28 de Junio, ya hace un mes que todo término, después de tres largos años de cuidar de él, de entregarle todo a él, tres años junto a la única persona que me hizo darle importancia a mi vida, aquí estoy sentada en la ventana de mi casa viendo la lluvia caer. Hoy Cristhian, mi mejor amigo, no había venido a visitarme a causa de la lluvia, pero la verdad no me importaba, no quería hablar de John hoy, la lluvia estaba muy hermosa hoy como para arruinarla hablando de mis noches de llanto por mi ex, además mi prima Claudia me llamo en la mañana, me invito a un club esta noche, no estoy segura si quiero ir y Kris me hubiera dicho que no fuera porque terminaría llorando por John, pero la verdad creo que podría ayudarme a dejar de pensar en él. John muy poco salía conmigo a los clubes, y yo tampoco iba cuando mis amigos - los pocos que tenía - me invitaban porque él no iría conmigo, así que un club era la mejor opción para pasar la noche sin pensar en él.
Dos horas de lluvia después, el sol se ocultaba, la noche amenazaba con salir y yo aún no sabía que iba a vestir, Kris era quien siempre me ayudaba a vestirme, soy pésima con todo lo referente a moda - la verdad, tampoco me interesaba mucho, me vistiera con lo que me vistiera al final nada en mi era atractivo, aún me pregunto que vio John en mí, ¿Decía la verdad cuando me decía que le parecía linda? O ¿Solo decía eso para hacerme sentir bien? - y no podía decírselo a mi prima porque ella misma vendría a vestirme. Mi mama hacia la cena mientras yo discutía con mi armario para que me diera una idea de que vestir, pero me maldije por haberle pedido consejo a un armario, el maldito armario saco desde el fondo de sus entrañas algunas de las pocas cosas que quedaban de él y las que más amaba también, sus suéteres. Ni siquiera recordaba que estaban ahí, ¿Por qué no los había visto en estos treinta días? No sé porque aún no he tirado a la basura todo lo que quedo de él, pero aunque lo intente no puedo hacerlo, siempre termino igual después de encontrarlas, sentada en el suelo llorando mientras recuerdo porque nunca se las llevo, ¿Por qué no intente devolverle todo esto cuando me dejo?
¿Ya encontraste otra de sus cosas? - Dijo mi mama al entrar al cuarto y encontrarme llorando en el suelo con su suéter en los brazos - No creí que aun todavía tuvieras sus suéteres.
No recuerdo haber dejado la puerta abierta - la verdad no recuerdo que estuviera abierta y tampoco recuerdo escuchar que la abriera, la puerta de mi cuarto es muy ruidosa.
No estaba abierta, toque y como no respondías entre a ver si estabas dormida, y aquí estas, otra vez llorando con uno de sus suéteres, deberías deshacerte de ellos, de todo lo que quedo de el - de verdad no escuche sonar la puerta, ¿Tanto me estoy hundiendo en esto?
No quería hablar de él, tampoco quería botar sus cosas, y recordé que aún no le había dicho a mi mama de la invitación de mi prima - Claudia me invito a un club esta noche, creí que me ayudaría a... - Deje las palabras al aire, de verdad no quería mencionarlo, mi mama entendió de todas formas.
Oh, me parece muy bien, ¿No sabes que ponerte? ¿Quieres que te ayude? - Mi mama estaba inesperadamente emocionada por mi salida, no había salido en todo un mes - Que bien que Claudia te invite a salir, me alegra mucho que tengas otras actividades además de ver la lluvia caer por la ventana. - Hice una risa ahogada, suena bastante estúpido cuando lo dicen así a pesar de lo bien que me hace sentir.
