1. "Subir"

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Jongdae.

Camino al ritmo del latido de mi corazón por las afueras del pueblo Vendergúd*
Está oscuro, todos los sentidos en mi cuerpo se alinean para hallar un lugar seguro. Más seguro que mi hogar y más alejado que un refugio.

¿Dónde debería ir? me pregunto a mí mismo.
Tal vez a algún lugar donde nunca he ido. Más allá, pasando el cartel de 'Zona de Peligro'
Da igual cuán alejado estés de tu civilización, cuando una herida no sana por muy lejos que vayas en tu corazón queda esa sensación de vacío. Por lo tanto, no vales nada.

"¿Crees que huyendo vas a arreglarme?"
Esa voz melodiosa, como canto de cuna, trataba de ahogarme otra vez.
Di media vuelta y vi su reflejo muerto, su cara en mil pedazos, una bala en su mano y en su sien un disparo en seco.

Cerré los ojos por unos segundos y cuando los volví a abrir su mano estaba posada en mi hombro y con la otra abría la mía, separando mis dedos uno por uno.
Dejando la misma bala con la que...
....

"JongDae sostén el arma, yo hago la apuestas."
En mi cabeza sonaba una gran idea. Matt, Naomi, MinSeok y yo. ¿Qué cosa mala podría pasar?
"Vamos a jugar a la ruleta rusa." Habló Matt por segunda vez.

Estábamos en la ciudad fantasma, el lugar de origen de la ruleta rusa y los tragos envenenados.
Teníamos que darnos un auto-recibimiento.

Pobre MinSeok, iba a hacer todo lo que yo le dijera, aún si esto era que se suicidara en nombre de nuestro pecado.
"Y no debes acostarte con un varón igual a como te acuestas con una mujer. Es cosa detestable." mencionó Matt.

"En todo caso, todos somos pecadores." respondí.

"Ustedes seres detestables van a ser los primeros en palmar." rió, no entendía el chiste de todo esto. Aunque yo lo quería probar, el temor, el riesgo y la adrenalina era algo que nunca había probado. Pero mi temor a que esto llegue a más no se podía quitar. ¿Y si se activa el arma? ¿y si mato a MinSeok?

"MinSeok, vete de aquí por favor." susurré.

...

"Nunca me alejaré de tí."
Retrocedí exactamente 4 pasos antes de chocar con un árbol. Mi espalda dolía pero el dolor no era el suficiente como para distraerme de aquella situación que estaba viviendo.

Él no es real, él está muerto, él es un producto de mi subconsciente incomprendido.

Volvió a hablar pero sin una gota de claridad ni precisión en sus palabras, parecía un niño pequeño tratando de formular sus primeras frases.
Su rostro me distrajo, sus movimientos corporales eran demasiado reales. Extrañaba sus abrazos y besos.
Mi distracción fue tanta que ni siquiera noté el momento en el que descartó un libro de su mochila marrón, arrojándolo cerca de mis pies.

La divina comedia.*
Estaba al alcance de mis brazos, lo sostuve observándolo de arriba a abajo.

Sentía un ligero ardor en mi pecho al recordar la primera vez que leí una parte de ese libro.

...

"No comprendes el verdadero significado del infierno si no has leído el de Dante."

Llevábamos meses queriendo terminar de leer Áyax, otro libro más para mi cerebro era imposible.

"Seok. Terminemos con esta tarea y luego leamos todo lo que tu quieras."

"Eso está bien."

MinSeok era uno de esos niños que leía desde muy joven. Él me dominaba totalmente con la filosofía.
Debido a mi corta memoria yo le rendía culto, mi futuro esposo era demasiado inteligente.

"Aquí está." Habló
"La divina comedia. Del año 1742."

"Que viejo eres."

"Porqué... esto es una.."

"¿Naciste en el año 1742?"

Él ignoró mi tonto comentario.
Qué se sentirá tener una pareja tan estúpida como yo? Debes adoptar el Lamarckismo. Es decir, o te adaptas o mueres.

"Amo cuando te pones filosófico, mierda."

"Para, JongDae."

"¿Acaso no me quieres, bebé?"

"Para."

"No voy a parar" ante lo que dije él no se preocupó mucho, tomó el libro de Dante en sus manos y recitó.

"¡Cuán dura cosa es decir cuál era
esta salvaje selva, áspera y fuerte
que me vuelve el temor al pensamiento!"

Yo seguía observando, como si fuera mi mentor, mi maestro perfecto.
El día en el que lo elegí a él en lugar de a cualquier otra persona fue el mejor día de toda mi vida.
Me hizo encontrar mi propio Éxodo. Y no con pastillas ni terapias.
Con solo escuchar su voz leyendo o preguntándome cómo me va es suficiente.

MinSeok es mi Éxodo.

"Tenemos clase de ruso, es mejor que empecemos a practicar."

...

"Déjame en paz, ya fue suficiente."

"Siempre voy a ser mejor que tú, JongDae. Absolutamente en todo."

Me incomodaba su forma de hablar, él nunca había sido así, de esa forma tan... dominante de hablar.
Me respondía sin lubricante.

"No eres real, déjame."

Se abalanzó sobre mi. Haciéndome caer al suelo.
Con su mano derecha tapó mi boca y con la otra tomó el libro de Dante.

"Esto es lo que causaste en mi JongDae, un maldito infierno."

...

"¿Es tarde para darte un último beso?"

Giré mi cabeza, esa frase acababa de colmar en mi el recipiente de mis pensamientos más oscuros y el de los deseos que nunca antes me hubiera imaginado que se cumplirían. 

~

Esto nunca lo publiqué porque siento que Jongdae y MinSeok no se acoplan a lo que quiero transmitir. Pero bueno, voy a intentarlo.
Quiero decir, no soy la mejor autora como para hacer que encajen perfectamente en la historia.
De igual manera... espero que sea de su agrado, gracias♡

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⏰ Last updated: Aug 03, 2017 ⏰

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Adán y Adán. // chenminStories to obsess over. Discover now