Introducción

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22/04/16
¿Por qué siempre que pienso en él, me sale una sonrisa?
¿Por qué digo su nombre sin querer?
¿Por qué no puedo evitar confundirme al hablar cuando me sonríe?
¿Por qué no sé qué responder cuando me habla?
¿Por qué le rechazo cuando me va a abrazar sin que me dé cuenta?
¿Por qué duele cuando habla con otra chica que no sea yo?
¿Por qué mi corazón se me sale del pecho cuando me dice algo bonito?
¿Por qué digo que no me gusta que me hable solo por WhatsApp, cuando soy yo la que no intento hablar con él en persona?
¿Por qué no se si me gusta o no?
¿Por qué no sé qué está pasando?
¿Por qué me preocupa saber que piensa?
¿Por qué cuando me mira me siento feliz y confusa al mismo tiempo?

No tengo ni idea de como he llegado hasta aquí, ni siquiera lo recuerdo. Desde que le conocí, no soy la misma persona.
¿Me estaré enamorando?
No, no puede ser. Además; ¿Qué es eso del amor?
¿Por qué nos enamoramos? Siempre que nos enamoramos, siempre, alguien sufre. ¿Por qué enamorarnos si sufrimos, si lloramos, si nos engañan, si duele?
En verdad, la respuesta es sencilla. ¿Por qué no enamorarnos si aprendemos, si somos felices, si nos llenamos de emoción, si progresamos, si descubrimos, si aprendemos a saber que es el amor, si aprendemos que significa el ser amado y el amar, si aprendemos a perdonar?
En las películas todo parece demasiado fácil, le dices al chico/ chica que te gusta y hay dos opciones; puedes ser rechazado y volver a intentarlo, o te puede decir que también le gustas y ser felices para siempre.
La realidad es mucho más complicada que esa ficción para niños. Todo en esta vida conlleva un sacrificio del que puedes obtener un éxito. O al contrario llevarte una decepción. No sé si el amor es así, nunca me he enamorado de verdad, por eso no sé lo que siento ni lo que debería sentir.
Cada vez todo es más confuso, ¿Que hay que hacer para saber si te estás enamorando?
El amor tiene muchas incógnitas, pero la gracia de esta aventura es saber resolverlas.

Hoy como siempre, es un día normal.
Voy al instituto. Para ello me tengo que levantar a las seis y media de la mañana, vestirme, sacar a mi perra, desayunar, preparar el almuerzo y la mochila y conseguir que mi hermana y mi padre me hagan caso para salir de casa.
Mi vida es aburrida. Mejor dicho, mi vida era aburrida. Era aburrida hasta que todo cambió, hasta que empezaron las dudas, confusiones y paradojas. Mi vida era aburrida hasta que él llegó, hasta que le conocí.
Un día, como otro cualquiera yo fui al instituto, coloqué la mochila en mi sitio, y fui a saludar a mis amigos de siempre, donde nos reunimos siempre. Pero en ese momento mientras hablaba con Ana, mi mejor amiga, rubia, igual de alta que yo y un poco borde; notaba una mirada que apuntaba directamente a mí. No sabía quien era, bueno sí lo sabía porque en mi clase todos nos conocemos a todos, pero nunca habíamos hablado. Nunca. Y de repente, un día, ni paraba de mirarme. A lo mejor no fue de repente, a lo mejor siempre lo había hecho, pero nunca me di cuenta hasta ese día. Me gire para ver qué miraba, y si me miraba a mí. Pero en cuanto me di la vuelta, él se giró también. Nuestras miradas se cruzaron un solo instante, un momento mínimo que me hizo darme cuenta de que sí era a mi a quien miraba. ¿A mí? ¿Por qué yo? ¿Por qué él? Ni siquiera nos conocemos. ¿Es verdad que existe el amor a primera vista? Porque si lo es, es posible que yo me enamorase en esa mirada. En ese momento, ese momento donde las preguntas empezaron a surgir y mi aventura comenzó.




Nota de la autora:
Aviso para todo aquel que lo haya leído y juzgado a primera vista: nada es lo que parece, y aunque parezca una historia normal y corriente de amor chico- chica, no todo es de color de rosa.

Love And Something Else Where stories live. Discover now