— Te amo, Tae.
— Yo te amo más, Jiminie.
<<Todo aquello era simplemente un recuerdo del menor, algún día caería en la realidad y saldría de la mentira en la cual vivía. >>
—
— Despierta ya, pequeño.
No sé qué hora era exactamente, quizás eran las diez u once de la mañana. Escuché una voz intentando despertarme con ahínco, mientras alguien daba pequeños besos en mi mejilla y sentía cómo acariciaban mi cabello repetidas veces. Fruncí un poco el ceño al sentir la luz que se colaba por la ventana, la cual estaba justo frente a la cama. A pesar de estar en invierno, sentía una calidez inmensa rodear mi cuerpo, no parecía ser de los cobertores. Solté un pequeño quejido, no quería levantarme, la noche anterior había sido algo... Intensa. Después de unos minutos, me dispuse a abrir los ojos lentamente para encontrarme con TaeHyung, el cual me sonreía ampliamente y me hacía pequeños "mimos". Su cabello desarreglado, sus ojos tan profundos que te ponían los vellos de punta, su nariz refinada; su rostro sin maquillaje, todo él era perfecto. Pero lo más lindo de él, era su sonrisa. Aquella sonrisa cuadrada tan típica de él, era lo que cualquiera desearía ver al despertar y para mi suerte, yo la veía todos los días.
—Por fin despertaste, dormilón. Llevo diez minutos llamándote. —Dijo mientras soltaba una pequeña risa.
—Perdón Tae, después de lo de anoche, despertarse temprano hubiese sido un milagro. —Indagué, desviando la mirada. No pude evitar sonrojarme al decir aquello, ¿Por qué lo había hecho? Demonios.
— ¿Te duele. . .?
Al escuchar su cuestionamiento, inmediatamente tomé una almohada y me cubrí el rostro lo más rápido que pude con ella; presionándola con fuerza en el mismo. Siempre hacía esa pregunta, sé que se preocupaba por mí, pero vamos; llevábamos juntos casi tres años y no era la primera vez que nos acostábamos. Bastante nervioso y sonrojado ya me encontraba por despertarme y ver a un "ángel" sonriéndome, como para que ahora ese "ángel" hiciera ese tipo de preguntas. Intentó quitarme la almohada varias veces, pero yo me negaba. Para mi mala suerte, la diferencia de fuerza era algo grande, así que él terminó ganando.
—Amo cuando te sonrojas, Jiminie.
— Imi ciindi ti sinrijis, Jiminii. — Le respondí, intentando parecer enojado, pero realmente solo conseguía verme muy infantil.
Sentí cómo mi rostro se coloraba aún más, por lo que no pude evitar fruncir mi ceño e inflar ambas mejillas. Tae sólo se rio y comenzó a rodar por la cama, cubriéndose el rostro con ambas manos y soltando pequeños "soniditos", como si hubiese visto lo mejor de su vida. Para su mala suerte, la cama se le terminó gastando y cayó al suelo. Me levanté de ésta y caminé hacia donde él estaba, me preocupaba que se hubiese lastimado.
— ¿Estás bien Tae. . .?
— Ves lo que ocasionas, Jiminie. ¿Por qué me lastimas de ésta manera? —Se llevó una mano al pecho, justo donde se encuentra el corazón, fingiendo dolor.
— Eres un idiota, pero así te amo.
Sonreí ante su comentario y su acción, era demasiado lindo pero me enojaba que me hiciera preocupar por nada. Aún recuerdo el día en que lo conocí, fue una experiencia bastante única y divertida. Yo me encontraba de camino al trabajo, cargaba muchísimas carpetas las cuales contenían documentos importantes de la empresa y debían ser entregados esa misma mañana (por si se lo preguntaban, sí, yo era secretario en ese entonces). Mi despertador no había sonado a la hora en que lo había configurado, así que me levanté bastante tarde y si no llegaba a tiempo, sería hombre muerto. En fin, estaba caminando muy deprisa hacia mi lugar de trabajo, cuando de repente sentí que mi cuerpo se detuvo al chocar con alguien y caí al suelo; ocasionando que los papeles de las carpetas se salieran de las mismas y se esparcieran por todas partes. Sentí que la vida se me iba de las manos al ver las finas hojas en blanco impresas con el texto en color negro tiradas en el suelo, ensuciándose y algunas volando lejos del lugar en el que me encontraba.
