Escucha.

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La verdad resultaba increíble.

Cómo podíamos soltárselo todo a una persona; Contarle nuestras penas, nuestros secretos.

Hacerte olvidar todo lo que te atormenta.

Poder sonreír con solo verlo, saber que estaba ahí para escucharla hablar de lo que sea.

Desahogarse después de una discusión.

Comentar su corazón roto.

O simplemente, contarle su día.

La verdad resultaba increíble.

No necesitaba a nadie más que él.

Nadie más que él; para escucharla,

Para calmarla,

Decirle que todo estaba bien.

Aquel chico oportuno que lo sabía todo de ella.

Que la había ayudado, apoyado.

La había salvado.

Que había sido un compañero, un amigo.

Un hermano.

La verdad resultaba increíble.

Crees conocerte.

Pensar que eres observadora.

Viendo los detalles equivocados.

¿Por que no lo notaste? ¿Por que no buscaste más profundo?

La verdad resultaba increíble.

Creyó conocerlo.

Pensando que lo escuchaba.

Viendo los detalles equivocados.

¿Por que no lo contó?

¿Por que creyó que lo escuchaba?

Signos.

Ahora, no podía dejar de pensar en ellos.

Aparecían en todos lados.

En las calles, en la aceras.

En sus sueños.

En sus recuerdos.

¿Por que los había ignorado?

¿Por que ahora se daba cuenta de ellos?

La verdad resultaba increíble.

Ama cuando puedas.

A veces el amor se va por tiempo indefinido.

Su maldita verdad resultaba increíble.

¿Por que la vida se empeñaba en dar giros bruscos?

¿Por que creyó conocerse?

¿Por que creyó conocerlo?

Pero más importantes aún...

¿Por qué creyó escucharlo?

Su maldita verdad resultaba increíble.

A veces no conoces a la gente,

A veces solo necesitas callarte.

Dejarlos hablar.

Así los conoces, y te das cuenta de que la máscara que llevan siempre es solo eso,

Un máscara.

Ocultando un tesoro.

Siendo usada como candado hasta por los más débiles.

Él vio debajo de la máscara.

Ella le permitió hacerlo.

Ella no vio de bajo de la máscara.

Él le permitió hacerlo.

Su maldita verdad resultaba increíble.

Quien escucha no es bueno al hablar.

Quien habla no es bueno para escuchar.

Y la culpa la estaba matando.

Si tan solo lo hubiese escuchado.

Si hubiese prestado atención a los signos.

Aquellos que él le daba.

Las cosas hubiesen terminado mejor.

Su maldita verdad resultaba increíble.

Se había dado cuenta de algo.

Los gritos más desesperados eran los más duros de escuchar.

O al menos eso quería creer.

Si no, ¿Que otra excusa tendría?

Jamás lo noto.

No noto como él se consumía.

Como la vida del chico se volvía gris.

Como sus ojos perdían el brillo.

Y todo esto mientras él la escuchaba.

Mientras ella jamás lo escucho a él.

Mientras ella estaba a su lado creyendo ser su amiga.

Siendo tan ciega como para no notar sus heridas.

No notar como moría.

La verdad resultaba increíble.

Silencio. [Drabble]Where stories live. Discover now