para envolver las flores.

Se dirigió hacía las flores exóticas y yo temía por el costo pero no dije nada. Agarró desde las mas comunes hasta las más extravagantes.
Una vez terminado el ramo, se dirigió hacía una puerta de color negro carbón con algunas pequeñas y largas flores dibujadas en acrílico, aunque se veía desde mi posición que dentro estaba más oscuro que la puerta misma y al parecer el anciano la cerró  sin encender ninguna luz. Solo podia oír susurros provenientes de la misma
No podía dejarlo pasar. Una vez que volvió con el ramo le dije:
—¿Está bien? ¿Necesita ayuda con algo?—con voz un poco tosca, recordando también que necesito un trabajo (cosa que es difícil siendo menor de 16 a menos que un familiar necesite ayuda con el suyo).
—No hijo, estoy bien, gracias por ofrecerte.—Dijo mirando en dirección a una rosa negra con los bordes blancos que yo no había visto antes.
—¿Cuanto sería?
—No te preocupes por eso, esta vez invita la casa.
—¿Está seguro?¿No es muy caro?
—Tengo facilidad para conseguir todo tipo de flores, así que no es una molestia hacerlo de vez en cuando, a demás tengo la sensación de ya habernos conocido antes.—dijo con mucha seguridad
—¡Muchas gracias señor! Iba a preguntarle si me podría tomar para trabajar aquí.
—Sería un placer, justamente andaba necesitando personal, ya estaba pensando en pegar afiches en las calles. Como verás estoy solo en esto y este lugar lleva tanto trabajo como si de un bosque se tratara.—dijo sonriendo mientras se rascaba la cabeza.
—¿Cuándo empiezo?
—Mañana después de salir de la escuela. Pero antes decime tu nombre.
—Maximiliano, pero me dicen max.
Le hice más preguntas sobre el trabajo que debería hacer y volvi a casa.
Coloque las flores en una maceta y al  acomodarlas para lucirse mejor note que la rosa negra ya no estaba.

JúpiterStories to obsess over. Discover now