— ¡Lo lamento! ¿Estás bien? — Cuestionó una voz completamente desconocida para mí, supuse que era de la persona con quien había tropezado minutos atrás.
— Sí, lo estoy, pero mi empleo... Mi empleo dependía de esos papeles y ahora ya no están. — Bajé la mirada al decir eso, estaba más que arruinado.
En cuanto dije eso, sólo pude observar la silueta de aquel chico moverse de un lugar a otro, intentando recuperar las hojas que se movían por acción del viento y recogiendo las que se encontraban en el suelo. Al cabo de unos minutos, se detuvo frente a mí y flexionó su cuerpo hacia adelante, bajando la cabeza y estirando sus brazos para entregarme los papeles que había recogido. Yo me quedé atónito ante sus acciones, digo, otra persona no se hubiese tomado la molestia de hacer lo mismo que él. Tomé las hojas y en cuanto lo hice, él se reincorporó y me extendió su diestra para que yo la tomara y me ayudara a levantarme, cosa que correspondí. Una vez que me levanté, sacudí un poco mi pantalón con mi mano izquierda, pues se había ensuciado bastante a causa de la suciedad del suelo.
— Lamento lo sucedido anteriormente, en serio, no era mi intención ocasionar que se lastimase o que se atrasara para ir al trabajo. — Dijo el castaño, casi en un murmuro, mientras se rascaba levemente la nuca.
— Oh, no se disculpe, fue culpa mía. Soy bastante distraído. — Solté una pequeña risa y me dispuse a devolverle el gesto de hace unos minutos, extendiendo mi diestra para poder estrechar su mano. — Mi nombre es Park JiMin, un gusto.
— ¡Kim TaeHyung! — Correspondió a mi gesto, respondiéndome con un notable entusiasmo, esbozando de su rostro una sonrisa cuadrada, la cual dejaba ver su perfecta dentadura y ocasionaba que sus ojos desaparecieran casi por completo.
Y bueno, para no hacer más larga la historia, ya sabrán lo que sucedió. La típica escena de un drama de romance. Terminé decidiéndome por no ir al trabajo pues el chico realmente me había llamado la atención, haciéndome desde el inicio la idea de que tendría que buscar uno nuevo, claro está; y le terminé invitando a beber un café. De ahí, intercambiamos los números de nuestros móviles y comenzamos a hablar, a hablar y a hablar. No sabemos exactamente en qué momento sucedió, pero nos fuimos volviendo cada vez más unidos y bueno, un día él se me declaró y aquí nos tienen ahora: La pareja más empalagosa y mañosa del universo. Recuerdo con detalle cada momento de ese día, pero hay algo que nunca voy a olvidar, pase lo que pase. Aquella sonrisa cuadrada que ocasionó un nerviosismo intenso en todo mi cuerpo, quizás... ¿Era eso a lo que le llamaban "amor a primera vista" y por primera vez experimenté, las tan nombradas "mariposas en el estómago"?
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Actualización: 12 de mayo del 2017.
❀ ¡Espero sea de su agrado! No olviden votar y comentar si fue así, me ayudarían muchísimo, gracias. ; ; Mañana haré la revisión y la próxima actualización de éste capítulo. ❀
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09 CODE
FanfictionPark JiMin, un joven de veintidós años, el cual tiene una vida que para él es perfecta. ¿Su pareja? Un chico llamado Kim TaeHyung, el cual le dio un giro de 360° a su vida. Todo era perfecto, hasta que un día, TaeHyung desapareció. ¿Podrá Park enc...
