Abro mis ojos. Respiro, ¿qué es este olor? Es algo húmedo, ¿por qué está tan frío? Mi cuerpo no responde, ¿qué está pasando? Todo está muy oscuro, ¿en dónde estoy? Se cierran mis ojos.
Frío. En mis dedos comienzo a sentir algo, ¿qué es, madera? La circulación recorre mis brazos y al fin los puedo mover, ¿en dónde estoy? Las plantas de mis pies se están congelando, puedo moverlas al fin pero, ¿qué es esto? Levanto mis manos y me golpeo fuertemente contra, ¿una puerta, estoy encerrada? Estiro mis brazos alrededor y vuelvo a golpearme, ¿qué demonios está pasando? ¡Estoy en un ataúd! Grito con fuerza y lloro con desesperación.
Llevo mis manos hacia mis ojos y siento una brisa fuerte. Retiro mis manos y levanto la mirada, estoy afuera del ataúd sentada sobre la tierra, ¿qué? Me pregunto asustada. Mi cabeza siente un dolor intenso, ¿me estoy volviendo loca? Estoy en el cementerio y va a amanecer.
Estoy impactada, me siento impotente, ¿cómo se supone que reaccione a ésto? Debe ser una pesadilla... Me levanto del suelo, uso un vestido blanco, no muy largo, es cómodo y tiene encajes muy hermosos, los reconozco, son de mi madre ella tuvo que haber hecho este vestido. Abro mis ojos como platos y digo:
- Soy un fantasma. He muerto.
Una lágrima cae sobre mi mejilla, y miro hacia una gran luz que me estorba la vista. Es el sol, tan resplandeciente y poderoso iluminando todo a su paso. ¡Qué vista tan maravillosa! Pienso en el mar, cierro los ojos y me concentro en él, recuerdo cuando mi padre me llevaba pequeña, días increíbles que nunca pude agradecer.
Una oleada de agua helada me moja los pies y termina con mis pensamientos de golpe haciendo que abra mis ojos y mire mis pies empapados. Es el mar, estoy en la playa...
- ¿Qué?
Estoy frente a la hermosa playa de mi ciudad viendo el amanecer, es pacífico y maravilloso pero, ¿cómo es posible que esté aquí? Con tan solo un pensamiento y logré llegar hasta acá. Quiero despertar. Al salir completamente el sol, veo una fuerte brisa hacia mí, me empuja con fuerza y veo mis manos van haciéndose polvo conforme el viento sopla, ¿qué es ésto? Pregunto en mis adentros; no siento dolor pero sí un inmenso temor. Necesito una explicación. Al final todo mi cuerpo se desmorona y fluye con la fuerte brisa.
Es de noche. Respiro. Abro mis ojos y mis manos sienten nuevamente la madera.
- ¡No es un sueño! Maldición.
No desespero. Intento aceptar que estoy muerta, lo sé es descabellado y escalofriante. Extraño a mi familia. Pienso en ellos, imagino mi hogar. Cierro mis ojos aún con el pensamiento activo y una suave tela acaricia mis mejillas. Levanto la mirada y observo que es la cortina de mi casa. ¿Qué está pasando? Observo al mi alrededor y sí, estoy en mi casa y para ser exacta, frente a la ventana principal de la enorme sala. Un momento, podré estar muerta pero mi casa no estaba así cuando estaba viva, aceptar esto es realmente extraño.
- ¿Por qué todo está destruído? Se ve tan horrible.
Casi no hay muebles, no está la mesa, ¡mi mesa! En donde yo comía el delicioso pavo navideño, donde mi abuela hacía aquellas galletas tan exquisitas, donde comía helado después de la escuela, donde comía pizza con mi novio, donde yo era feliz. Me acuerdo de él, sí, tan alto y fuerte, su mirada, tan resplandeciente como el mismo amanecer que vi ayer. Pero me fue infiel, me desilusionó. Una lágrima corre por mi mejilla. La tristeza invadió mi cuerpo.
El reflejo de una luz estorba mi mirar, hace que olvide por completo a mi novio y decido caminar hacia él. Al atravesar la sala es un pedazo del gran espejo que atemorizaba a los niños de la familia, me causa gracia al recordarlo, pero, ¿por qué está roto? Levanto un pedazo de los muchos que están en el suelo iluminados por la luz de la luna a través de las ventanas y no veo mi rostro, me asusto inmediatamente y lo suelto, al caer se quiebra por la mitad.
- ¡Oh por Dios!
Grito horrorizada.
- ¿Por qué no me puedo ver, quién soy?
Una fuerte energía recorre mi cuerpo, no sé exactamente qué es pero me gusta, es poderosa. Mi cabello flota en el aire y me levanto del suelo, no quiero saber qué me está pasando, simplemente estoy dejando que fluya. Levanto mis manos y puedo hacer levitar cada pedazo de espejo roto, unirlos y colocarlos todos juntos en su respectivo lugar. Formando uno solo.
Al finalizar la acción, el espejo está intacto. Sí, tenían razón los niños, es atemorizante pero debo arriesgarme. Necesito verme, necesito saber que estoy ahí. Tomo valor y me acerco, no me veo pero no desespero.
- ¡Lo acepto!
Exclamo claramente.
- Me acepto, y sé que no hago bien ocultando este dolor. Lo libero. Necesito estar bien. Por favor...
Mi voz se aflige con cada palabra. Lloro.
La silueta de una mano cálida color blanca se muestra ante el espejo, realmente me asombro aún con el llanto en mis ojos, la silueta cada segundo aumenta, se está dibujando mi cuerpo, sí, ese es. Me siento feliz. Un fuerte dolor invade mi cabeza haciendo que se me nuble la vista, no siento fuerzas.
El dolor aumenta con intensidad, caigo lentamente al suelo pero antes de caer completamente veo todo desaparecer y el duro suelo se convierte en un campo de flores en el bosque. Caigo con suavidad.
- ¡Aaah! Quiero verme, necesito saber cómo me veo...
Mis gritos de frustración hicieron eco en el bosque lleno de flores y niebla. Respiro hondo y me levanto del suelo, estoy descalza, siento la humedad en mis pies, es refrescante.
- ¿Qué hago aquí?
Acomodo mi cabello, me siento desalineada. La verdad no sé si realmente me importe cómo me vea. Bueno sí, pero me da miedo de que a nadie le guste.
- Pero, ¿qué estoy diciendo? Nadie me ve, soy un fantasma.
El sonido de unos pasos me saca de mis pensamientos, me asusto, ¿qué es?
- ¿Quién está ahí? ... Estúpida soy un fantasma, no me van a escuchar.
Veo que algo se asoma entre los árboles, cuando logro distinguirlo bien mi corazón se acelera y mis ojos no pueden creer lo que está viendo. Grito con felicidad:
- ¡Schatten!
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Allison
Historia Corta"Hasta que no te valores a ti mismo, no valorarás tu tiempo. Hasta que no valores tu tiempo, no harás nada con él." - Scott Peek El amor propio ha quedado en el olvido para la protagonista de esta metafórica historia. Acompáñala a enfrentar su reali...