***
Eran casi las once de la noche y ahí estaba yo viendo a través de la ventana del carro de Ángel, el novio de mi prima, mientras ellos y sus amigos reían y hablaban de cosas que realmente no entendía. Estaba bastante aburrida ya y quería devolverme a mi casa, mi prima y su novio me pasaron buscando a las 10:00 p.m. - vi la hora en mi teléfono cuando llegaron, estaba algo ansiosa por hacer algo distinto - y pasamos buscando a sus otros amigos, lo cual fue bastante estúpido porque soy la que más lejos vive. Llegamos a un club llamado "R.P.M." donde aún fuera del club podías sentir los golpes de los bajos en tu pecho. Al entrar fue aún peor, hablar costaba tanto que estaba casi segura que si la música dejaba de sonar, todos estarían gritando tan duro como para animar un concierto de una banda de rock como las que John escucha... Como las que John y yo escuchábamos. ¿Cómo podía pensar en él en un lugar como este? A él ni siquiera le gustan este tipo de sitios, ¿Por qué todo tiene que recordarme a él?
¿Ya estás pensando en él otra vez? - Había olvidado que mi prima estaba aquí - Vamos, Vicky, ¿Tantas cosas que puedes hacer en este lugar y estas ahí pensando en ese tipo otra vez?
Lo siento, fue solo que... - Claudia ni siquiera me dejo terminar.
No, no, no, aquí no, Victoria, ten - Me entrego un vaso con una bebida que no conozco, no soy fanática de los cocteles - Si quieres hundirte aquí, que sea en alcohol y no en lágrimas.
Gracias, pero prefiero una cerveza - la expresión de mi prima fue realmente graciosa, no esperaba que se sorprendiera.
Vaya, no sabía que te gustara beber alcohol - dijo Claudia con un tono bastante sarcástico.
Si me gusta, siempre me ha gustado, es solo que... - Trague para decir su nombre - A John no le gustaba que lo hiciera, ni tampoco que fumara.
Oh, pues si es así.... - Claudia saco una caja de cigarros y un encendedor del bolsillo de su chaqueta - Brindemos porque el ya no está aquí para impedirte hacer lo que te gusta.
***
3:45 a.m. del 29 de Junio, ahí estaba yo entrando a mi casa intentado hacer el menor ruido para no despertar a mi mama, pero esa puerta farisea me traiciono con sus horribles chillidos, aun no entiendo como no escuche a mi mama entrar al cuarto cuando estaba llorando en el piso abrazando ese desteñido suéter.
¿Victoria eres tú? - Grito mi mama desde su cuarto mientras salía - Te estaba esperando, no he podido dormir pensando cómo te estaba yendo con Claudia y sus amigos, ¿Qué tal estuve tu noche?
Estuvo bien, no estoy segura que tanto tome - La verdad es que no quería decirle que pase toda la noche pensando en John, no quiero que siga preocupándose - Claudia termino tan borracha que tuvimos que cargarla.
Vaya, no creí que fuera tan débil - Mama y yo reímos, pero tenía que terminar la conversación ya o iba a terminar llorando en su pecho.
Mama... Estoy cansada, voy a dormir - De verdad no quiero que mi mama me vea llorando otra vez.
No escuche a mi mama darme las buenas noches, ya estaba empezando a hundirme, estaba cayendo en "El Hueco" y ya sabía que iba a durar mucho para amanecer. Ya hace un tiempo que empecé a llamarlo "El Hueco", no estoy segura cuando, pero es la única forma que puedo llamarlo. "El Hueco" es un trastorno emocional que herede de mi familia, son pocos los que sufren de esto y muy desafortunados los que lo sufren, y yo soy uno de esos desafortunados. Un holló de depresión en el que te hundes cada vez más, donde las cosas buenas no existen y todo lo que eres es una desgracia y una persona miserable sin sentido en la vida. Pero no es del todo mentira, ¿Qué soy yo en esta vida? Una persona sin valor y sin belleza alguna. Por eso John me dejo, porque no tengo nada atractivo en mi cuerpo, mi cabello es tan común como cualquier otro, mi cara es toda ojeras, ni siquiera tengo alguna habilidad o destreza de la que alardear, cualquier otra chica es mejor opción que yo, por eso me dejo, por eso me cambio. Aún no se si esta con otra chica, pero es obvio, de entre todas esas chicas con las que me engaño, con alguna debió quedarse, la verdad no he tenido el valor para averiguarlo, pero siempre que entro en este "hueco" termino pensando en llamarlo para preguntarle el por qué, por qué se fue sin dar explicaciones, por qué rompió conmigo tan repentinamente, él sabía que lo necesitaba y aun así se fue, aun sabiendo que estaba pasando por un momento difícil me dejo como si no le importara, ¿Acaso ya estaba cansado de soportar a una niña enferma como yo? Él sabía de mi gran herencia familiar, sabía que en algún momento iba a necesitar ir a un psiquiatra, se lo había contado todo, y lo amaba tanto por apoyarme, decía que me acompañaría a todas y cada una de mis citas, me hacía sentir incluso como si fuera algo tan normal como una revisión médica, pero aquí estoy llorando en mi cuarto esperando a mi próxima cita con la Dra. Lans, está ya sería mi tercera cita.
