—No te callas nunca, ¿no?—Jyugo parecía molesto con su amigo, que lo único que hacía era coquetear con las chicas de aquel salón.—
—¿Acaso te molesta que sea más popular entre las chicas que tú?—dijo con un tono burlón y una sonrisa en el rostro. Uno siempre era divertido y simpático, sin olvidar que también era muy mujeriego, pero cuando quería podía ser serio.—
—Ese no es exactamente el problema—suspiró y se dio la vuelta.— Olvídalo.
Sus otros amigos, Rock y Nico, los observaban desde atrás con una sonrisa. No eran los más inteligentes, pero las intenciones de Jyugo eran evidentes. Se susurraban entre ellos riendo e intentando que no los notaran, pero fracasaron.
—¿De que se ríen tanto?—algo que caracterizaba a Jyugo, era su curiosidad. Se volteó para mirarlos a ambos, que habían parado de reír y se habían puesto serios.—
—No nos estábamos riendo de nada—estaban más que convencidos de que no les iba a creer, pero tenían que intentarlo. Jyugo los miraba, esperando una respuesta.—
—No es nada importante, Jyugo-kun, simplemente estábamos hablando de tonterías—Nico era el que menos sabía mentir de los cuatro. Si de mentir se trataba, sin duda el menos apto para el trabajo sería él.—
—Somos amigos, ¿por qué no me cuentan?—Ambos chicos sabían que ya lo habían arruinado. Tenían que decirle o no pararía de insistir.—
—Acabas de hacerle una escena de celos a Uno—Rock y Nico comenzaron a reír otra vez. Uno se volteó.—
—¿Una escena de celos? ¿Están locos? ¿Por qué estaría celoso?—intentó justificarse, a la vez que intentaba calmar a esos dos idiotas que no paraban de reír, y seguramente le harían pasar mucha vergüenza.—
—Es obvio que estás celoso de que Uno hable con tantas chicas—Nico se tapaba la boca, intentando no reír al ver la mirada asesina que le dirigía el heterocromático.—
—¡No estoy celoso! No tengo razón para estarlo—el color de sus mejillas decía otra cosa. Ambos se dieron cuenta de eso y comenzaron a reír nuevamente.—
—¿Por qué tantas risas?—Uno se unió a la conversación, haciendo que Rock y Nico se callaran inmediatamente y miraran a Jyugo, que permanecía con las mejillas rojas.—
—De nada, sólo nos reíamos de la cara de idiota de Jyugo—Rock lo señaló y sonrió.—
—Por cierto, Uno-kun, ¿con quienes hablabas?—Nico también era muy curioso, y además quería ver la reacción que Jyugo tenía.—
—Con ella—señaló a una chica.— Conseguí su número y la convencí de ir a mi casa—formó una sonrisa victoriosa que nadie podría quitársela con absolutamente nada.—
—Ojalá pudiera tener esa suerte, te envidio—Rock rió burlón y luego dirigió su mirada a Jyugo, que mantenía la vista baja.—
—Sí, realmente tienes suerte con las mujeres—Jyugo habló pero al instante se volvió a callar, su voz estaba rara y no podía mirarlo a la cara.—
—Ni yo entiendo como soy tan popular entre ellas—rió.— Algún día tu también lo serás—le dio un golpecito en el hombro a Jyugo y se volvió a separar.—
Nico se puso a hablar con otros compañeros sobre anime. Estaba feliz, ya que nunca le habían tocado compañeros que amaran el anime tanto como él lo hacía. Rock miró a Jyugo, que había bajado la cabeza. Por lo poco que pudo ver, tenía los ojos llorosos.
—¿Jyugo?—se limitó a preguntar, sin obtener ninguna respuesta. Jyugo sabía que si hablaba, las lágrimas iban a comenzar a salir, y eso era lo último que quería. Simplemente se dio vuelta y se dispuso a ignorar a todos, como siempre hacía.
