Inicio || Alex || Uno

59 1 0
                                        

No recuerdo mucho de cuando te conocí. Pff, ya pasaron más de cinco años. Cómo esperas que recuerde perfectamente todo. Y obviamente mi parte de la historia está alterada, tiene muchos huecos y exageraciones sin sentido que solo sirven para rellenar lo que no recuerdo con exactitud. Solo tengo memoria a grandes rasgos de cómo sucedieron las cosas.

Todo empezó por tu, en ese entonces, novia. La amiga de una amiga en un inicio, después nos hicimos amigas. Ya pueden ver que se viene el típico cliché de historia barata "enamorarse del novio de tu mejor amiga". Oh, sí, que original soy.

Cuando conocí a Vanessa, Van para evitar la fatiga, fue por Samanta. Creo que tú no conociste a Sam, pero era una chica de mi grado. Bastante agradable.

Sam nos presentó y al inicio ni Van ni yo nos prestamos mucha atención. Pero el año siguiente fue diferente. Ese fue el año que inició todo. Que memorias, aunque no tengo muchas. Pero las que tengo, oh boy, son ciertamente algo.

Cuando volvimos a encontrarnos nos volvimos amigas. Éramos bastante cercanas, por decir así. Al menos yo era más cercana con ella que con otras personas. Cuando me pidió consejo en su vida amorosa debí saber que era campo minado y me debí negar, pero no lo hice.

Suena exactamente a guión de película de Hollywood, ¿cierto? Bueno, no lo es. Así sucedió. Menos dramático, obvio. Pero sucedió.

Pasó algún tiempo, tú y yo terminamos platicando solo los dos. Sobre todo porque a Van casi no la dejaban conectarse. Menos porque sus papás no estaban, y no creo que nunca lo estén, de acuerdo en que exista nada entre ustedes. Jojo, apuesto a que cada vez suena más a que me lo estoy inventando. Alguien debe de pensar justo ahora "Se lo robo a Shakespeare", y bueno, es que sí parece Romeo y Julieta. Siempre dijimos eso.

Tenemos varios gustos en común, platicamos algunas veces por Hotmail Messenger. Si, ese chat antiguo que ahora ya no existe. Aún tengo capturas de pantalla de un chat. Que la verdad da más pena que otra cosa. Mi ortografía no era la mejor, ya pueden imaginarse. Nos contamos nuestro día a día y nuestros problemas.

Confié en ti rápidamente, que más esperas de una niña. Es ahora cuando suenan las alarmas de peligro. O cuando debieron sonar pero, ups, no lo hicieron. Debí hacer caso a mamá y papá cuando me dijeron que no hablara con extraños y no habría pasado por esta situación. Tampoco estaría escribiendo esto. Pero, de todos modos, gracias a ello mi carácter se ha formado hasta ser quién soy ahora.

Puedo recordar vagamente que la primera vez que nos vimos en persona fue cuando llegaste a buscar a Van a la escuela. Eres cuatro años mayor que yo y sé que mis papás no verán bien una amistad con alguien más grande, sobre todo por el hecho de que en ese momento tenía 14 años (¿o eran 13 años?). Así que duh, obviamente hago lo que cualquier adolescente de película (y no cualquier película, ¡Una de terror! o peor, una ¡Romántica!) haría en sus cinco sentidos. Eres ahora mi Mejor Amigo Secreto™.

Cada vez se pone mejor la historia, ¿a qué si?

Seguimos hablando normalmente. Las seis de la tarde es nuestro horario preferido. Pasan algunos meses, todo tranquilo hasta el momento. Algo así como un año más tarde descubrimos que ambos tenemos cuenta en la plataforma más reciente de esos años, Facebook. Intercambiamos usuarios y nos conectamos a través de ella.

Las pláticas se hacen más seguidas con las facilidades que da está plataforma, seguimos nuestra ahora rutina de día sí y día tal vez a las 6:00 pm. Eres una persona amable y te preocupas por mí. Te cuento mis problemas y temores y tú estás ahí para apoyarme. (No hagan esto en casa niños. Recuerden, ¡Stranger Danger!)

Memories We Left BehindWhere stories live. Discover now