En mi primera cita aún estaba con John, los días de Mayo amenazaban con lluvia, aunque ese día el sol decidió darnos una muy cálida visita, había tanto calor que hasta los perros estaban echados intentando evitar la ola de calor. Mi cita estaba programada para las 2:30 p.m. - Estaba bastante estresada porque esa era mi hora de sueño vespertino - y ya era casi mediodía cuando decidí llamar a John, no me había escrito en toda la mañana, John no es de esos chicos que dejan lindos mensajes de buenos días por lo que yo siempre le escribía al despertarme, normalmente me respondía al instante pero ese día no había dado ni señales, estaba muy nerviosa, tenía miedo de ir sola, estaba a punto de explotar. Al final nunca contesto, mi prima Claudia termino acompañándome, lo que fue bastante estresante porque no paraba de hablar de lo mal novio que era John y de lo buen novio que era Ángel su novio con el que llevaba dos meses - oh, disculpen, dos meses y tres días - y de su gran relación. John me escribió en la noche diciendo que había pasado el día ocupado con cosas de la universidad y por eso no me había escrito - una total mentira, pero en ese momento me lo trague por completo -.
Mi segunda cita fue dos semanas después de haber terminado con John, fui al psiquiatra vestida con un manto de lágrimas y acompañada por la más grande depresión de mi vida, mis ojeras contaban a todo aquel que me veía mis dos largas semanas de desvelo en llanto, la palidez de mi piel se tragaba la alegría de las cosas que pasaban a mi lado y mis ganas de morir me llamaban en cada oportunidad de suicidio que me encontraba. La Dra. Lans hizo hablar de cómo era nuestra relación y cómo me sentía ahora que él no estaba, fue bastante incómodo para mí y no todo lo termine de contar, me dolía tanto que ni siquiera podía hablar sin antes sollozar. John me había prometido tantas cosas, tantas noches de llanto en las que me decía que siempre estaría conmigo cuando lo necesitara, y ahí estaba un 10 de Junio sola en el consultorio de una psiquiatra totalmente desconocida para mí llorando como si el mundo se hubiera acabado, pero así lo era para mí, porque a los 17 años Victoria Santos, una chica universitaria estudiando una carrera que no le interesaba en lo más mínimo, sin aspiraciones en la vida y deseando más que nada que su triste vida terminara, conoció a un chico llamado John Delacierta que le enseño a quererse a sí misma y le mostro lo que era sentir verdadera felicidad, y luego de 3 años la abandono como quien deja una bolsa de basura tirada en la calle, sin decir nada, sin dar explicaciones, solo se fue. De verdad luce tan tentador su número telefónico en mis contactos...
***
Me desperté porque mi prima estaba llamando, eran las once de la mañana, no recuerdo haberme quedado dormida y ¿Cómo es posible que tenga 12 llamadas perdidas y no haya escuchado el teléfono? Decidí revisar las llamadas, entonces fue cuando sus palabras vinieron a mi mente - Por favor, Victoria, ¿Puedes dejar de molestarme? Búscate una vida - a las 5:15 a.m. llame a John y todo lo que dije fue - ¿Por qué? ¿Por qué me dejaste? Dame una razón -. No recordaba haberlo llamado, ¿Es parte de "El Hueco"? ¿O lo había olvidado en todas esas horas que estuve llorando? No estoy segura siquiera de cuánto tiempo estuve llorando después de que John cortara mi llamada, tenía que hacer algo, tenía que buscar la forma de salir de esta depresión, tenía que buscar la forma de acabar con todo esto, con mi dolor, con mi tristeza, con mi vida.