Miraba por la ventana y pensaba. Si no estaba haciendo eso, estaba luchando por no dormirse en medio de la clase, o estaba escapando con sus amigos. A ellos les resultaba divertido, y a veces bastante fácil escaparse, por lo que lo hacían con frecuencia. A Jyugo se le facilitaba hacerlo debido a su capacidad de abrir cerraduras y escabullirse, aunque algo que lo perjudicaba era su lentitud. Sus amigos corrían más rápido que él y siempre quedaba atrás, pero todos lograban escapar satisfactoriamente.
—¿Qué les parece si nos escapamos?—Rock los reunió y les propuso la idea.—
—¿Otra vez?—Uno rió y asintió.— Me parece perfecto.
Todos estaban de acuerdo, las clases ya se habían vuelto demasiado aburridas, así que no tenían nada mejor que hacer. Se escabulleron y burlaron a los profesores y demás autoridades, cruzando todo el edificio para llegar a la salida con éxito.
—Cada vez lo hacemos en menos tiempo—todos asintieron.—
—Jyugo, ¿por qué corres tan lento?—el ojiazul le preguntó con una mirada seria.—
—No lo sé, simplemente no soy muy atlético—se encogió de hombros. Realmente esa era su respuesta.—
—Ni eres bueno en clases—acotó Nico.—
—Ni tampoco cocinando—Rock contaba con los dedos.—
—Ni eres popular con las chicas—Todos rieron menos, obviamente, él.—
—¿Terminaron de burlarse de mí? —apenas terminó la frase, comenzaron a hablar de nuevo.—
—No sabes nadar.
—No eres bueno en matemáticas.
—Nunca entiendes las clases, es más, siempre te duermes.
—De milagro sabes escribir.
—¡Ya entendí! ¡Sólo cierren la boca!—elevó la voz y suspiró.— ¿Ya podemos irnos?—Jyugo sabía que no era muy bueno en algunas cosas, y odiaba que sus amigos se lo recordaran, aunque fuera simplemente un juego.—
Los cuatro chicos comenzaron a caminar sin rumbo. Iban a vagar un rato por ahí y luego cada uno se iría a su casa. Comenzaron a jugar por el camino, haciendo bromas sin sentido y riéndose de las estupideces que habían los otros.
Jyugo se la pasó mirando a Uno, aunque disimuladamente, o eso intentó. Todavía intentaba comprender por qué se había puesto así cuando Uno dijo que había logrado convencer a una chica de que fuera a su casa. Quizás no se sentía bien por su amigo, quizás no se sentía bien por la chica, realmente no lo sabía. Se dispuso a no pensar en eso mientras estuviera con ellos, no quería arruinarlo ni pensar en voz alta, así que decidió permanecer callado hasta que se separó de ellos.
Cuando llegó a su casa simplemente se puso a pensar. Rock y Nico habían acertado, estaba celoso, pero ni siquiera él sabía bien por qué.
—Es imposible que sienta algo por él—se replanteó una y otra vez mientras caminaba en su habitación de lado a lado.— Además, está claro que a él sólo le gustan las mujeres, sería una estupidez—intentaba convencerse a sí mismo, aunque no estaba funcionando del todo bien.—
Rock y Nico se encargaron de llenarlo de mensajes, haciéndole algunas burlas sobre el tema y prometiendo no contar nada, ya que Jyugo los había amenazado. Nico dijo que haría todo lo posible para que terminaran juntos, mientras que Jyugo sonreía simplemente con pensarlo. Se preocupó en convencerse de que no sentía nada por Uno, cuando en realidad era todo lo contrario. Le molestaba que él coqueteara con todas las chicas que se le pasaban por delante, pero no podía evitarlo de ninguna forma. Él era consciente de que Uno era un mujeriego, y de que no sería una tarea fácil.
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Prison School | Nanbaka
Fanfiction¿Quién nunca pensó en la escuela como una prisión?
