Mea Culpa

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Entre gritos y lágrimas abrió aquel cajón y extrajo el arma.

La figura de Él se reflejaba en cada pared, ¡la atormentaba!

Cogió el teléfono, llamó y exclamó:

—¡Maté a tu padre, Anna!, ¡dile que me deje en paz!

Y tras eso, un disparo resonó en la vacía casa.

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