De pronto el teléfono empezó a sonar de nuevo - Claudia, ¿Por qué estas llamando tanto?
¿Claudia? ¿Aún sigues borracha? - Me asuste al escuchar la voz de mi mama, había contestado sin ver, estaba tan segura que era mi prima quien estaba llamando.
Mama, disculpa, creí que era Claudia que ha pasado toda la mañana llamando, ¿No estás en casa? - Intente controlar mi voz, había empezado a llorar cuando recordé la respuesta de John en la llamada.
Así que Claudy volvió de entre los muertos - No pude evitar reír, mi mama siempre sabe cómo sacarme una sonrisa, ella y John - Tranquila, solo llamaba para avisarte que había dejado tu comida en el horno y que la salida de ayer no era gratis, así que te esperan los platos sucios de la cena de ayer - La voz de mi mama al decir que debía lavar los platos fue tan sarcásticamente odiosa que hasta eso logro hacerme reír.
Está bien, creo que no tengo nada que hacer hoy, como todos los días - Escuche a mi mama reír, pero sé que en el fondo le causo más dolor que gracia, ¿Cómo reírse de su triste y desolada hija?
Esa tarde le mentí a mi mama, pase toda la tarde con las palabras de John en la mente - Búscate una vida - y decidí ir a R.P.M. esa noche, sola, a ahogarme en alcohol hasta morir. Le dije a mama que iría con mi prima otra vez, mi mama pasó mucho rato riéndose diciendo que Claudia era muy valiente para atreverse a beber otra vez después de haberse emborrachado hasta caer el día anterior, pero acepto que fuera, creía que si tenía algo que hacer no pensaría en aquel personaje, supiera ella que pase la noche gritando su nombre en el club.
Eran ya las 6:28 p.m. y estaba diciendo que vestir, luego descubrí en donde estaba fallando mi mentira, ¿Cómo me iría al club si yo no tengo auto? Pero no me quedaría encerrada en mi casa, no señor. Me bañe, me vestí, un poco muy desordenada y tan poco femenina que si tuviera el cabello corto seria todo un chico - pero no uno lindo como John -, y decidida para ir al club a ahogar mi tristeza en una jarra de cerveza - Si Kris se enterara de lo que estoy a punto de hacer se reiría y me mataría por ser tan estúpida, ¿A todas estas donde esta Kris? -. Salí de mi cuarto y ahí estaba mi mama en la sala viendo alguna de sus novelas - Mama, ya voy saliendo - dije desde la entrada de la sala.
¿Qué? ¿Tan temprano? - Justo la reacción que esperaba.
