Introducción

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Verla dormir era apreciar todo lo que su ser podía ofrecerme, su tranquilidad, su calma, su paz que transmitía a través de la ligereza de su respiración, su cuerpo se iluminaba a causa de la escasa luz de luna que se filtraba por las cortinas blancas de la habitación. Tocar su piel era muy similar a tocar las sábanas de seda que la cubrían en estas noches calurosas de verano, era tan placentero estar con ella de esta forma una vez más... Aun que tenga que ser así...

-Desearía poder tenerte así siempre, preciosa- susurré para mi mismo, pues sé que no podría escucharme. La medicina dentro de su ser la tendría adormecida hasta dentro de unas horas más.

-Ojalá no tuvieras que ser mi prisionera.

24 Días [Editando]Where stories live. Discover now