Siempre deteste mi vida en Londres; mis padres se negaron rotundamente a la idea de que estudiara fotografía y a que me mudara de la ciudad, porque según ellos me faltaba madurez y realmente no se los discuto, pero no podía seguir con esa aburrida y monotoma rutina, así que, aún bajo sus amenazas, tome la decisión que probablemente me costaría el apellido familiar. Me mude a Los Ángeles.

―¿Entonces puedes comenzar mañana?―. Me preguntó Zack, quién probablemente sería mi jefe de hoy en adelante.

― Seguro, cuanto antes mejor―. Ya llevaba una semana en la  ciudad, y por obvias razones necesitaba conseguir un trabajo; 1; necesitaba pagar mis estudios ;2; Tenía que pagar cuentas; y 3; Experiencia.

  ―Excelente, entonces nos vemos mañana a las siete. Por favor se puntual―. Se preguntaran el aspecto de mi jefe; pues, no negaría que estaba tremendamente atractivo; cabello castaño, barba y ojos azules; añadiendo una envidiable estatura.

  ―A las siete, lo tengo―. Dije mientras me despedía con algo parecido a un  saludo militar.

Luego de salir del edificio; me encamine a mi futura universidad, no sin antes pasar a comer algo en Starbucks, que les digo, amo la comida. Cuando ya tenía mi dona y un batido de chocolate, mi teléfono comenzó a sonar junto con la canción T.N.T de AC/DC, era Shelsy, la loca chica que conocí al llegar, en otras palabras mi compañera de piso.

  ―¿Si?― .  

  ― ¡¿Como te fue, conseguiste el trabajo?! ― . Su euforia a veces me destruía los tímpanos. 

  ―Tengo el trabajo, ahora mismo voy a inscribirme―.

― Wow, lo sabía; Bueno, entonces nos vemos en el depa, tenemos que celebrar―. Definitivamente esa pelirroja estaba loca por la cerveza y el pollo frito; parecía adicta a el.

―Seguro, apen...― . No logré terminar, porque alguien chocó regando mi adorada bebida en mi blusa.

―¡Seras idiota! ¡Fíjate por donde vas tarado!―. Levante la vista molesta, a la vez que trataba de quitar el chocolate de mi.

  ―¿Que paso Isa? ¿Estas bien?―. Olvide que Shelsy se encontraba en el teléfono.

― Estoy bien...te llamo luego― . Corte la llamada  para hablarle al imbécil que tenia enfrente.

 ―Perdón, pero no te vi―.  

  ― Es obvio no crees― . Solté una risa irónica.

 ― Toma y cálmate ¿si? fue un accidente―. Me dio cincuenta dolares y se fue por donde llego.

Cuando mi día iba tan bien, aparece ese tipo. Trate de calmarme y busque la tienda más cercana; pues si no me apresuraba, perdería la inscripción.


  ―Disculpe ¿puede decirme con quien puedo inscribirme?―. Le pregunte a la señora de recepción, por poco y no llego.

― El profesor que se encuentra allá― . Señalo a un  hombre alto detrás de mi ―El te entregara el formulario― .

  ― Muchas gracias― . Sin más preámbulo me acerca a la mesa. 

  ―¿Vienes a inscribirte?―. Cuando levantó la mirada, era el, el idiota de la bebida. 

THE MASTER PROBLEMWhere stories live. Discover now