uno,

1.8K 34 0
                                        

Los ojos rojos de Kurt rondaban por toda la habitación observando cada detalle con detenimiento y sus labios fruncían una sonrisa mientras hablaba. No tenía ni la menor idea de lo que estaba diciendo, mi cerebro estaba completamente apagado y mis músculos pesaban más de la cuenta, como era costumbre desde hace años. Vertí todo el contenido de la botella de vodka en mi boca haciendo así que mis papilas gustativas ardieran antes de tragar el frío líquido.

Los gritos de mis invitados inundaban mis oídos. No los consideraba mis amigos, porque yo no tengo amigos. Todos ellos hablaban y reían, yo, al contrario, me mantenía en el margen, intentando controlar mi pulso y no temblar. Ya había vivido esta escena muchas veces antes, y lo odiaba. Quería dejar de hacer esto, porque lo odiaba, pero no podía, no puedo. Ya se había vuelto una rutina beber cada día hasta no sentir mis piernas, auto medicarme para sentirme así un poco mejor, llorar todas las noches...

Siempre estaba lamentándome por errores del pasado, un pasado que me va a perseguir por el resto de mi vida. Todos piensan que soy una persona horrible, que yo cometí ese error, que cometí ese crimen, pero no es así, yo nunca haría daño a una persona.

Esos niños se quedaron con mi infancia, con mis ganas de vivir, con mis sueños, por el simple hecho de que me odiaban, pero yo no hice nada malo para que me odiasen. Aún ahora, con diecisiete años, sigo sin encontrarle un sentido a todo esto. No puedo comprender como una persona puede anular a otra, puede hacer que se odie e incluso que quiera morir.

Todas esas imágenes volvieron a mi cabeza, pude ver como aquella compañera de clase se burlaba de mí, pude ver cómo me lanzaba objetos y como me escupía. También pude ver cómo me escondía a llorar en los baños y pude ver la primera vez que me defendí. Después de eso, todos los recuerdos se vuelven un poco borrosos, pero sé que ahí fue cuando comenzó mi verdadero infierno.

Recibí la noticia de que aquella chica había muerto en condiciones extrañas. Sigo sin comprender porque todos me culparon a mí. Ella se había portado mal conmigo, pero eso no me da derecho a hacer algo tan enfermizo. Intenté defenderme en varias ocasiones, pero ninguno de ellos confió en mí. Piensan que yo fui quien asfixió a aquella chica. Piensan que soy una asesina, una psicópata, pero ninguno de ellos se tomaron el tiempo de conocerme, ni siquiera de ponerse en mi lugar.

Meses después, cuando mi vida parecía estar consumiéndose poco a poco, apareció Kurt, es la persona más cercana que tengo ahora mismo. Él me ha cuidado, y, sobretodo, apoyado.

Se mudó a la ciudad y comenzó a estudiar en mi mismo colegio. Él parecía llevarse bien con todo el mundo y no le importó que yo fuera una marginada, se acercó a mí. Meses después me dijo que no necesitaba a nadie más, que conmigo se sentía completo. Fue ahí donde comprendí que fue enviado para salvarme. Él es mi salvador.

Un año después mi madre fue diagnosticada de cáncer de pulmón, por desgracia, los médicos no pudieron hacer nada para ayudarla, ya que el cáncer no había sido diagnosticado a tiempo. Le dieron seis meses de vida. Dos semanas después, murió, cuando yo apenas tenía los trece años.

Hace casi dos años que comencé a tener serios problemas con la bebida. Me cuesta estar sin beber un día. Me hace olvidarme de mis problemas, de mi pasado. Mi padre y Kurt han intentado que lo deje en varias ocasiones, el único inconveniente es que yo, no quiero dejarlo. Sabía que esto podía llevarme a la muerte, pero para ser sincera, preferiría morir haciendo esto, que vivir en un mundo tan cruel y enfermizo como es este.

salvatore,Stories to obsess over. Discover now