La nieve cubría las calles de un pequeño pueblo en Alemania; por éstas caminaba un joven de dieciséis años con la mirada perdida, quizá debido a la abrumadora situación que pesaba sobre sus hombros. Su nariz estaba sonrosada por el frío de la brisa que chocaba suavemente contra su rostro, una lágrima amenazaba con salir de sus irritados ojos . Sus manos congeladas, tiritaban en los bolsillos de su tapado de color beige.
La misma escena se repetía una y otra vez en su desastrosa mente, "haz lo que quieras, ¡cobarde! ¡¡¡vete, no quiero verte nunca más!!!".
Harto de sus tortuosos pensamientos, corrió hasta su casa, desesperado por sentir el calor de sus padres y el confort de su hogar.
Al entrar a su casa los padres sintieron que la puerta de entrada se cerraba estruendosamente. Corrió a su habitación y al entrar dejó caer pesadamente su cuerpo en la cama, sin ánimos de volver a hablar con alguien.
La puerta se abrió lentamente dejando entrar la tenue luz del pasillo a su oscuro cuarto.
Unas manos cálidas y suaves se posaron sobre sus hombros, deteniendo sus sollozos por un instante. Al abrir sus hinchados y pesados párpados se encontró con la silueta de su delgada madre.
Su dulce y calmada voz tranquilizó sus dolorosos lamentos. El muchacho enterró su cara contra el pecho de su madre mientras sus brazos se aferraban fuertemente a la cintura de la mujer.
—Cariño, ¿qué ocurre?— ella se preocupó el doble al escuchar que los sollozos de su hijo aumentaban su intensidad y lamentos escapaban de sus temblorosos labios al compás de sus frías lágrimas de angustia y dolor.
—Fu-fue Lance—. Sintió que su corazón se estrujaba al decir su nombre.
Su madre cerró con fuerza sus ojos al percibir el fuerte dolor que emanaba su hijo con cada expresión, y acarició sus finas hebras doradas.
—¡¡¡Ya no aguanto, quiero irme de aquí!!!
Sintió una segunda presencia entrar a su cuarto, era su padre, quien se sentó cuidadosamente. El hombre miró a la mujer interrogándola si se trataba de quién pensaba, y ésta adivinando a qué se refería asintió con la cabeza sin dejar de acariciar los cabellos de su hijo.
—Buscaremos una solución—. Le dijo su fornido padre.
—¡Necesito comenzar de nuevo!— después de unos segundos susurró:—Por favor...
La escena era desgarradora para quien la viese, y por consiguiente su madre rompió en llanto abrazando a su hijo con fuerza.
—Lo harás, todos lo haremos.
(...)
Transcurrió una semana desde ese momento desesperante. Una semana desde que Dwight se negaba a salir de su cuarto, atrapado en su tristeza.
Grandes ojeras se posaban debajo de sus grisáceos ojos por no dormir bien durante las noches.
Los huesos de su cuerpo se marcaban bajo su pálida y enfermiza piel.
Muchas ideas se colaban en su mente y ya tenía fija una. Se levantó decidido de su cama y con un temblor en su cuerpo decidió ir a buscar a su madre.
Encontró a su madre viendo una de sus películas románticas favoritas -Love, Rosie-, mientras tapada con una cobija tomaba café, Dwight sonrió débilmente ante la común vista que tenía frente a él y por unos instantes sus ojos brillaron por el amor que tenía hacia esa mujer.
Su madre se sorprendió al notar la presencia de su hijo, el cual salía por primera vez de su habitación luego de una estresante semana para ella. Automáticamente puso pausa a su película y haciendo un lugar en el sofá le ofreció una parte de la manta a Dwight.
El joven se sentó con cuidado mientras miraba hacia el piso. Su madre notó cuán demacrado se le notaba por sus pómulos afilados, sus clavículas sobresalientes por la falta de alimento, y sus grandes ojeras por el insomnio.
Finalmente Dwight se atrevió a hablarle tímidamente sobre sus planes para un futuro cercano.
—Madre, he pensado mucho sobre lo que voy a hacer, y espero que me apoyes— la mujer escuchaba atenta las palabras que salían de la boca ajena a ella.—Quiero empezar de nuevo. Todo, absolutamente todo.
Su madre quedó pensando en aquello que le dijo.
—¿A qué te refieres exactamente?
—Me quiero ir a vivir a Italia, con o sin ustedes.—Habló mirando hacia abajo fijamente y lo dijo en un susurro, como si sus palabras le pesaran.
Aquello le impactó a la mujer y esta abrió los ojos desmesuradamente ante el impacto de la noticia y el silencio invadió la habitación.
—Entiendo...— le respondió su madre e hizo una pausa.— Si eso es lo mejor para ti, te apoyaré...
De repente una gran sonrisa se extendió en los labios de la simpática mujer italiana y le dijo:—¡Bien! ¡Armemos las maletas!— le dijo sin quitar su sonrisa.
Aquello hizo que Dwight sonriera de una forma sincera, no pudo evitarlo y abrazó fuertemente a su madre, y la misma le contagió ese bello optimismo a su hijo.
(...)
Palabras: 840
Fecha de publicación: 13/6/17
(...)
¡Hola!
Esta es la primer historia que escribimos juntas, esperamos disfruten leerla tanto como nosotras disfrutamos escribirla.
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Gracias por leer.
KAMU SEDANG MEMBACA
Entre un Lobo y un Tigre.
RomansaTras la ruptura con su pareja, Dwight decide empezar su vida desde cero en otro país: Italia, con el apoyo de sus padres. Allí conocerá a unas chicas que harán sus días más interesantes... Y sus relaciones amorosas darán un giro brusco. (Contenido y...
