Prólogo.

6 2 0
                                        

Probablemente cualquier persona se sentiría feliz de comenzar una nueva vida, en una nueva ciudad porqué sus padres le han propuesto mudarse a una casa más grande, a un lugar con vistas increíbles y donde ellos hasta la temperatura del lugar inclu...

Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.

Probablemente cualquier persona se sentiría feliz de comenzar una nueva vida, en una nueva ciudad porqué sus padres le han propuesto mudarse a una casa más grande, a un lugar con vistas increíbles y donde ellos hasta la temperatura del lugar incluso en invierno la encuentran perfectas. Siempre he pensado que todo eso está en la mente de los adultos, pero para mí, crecer se ha vuelto una pesadilla, tal vez desde siempre ha sido de esa manera, pero últimamente lo estoy notando mucho más. Podría considerar que cambiarme de ciudad cada cierto tiempo es como un secuestro, nadie me pregunta si quiero ir, simplemente empacan todo, y me hacen subirme al automóvil sin rumbo alguno (aunque ellos ya sepan donde iremos).

Durante todos los cambios me he dado cuenta que todo tiene la capacidad de adaptarse menos yo, desde muy pequeña he sido "complicada" al ojo humano, incluyendo al de mis padres que por el simple hecho de no lograr establecer amistades creen que soy una adolescente bastante extraña, y no los culpo, desde que comenzó la primaria ha sido así, evito el contacto social a toda costa, porque sé que buscar amistades no es lo mío, porque siempre he preferido mantenerme en mi zona de confort. No recuerdo la última vez que tuve la capacidad de abrirme con alguien y contarle como me sentía, probablemente, la última vez fue con una psicóloga muy simpática a los cuales mis padres decidieron enviarme al ver que mi avance social era nulo, sin importar la ciudad en la que estuviera.

No entiendo muy bien, ¿Pero qué tiene de malo simplemente no querer hablar? A veces siento que es como si mi cerebro se enmudeciera y no pudiera pronunciar palabra alguna, desde que era bebé, ellos me recuerdan que nadie podía cargarme en sus brazos sin que antes yo rompiera en llanto por el contacto físico hacía algún desconocido, los únicos que lograban aquello, eran mis padres y mi hermano, hermano que muy pronto conocerán.

En fin, si a ustedes les gustaría mudarse de ciudad en ciudad y ni si quiera poder armar una habitación en concreto con el miedo constante de despertar y darte cuenta que debes volver a moverlo todo, y a quitar los poster de tu pared con esa habilidad mágica de que ninguno se rompa, avísenme, que al paso que voy me quedan segundos para publicar un anunciado para cambiar de familia o algo. /Probablemente no lo haga, creo que nadie más soportaría mi mal humor, o tener que sacarme las palabras con tirabuzón./

Yo soy Emma, y probablemente durante ésta historia sientan el particular deseo de escuchar música triste, o tal vez el solo de un violín sonando al compás de un ritmo clásico, cada vez que escribo, siento que algo de mi queda en la tinta que esparzo por el papel, espero jamás nadie encuentre todo esto, o probablemente me tildarían de "loca", pero no lo estoy, bueno, no estoy segura, solo quiero decir que tengo miles de manera de ver la vida, y tal vez mi enfoque no va con el resto. Bienvenido al viaje. 

Emma.Where stories live. Discover now