Estaba a la orilla del lago hace mucho tiempo ya, mis pies estaban empezando a entumirse y mis oídos ya me sumbaban por el sereno, sentía que la vida se desplomaba a cada segundo que pasaba, pensaba en todas las personas que me traicionaron y juzgaron con falsedades.
Solo quería terminar con mi vida, ya no quería sufrir, no quería sentir, estaba decidida en hacerlo y terminar con todo de una vez por todas; sin embargo había algo que me decía que no lo hiciera, que no era el fin, que aun podría ser feliz y vivir bien.
Un joven de estatura promedio a los de su edad me veía del otro lado del lago, solo me sonreía y al mismo tiempo me manifestaba dolor, preocupacion y tristeza. No sabia que hacer me quede congelada en ese mismo instante y pese a todo yo quería vivir, ser libre y ser feliz.
-¡Alto, no lo hagas!- dijo el chico al ver que me metería al lago con piedras en los bolsillos.-¡No tiene que terminar tu vida así!- Volvió a decir para que lo pensara mejor.
~¡Yo quiero que termine así!~ le dije con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta. ~¿Como podría cambiar, si es mi uníca salida?~ le dije volteando hacia otro lado.
-todo puede cambiar si te lo propones, solo es que tu decidas que cambiara- me dijo atravesando el lago antes de que yo lo hiciera. -toma mi mano, yo te ayudare a que todo cambie- estirando su mano y dirigiéndome una mirada sincera de cariño.
~¿quien eres?¿porque quieres ayudarme? No se si realmente pueda con esto, ya no quiero seguir luchando~ le dije dándole la mano y tratando de no llorar enfrente de el, pero fue un intento fallido ya que paso exactamente lo contrario.
-tranquila, no hay de que avergonzarse. Mi nombre es Damon, soy alguien que como tu a pasado por mucho y quiero ayudarte porque te me haces una buena persona que solo necesita un empujón para salir adelante- dijo dirigiendome una mirada amable y muy tierna.
•wow, tiene unos hermosos ojos, color café, tan oscuros como la noche y profundos como el bosque• pensé al mirarlo por unos segundo y luego aparte la vista de el.
~Gracias Damon, creo que me tengo que ir a mi casa~ le dije un poco triste pero también feliz.
-te acompaño, no debes estar a estas horas sola- dijo dándose la vuelta y ofresiendome su mano una vez mas.
~Gracias, es pero no te desbies mucho de tu camino~ le dije dándole una mirada de pena y timidez.
•Por dios como es que este chico que apenas conozco, que me salvo la vida, que evito que cometiera una atrosidad, me acompañara a mi casa• pensé tan tímida y aliviada al mismo tiempo ya que no quería regresar sola a casa y menos de noche.
-no hay cuidado, es algo que quiero hacer y no es tan malo acercarte a donde vives- dijo con esa voz tan grave que tiene.
•dios su voz tan grave, masculina, tan varonil, ¿como no me tamblarian las rodillas, si es la voz mas masculina que había escuchado nunca jamas?• lo pensé mientras llegábamos a su coche.
-sube, estarás mas caliente en el coche- dijo al instante en que abría la puerta del coche para que yo entrara.
~muchas gracias Damon~ dije y me subí al auto.
Le dije por donde vivía, el manejaba y yo miraba por la ventada del coche, los dos callados perdidos en sus propios pensamientos y en el camino.
-¿Aquí es no?- preguntó al detenerse frente a una casa iluminada por luces de navidad que aun no quitaban.
~oh si, gracias otra vez~ le dije y me baje del auto. ~perdon por todo Damon ~ le dije antes de cerrar la puerta.
Camine hasta la entrada de mi casa y espere a que arrancara el carro, pero como no vi ni escuche nada; abrí la puerta de la casa y me metí.
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El puentesillo
Short StoryLas personas que crees que son buenas en realidad son malas, las que crees malas en realidad son buenas y las que crees que son buenas y malas en realidad son las mejores personas en toda la humanidad.....
