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El verano llegó más rápido de lo esperado, y con ello la graduación de los chicos. Moe, en un intento de volverlos a ver antes de irse con sus padres de vacaciones dos semanas después, decidió hacer una pequeña quedada con ellos en el parque del centro del pueblo. Keith llegó el primero junto con Charlie.

—¡¡¡Que bien que hayáis podido venir chicos!!! Guro no debería de tardar...—comentó la castaña. Se acomodó mejor la bolsa de tela del hombro.

—A mi me escribió diciendo que no podía venir, Moe —le dice Charlie mirando su teléfono por tercera vez en la tarde.

—¡¿Como?!

—Ufff, ya estas con los gritos—exclama Keith tapándose el oído derecho con la mano. 

—Dramático... —murmuró Charlie mirándolo. 

—Jo —se quejó la chica, cruzándose de brazos—. Yo quería verlos a los tres...

— ¿Y si le llamamos? Sería más fácil que estar quejándose —dice Charlie mirando a los otros dos.

—No perdemos nada intentándolo. 

Moe saca su teléfono marcando el número de teléfono de Guro. Al principio parecía que no lo iba a coger, cosa extraña en él, ya que era el primero en responder a las llamadas. Para su suerte, 6 tonos mas tarde, cogió la llamada.


*Inicio de la llamada*

—Si...?

—¿Guro? 

—Hola Moe, lo siento por no poder ir a la quedada! Las cosas están complicadas por aquí.

—¿Estás bien Guro? Escucho mucho ajetreo por ahí.

—¿Eh? A-ah, si, si —se quedó un momento en silencio, de repente se dejó de escuchar ese ruido de fondo.

—¿Está todo bien?

—Si, si. Cómo he dicho, es complicado... —se volvió a hacer el silencio. Se escucharon algunos movimientos por la otra línea, junto con algunos susurros—. O-oye, que te llamo después.


*Llamada finalizada*


—¡Me ha colgado!

— ¿Qué le pasaría? Se le escuchaba muy agitado —comentó Charlie con aires pensativos.

— De seguro estaría haciendo sus cosas...

—No lo creo —comentó Moe. Se hizo un silencio incómodo, pero fue interrumpido por la morena—. ¿Qué tal si lo vamos a visitar?

—¿Por que? Claramente ha dicho que estaba ocupado.

—Bueno, así podemos saber que está pasando —dijo Charlie, a favor de Moe—. No podemos ayudarlo si no nos dice que pasa no? 

—¿¡Tu también Charlie!?

_____🍰🔪🍰_____


Tardaron unos minutos hasta llegar a la gran casa de Guro. Moe respiró hondo, se acomodó otra vez la bolsa, y tocó al timbre. Esperaron unos minutos, y como nadie les abría, volvió a tocar. Keith se giró para quejarse sobre ser molestos y de la privacidad de Guro, pero fue interrumpido por la puerta abriéndose. Se les presentó un Guro empapado de pies a la cabeza. Tal y como estaba su pelo y ropa parecía que había estado en una batalla.

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