La suave llovizna que azotaba mi cara me hizo despertar de mi profundo sueño. No recordaba donde estaba, ni que hora era. No sabía a donde ir, estaba totalmente perdida.
Me mantuve tumbada en la hierba durante un rato, pensando qué había sucedido, quién era yo. Pero al cabo de un tiempo lo único de lo que me pude acordar fue de mi nombre, mi apellido y mis años. Si, Alexandra Christensen, 15 años.
Pero con eso no iría a ninguna parte, no conseguiría regresar a mi hogar, con mi familia, si es que tenía alguna. Así que tendría que asumir la posibilidad de vivir en este bosque desértico durante un tiempo.
Decidí levantarme del frío suelo, que ya estaba totalmente mojado, proyectando mi figura en la hierba seca. Me refugié bajo las ramas de un gran árbol y comencé a pensar.
Llegué a la conclusión de que serían cerca de las 8 o 9, ya que estaba empezando a anochecer. Miré a mi alrededor, estaba en medio del bosque y mis instintos me decían que ese no era un buen lugar para pasar la noche.
El único remedio que me quedaba era andar. Caminar a algún lugar en el que poder dormir tranquila, sin ningun tipo de peligro a mi alrededor.
Así que me puse en marcha, dirigiéndome hacia ninguna parte, esperando encontrar algún lugar seguro.
La lluvia caía cada vez con más fuerza, hasta el punto de hacerme pensar que me desmayaría en cualquier momento. Con cada minuto que pasaba más nerviosa me ponía.
¿Que pasaría si me desmayaba?¿Moriría?¿Me comería algún animal? El miedo invadía mi cuerpo que poco a poco iba congelandose debido a la enorme tormenta que se me estaba echando encima.
Cuando mis ojos estaban a punto de cerrarse por la cantidad de horas que llevaba caminando, me pareció escuchar unas voces a lo lejos. Pensé que me estaba volviendo loca, ¿quién diablos estaba en el bosque a estas hora de la noche con la que estaba cayendo?
Me quedé quieta esperando escuchar las voces de nuevo. Y efectivamente se seguían escuchando. Eran hombres que hablaban a gritos, no parecían estar manteniendo una conversación tranquila, más bien parecían inquietos, dando órdenes de aquí para allá.
En cuanto me di cuenta de que no me estaba volviendo loca eché a correr desesperadamente. Corrí a mi máxima velocidad, que no debía de ser mucha, debido a que tenía las piernas completamente congeladas.
Las voces estaban cada vez más cerca así que no paré de correr. A los pocos segundos me entró el flato y empezé a cansarme, mi cuerpo me pesaba más de lo normal y mis párpados se iban cerrando.
No. No podía parar ahora. Justo cuando estaba a punto de encontrarles. Seguí corriendo con más intensidad y tropecé. Pero me volví a levantar, no podía parar ahora. Volví a tropezar y me levanté de nuevo. La tercera vez que me tropecé ya no pude levantarme, mi cuerpo no respondió.
El sueño me invadía de nuevo, escuchaba las voces de aquellos hombres de fondo y quise levantarme. Pero no pude. Iba cayendo dormida poco a poco, y entonces, fue cuando lo ví.
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En el bosque
Teen FictionNo recordaba de donde venía, ni quién era. Lo único que recuerdo fue despertarme y aparecer en un extraño pueblo. Un pueblo en el que algo, o alguien, estaba causando extraños sucesos, una criatura que nunca antes había visto. Ellos me decían que me...
