OH FORTUNA

24 8 8
                                        

Hoy es uno de esos "días".

Unos de los días en los que, debido al frío, te cuesta respirar. El aire se cuela en tus pulmones y te destruye por dentro más rápido de lo que se esperaría de un día en pleno mes de septiembre.

El paisaje gris hace que me estremezca, ¿a dónde han huido los colores?

Una ráfaga de aire gélido, que bien podría venir de la Antártida, hace que me castañeteen los dientes. Llevo horas andando, sensación que se asemeja a estar corriendo descalzo sobre afilados cuchillos; pero no me importa, no aún.

Así que continuo caminando.

El sol se ha ocultado entre las nubes y yo no tengo ni idea de dónde está la parada de autobús. En mi ciudad natal el sol brilla casi presuntuoso y aquí se esconde, inseguro. Aunque tampoco me extraña, parece que la ciudad entera está escondida puesto que no he visto una sola persona desde que salí del hotel... Bueno, desde que me echaron del hotel.

Echo de menos mi casa, el sol y el calor...

Se suponía que ya debería estar sentado en el avión, clavándole las uñas a mi compañero de asiento y vomitando en una bolsa de plástico, pero sigo aquí: en una calle desconocida situada en una ciudad desconocida bajo un cielo desconocido...

Está anocheciendo y cada vez tengo más frío. ¿Es que voy a morir aquí?

¿Y dónde están las personas en esta puta ciudad? Si me hubiese encontrado con alguien podría haberle preguntado dónde mierda esta la parada de autobús... Pero como no es el caso sigo aquí, en Ehime, perdido. ¿Por qué todo me tiene que salir tan mal?

Me siento en un banco y me quito la mochila para revisar su interior: un móvil roto, mi cartera rosa de bye bye kitty (un regalo de mi hermana) y en su interior unas cuantas monedas.

Saco la cartera para contar el dinero y en el proceso se me resbala y se caen las monedas, que para mi mala suerte, acaban en un alcantarillado.

Perfecto. Se me rompe el móvil, me echan del hotel sin causa aparente, me pierdo y ahora me quedo sin dinero.

Las lágrimas escapan de mis ojos sin poder hacer nada al respecto.

Una persona ocupa el asiento a mi lado en el momento menos oportuno. Me seco las lágrimas lo más rápido que puedo y susurro:

-Lo siento -me levanto, o al menos intento levantarme porque la persona que se había sentado a mi lado unos segundos atrás agarra mi mochila y tira hacia él provocando que volviese a ocupar mi sitio.

-¿Qué pasa ahora? -digo mirándole a los ojos. Hasta ahora no me había fijado en lo pálida que es su piel y los afilados que son sus colmillos puesto que me está mostrando una sonrisa de pesadilla.

-Esos hombres te están persiguiendo -señala con su mentón a unos individuos de altura media.

-¿Cómo lo sabes? -le pregunto intrigado, ya que yo no los había visto antes.

-Porque yo también te estaba persiguiendo.

Saca de un bolsillo de su gabardina negra un paño y me cubre la boca y la nariz con él. Antes de sumergirme en un profundo sueño, escucho que me susurra al oído las palabras:

"Bienvenido de vuelta, Tsuku."



















You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Jul 17, 2017 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

THE LAST ADANWhere stories live. Discover now