Pesadillas

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Me abrazo a mis rodillas y trato de no llorar a pesar de que sé lo que va a pasar a continuación.
Trato de no moverme, tal vez se canse de buscarme y pueda dormir en paz.
Cuando pienso que ya me he salvado abre el armario abruptamente y sonríe, repugnante. Su aliento alcohólico me golpea al acercarse a mi rostro y yo me levanto para correr pero él es más grande que yo, así que me toma del cabello y yo grito sin poder evitar ni un segundo más las lágrimas. Me golpea y me arrastra hasta la otra habitación, dónde mamá está hecha un ovillo ahogándose en sus lágrimas y su sangre. Él la golpea un poco más y mis gritos son desesperados.
--¡DÉJALA! ¡NO LA TOQUES! ¡ESTÁ SANGRANDO!-- grito desesperada mientras veo como la patea en el estómago.

Comienza a estrujarme y despierto de golpe con la piel de gallina sudada y las lágrimas brotan de mis ojos, mi hermano me abraza e intenta calmarme.
Han pasado ya muchos años desde que pasaba eso y yo no puedo dejar de tener pesadillas dos noches a la semana al menos a causa de mi infancia.
Me quedo dormida sin darme cuenta y cuando me levanto es lo justo para arreglar mi aspecto un poco con una ducha bien fría para ir a la escuela.
Primer día, semestre nuevo y tal  vez idiotas nuevos.

La Vida Secreta De Sabina JonesStories to obsess over. Discover now