Nivel 1

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«El diablo es real, y no es un pequeño hombre rojo con cuernos y una cola. Él puede ser hermoso,  porque es un ángel caído y solía ser el favorito de Dios.»
—American Horror Story.
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Hola❤️ Perdí los comentarios en línea porque edité la historia, y yo amo esos comentarios, así que si estás leyendo por favor comenta todo lo que puedas haha x

—Este es nuestro primer día en la Universidad, Emm. —Dice Quinn emocionada—. Hay muchas misiones que cumplir. Una de ellas es, ¡que pierdas tu virginidad!

Tapo su boca con mi mano en el instante en que esas palabras se escapan de sus labios. ¿Cómo grita eso? Oh Dios. Y no es que me avergüence ser virgen—bueno, un poco—, sencillamente es algo privado y que no creo que le interese a todos los estudiantes. Bueno, sería el primer chisme del año.

—No es necesario que se entere medio Londres, Quinn. —Murmuro observando a todos los estudiantes del Campus, que al parecer no escucharon nada.

Gracias Dios.

—¡Solo es un consejo! ¡Estamos en la universidad! La perfecta oportunidad para que te consigas un sexy estudiante de arte. —Dice alzando las cejas.

—No quiero perder mi virginidad en la parte trasera de un auto, quiero que sea especial, como mi noche de bodas, por ejemplo... —Ella se congela, haciendo que yo pare de hablar y choque con su cuerpo.

—¿En serio? —Pregunta observándome como si me hubiera crecido otra cabeza. Sí, al parecer tengo otra Emma en mi hombro derecho.

—Dejemos el tema. —Murmuro entrando una de mis manos en los bolsillos de mi abrigo. Quinn está sospechosa porque sabe que ese nunca ha sido mi plan, pero no quiero hablar de lo que pasó porque se que me va a regañar.

Se que tiene buenas intenciones; quiere que me divierta y que me enamore, pero en mi situación... Sería imposible. Ella sabe que sería complicado, pero no sabe que he empeorado mi situación.

—Emma, ¿en serio crees que tus padres llegaron vírgenes al matrimonio?

—¡Por el amor de Dios! —Exclamo tapándome el rostro con las manos en un intento fallido de borrar la imagen perturbadora de mi mente—. ¡Tampoco me interesaba saberlo! —Exclamo sintiendo como mi rostro se tiñe de rojo, logrando que ella se ría ante mi vergüenza.

—Hey, ¿qué pasa? —Saluda Aaron pasando uno de sus brazos por mis hombros.

—Nada, primo. —Miento, lanzándole una mirada a Quinn que dice "Si-le-dices-te-mataré-mientras-duermes".

Aaron frunce el cejo y observa a Quinn, quien está alzando las cejas.

¿Mencioné que soy una horrible mentirosa?

—¿Qué pasa, Quinn?

Quinn abre la boca, pero yo corro lejos de ellos para no pasar la vergüenza de mi vida.

Sin embargo, no pude.

Choco con un torso ancho, haciendo que mi café se derrame sobre todo mi cuerpo y mi bolso. Gimo de dolor ya que me he quemado todo el cuerpo, pero también de frustración porque nada me sale bien.

Gran manera de iniciar mi primer día en mi primer año en la universidad.

Levanto la vista, aún gimiendo de dolor, pero mi aliento se atora en mi garganta al encontrar un par de ojos verdes observándome fijo.

Trago duro, viendo sus labios rosados apretados en una dura línea. El chico tiene lunares iniciando de su mejilla hasta su cuello, una gorra tapa su pelo y lleva una camiseta y un abrigo lleno de café. Oh, cielos.

Folie à DeuxWhere stories live. Discover now