Me desperté tarde para ir a la escuela como de costumbre, mi madre ya tenía el desayuno listo en la mesa.
-Buenos días, dormilón.
Logré oír al salir de mi cuarto.
-Hola mamá -respondí con voz tenue.
-Alístate rápido que se te hará tarde otra vez.
Al terminar de desayunar me alisté completamente y me dirigí al colegio por el camino que tomaba habitualmente, lo único diferente esta vez era que todas las personas con quienes me cruzaba tenían un aspecto pálido y un gesto de angustia.
Una vez en el colegio noté que al igual que las personas que había visto de camino a clase, mis amigos parecían encontrarse consternados por alguna razón.
-¿Si te enteraste? -dijo Andrés con voz agitada.
-¿De qué?
-De la desaparición -lo interrumpió Javier antes de que este pudiese decir algo-.
-¿Cómo, alguien ha desaparecido?
-Sonia, hermano, ¿recuerdas esa encantadora enfermera, que varias veces nos ayudó a faltar a esas tediosas clases de Dalton diciendo que estábamos enfermos?
- Ya recuerdo, pero... ¿cómo están tan seguros de que ha desaparecido?
- Viejo ya lo ha anunciado oficialmente la policía, y hace más de 4 días que sus familiares no la ven en su casa. Además tampoco volvió a presentarse en la enfermería. De seguro algo terrible le ha pasado, ella era un ángel
- Probablemente se trato de algún asunto personal sin resolver... no creo que deban preocuparse tanto.
Sonó el timbre para entrar a clase. Mientras el profesor Dalton explicaba los efectos socio económicos de la Segunda Guerra Mundial, yo veía desde la ventana como a lo lejos dos policías interrogaban a los demás empleados del colegio. Permanecí pensativo sobre la misteriosa desaparición; por qué habría de irse de forma tan repentina alguien que parecía estar feliz con su familia y su trabajo, y que era además alguien querida por todos. ¿Acaso le habrían hecho algo?, ¿pero quién sería capaz de cometer alguna atrocidad contra alguien como Sonia?
- Joven Morgan -dijo el profesor con expresión de disgusto-, ya que parece estar tan concentrado, ¿podría indicarnos en qué año culminó la Segunda Guerra Mundial?
- Se terminó en 1945.
- Correcto -gruñó- le recomiendo a usted y a sus compañeros no enfermarse tan seguido para no atrasarse más o tendrán problemas en el examen final. Ahora bien alumnos, tengo que darles un aviso enviado directamente desde la rectoría, nuestra querida Sonia lleva varios días sin reportarse así que, si alguno tiene información que pueda ayudarnos a ubicarla, por favor avísenos.
Todos empezaron a hablar entre sí y el profesor se retiró del salón un poco afligido. Al terminar la jornada, no podía dejar de oír a todos hablando de lo mismo: "¿quién habrá sido?", "¿por qué lo habrá hecho?"; había elegido ignorar el hecho, a pesar de ser algo un poco extraño intentaba creer que solo se trataba de algo temporal.
De camino a casa con Andrés y Javier, un detective acompañado de un Policía nos detuvo.
- Jóvenes es mi deber preguntarles acerca de las desapariciones.
- No tenemos la menor idea de lo que pudo pasar -exclamé ya un poco cansado del asunto.
- Pero si no le he preguntado - indicó el detective confundido-. Por favor, sé que ustedes son estudiantes pero al menos deben haber conocido al señor Idalgo de la papelería, ¿podrían indicarme cuando fue la última vez que lo vieron?, su esposa nos dice que no regresa a casa desde el pasado viernes.
- ¿Cómo? Otro desaparecido -exclamamos los tres en unisono.
- Apenas nos hemos enterado que la enfermera del colegio lleva varios días sin ir - dijo Javier-.
- Jóvenes - retomó el detective- sé que es una situación algo difícil pero si queremos encontrar a estas personas vamos a necesitar de su cooperación, aquí tienen mi tarjeta.
- Así es - señaló el policía- cualquier información será de ayuda, si saben de algo es importante que nos lo hagan saber.
Tras decir eso, se alejaron para interrogar a otros estudiantes que caminaban cerca.
-Que estará pasando - gritó Ándres - También el señor Idalgo, ¿y si hay alguien que esta secuestrando personas?
- No lo creo - traté de calmarlo- debe haber una explicación. Tal vez ambos tenían asuntos que resolver.
- Pero cuál sería el patrón del secuestrador - insistió Javier- ambos eran personas muy amables y no parecían tener lío con nadie.
- Si, y ahora que recuerdo, ambos vivían en la misma cuadra que tu vives, Christian - exclamó Andrés algo exaltado- viejo, debes tener cuidado, podría ser que el secuestrador vaya por secciones, de ser así tú... tú podrías ser el siguiente
- Cállate - gruñó furioso Javier- perdona hermano, creo que este asunto ya empieza a dar miedo, y solo estamos un poco alterados. Tal vez sea mejor irnos temprano esta vez.
Al llegar a mi casa me encontraba solo, pues mis padres estaban trabajando; me puse a jugar en mi consola. Luego a las 6:30 p.m mi padre llegó del trabajo y decidió saludarme con una pregunta.
-¿Hijo, has oído de las desapariciones?
-Estoy al tanto, ¿Tienes idea de que pasó?
-En mi trabajo todos hablan de eso, algunos que son vecinos a las familias de los desaparecidos comentaban que habían oído sonidos extraños cerca a la medianoche, pero nadie se atrevió a salir para averiguar. Al parecer nadie tiene idea de por qué desaparecieron, solo hay rumores de que pudo tratarse de un secuestro.
-Entonces es definitivo que fueron secuestrados -pensé en voz alta-.
-Nadie se explica porque estas dos personas se irían por tanto tiempo sin dejar aviso. Incluso hay algunos testimonios de quienes los vieron por última vez. Dijo esto mientras se servía un plato de cereal y se sentaba en el sofá a ver las noticias; yo seguía sin alarmarme, pero me daba curiosidad saber que había pasado con los secuestrados así que me senté con el, completamente seguro de que este sería el tema en las noticias. Sin embargo luego de quince minutos, no logré responder ninguna de mis dudas así que me levanté y fui a mi habitación. Como era costumbre, se me pasaba la tarde entera sin hacer mis deberes, así que siendo las 9 p.m me dispuse a comenzar con estos.