Sí, es que Ángel le presto su carro a sus padres, así que iré a casa de Claudia y de allá nos iremos en taxi - La depresión no mata la habilidad de mentir, aunque no sé cuándo adquirí esa habilidad. Mi mama me creyó, tenía que hacerlo, o si no me iba a dar algo encerrada en la casa. Así fue como a las 8:30 p.m. estaba sentada en un bar llamado "White Friday" que olía a cigarrillos más que otra cosa. No me sentía muy cómoda sola en ese bar, en especial porque desde que llegue había un chico viéndome a lo lejos, no era feo, tampoco se veía muy mayor, pero me daba miedo y me incomodaba, ¿Qué podía tener de interesante como para mirarme tanto? Tan pálida que Wednesday Addams podría tener más color de piel que yo, con tantas ojeras y con mis 5.11 pies de altura que fácilmente me podrían confundir con un lémur; mis manos son tan rusticas como las de un mecánico y mis brazos tienen suficiente pelos como para parecer los de un chico, ni siquiera tengo piernas lindas, están tan gordas que se ven deformes en mi pantalón, y ni hablar de mi plano pecho; está bien, tengo un trasero considerablemente grande, pero estoy tan redonda que ni siquiera se ve atractivo; mi cabello es lo único que podría llamar la atención, está teñido de rojo cobrizo pero ya le hace falta retocarlo, las raíces negras de mí color natural ya empiezan a salir amenazando con dañar lo único bonito que tengo. Aun así, aquel chico seguía mirándome y empezaba a asustarme, quizás piensa que tengo algo de valor, una chica no va sola a un bar, o... ¿Quizás cree que estoy buscando alguna cita de una noche? O por Dios, no puede ser, yo no quiero a nadie abordándome o acostándose conmigo, pase mucho tiempo en duda antes de mostrarle mi cuerpo a un chico con el que llevaba ya casi año y medio, ¿Cómo podría mostrarle mi cuerpo a un total desconocido que conocí en un bar en una noche de despecho? Por favor, si hay algún ser supremo que tenga control sobre el tiempo, has que el tiempo pase rápido o que salte mágicamente de las 9:23 p.m. a las 10:30 p.m. que es la hora en que abren en R.P.M., no iba a aguantar una hora entera con ese hermoso chico viéndome.
¿Qué hace una chica tan pequeña como tu sola en un bar? ¿No deberías estar durmiendo? - No pude evitar sobresaltarme, puedo jurar que noto que di un pequeño salto al escuchar su voz, el frio que recorrió mi cuerpo y el sobresalto fue en verdad inevitable, no note que se había quitado de donde estaba, pero entre todo mi sobresalto, mi pecado fue no decir nada - ¿Qué pasa? ¿Te asuste? Eso pasa cuando vas a un bar sin tus padres y se te acerca un extraño apuesto - Oh por Dios, si antes le tenía miedo, eso ya murió, tan lindo y tan cretino.
No me asuste, solo no esperaba que ningún imbécil se acercara a hablarme, - Mi miedo se había convertido en odio total - y suficientemente mayor como para ir a un bar sin mis padres - No estoy tan pequeña así y mi cara no es la de una niña.
Pues que mal por ti, se acercó el mayor imbécil que podrías conocer esta noche, Harold Deen - Vaya, tienes una habilidad para caerme mal bastante notable, Harold Deen - ¿Y tú preciosa, cuál es tu nombre?
No me llames preciosa y mi nombre es vuelve de donde saliste - Dicho esto, termine mi ultimátum ordenando otra botella de cerveza, espero que entienda que no lo quiero cerca. Pero no fue así, el muy imbécil se sentó a mi lado y siguió hablándome, o más bien, hablando sobre él y de todas las cosas "sorprendentes" que ha hecho en la vida mientras yo miraba mi botella de cerveza pidiéndole que de una vez tomara control de mi mente y borrara toda existencia de consciencia que pudiera tener para no recordar nada del pesado Harold Deen. Pero otra vez me volví a arrepentir de pedirle cosas a objetos inanimados, la cerveza efectivamente tomo control de mi mente y consciencia, al punto que desperté a las 3:10 a.m. del 30 de Junio en el cuarto de algún hotel totalmente desnuda y con la jaqueca más grande de mi vida. Tome rápidamente mi ropa, estaba asustada, ni siquiera termine de vestirme y ya había salido de la habitación, con suerte él estaba totalmente inmerso en el mundo de los sueños soñando en cómo me había tomado borracha esa noche, no puedo creer que lo haya hecho con ese imbécil, ¿Cómo fui capaz de acostarme con otro hombre cuando aún no supero a el idiota de mi ex? No había notado que estaba llorando hasta que pude salir de ese horrible y mal oliente hotel, pero igual no me importo, mi cara ya estaba lo suficientemente mojada por la lluvia como para preocuparme por unas cuantas lágrimas.
No sabía dónde estaba, había corrido ya por lo menos 3 cuadras, el cansancio no me detenía, el asco que tenía por haberme acostado con ese cretino era mucho mayor al cansancio de 5 minutos de correr en la lluvia después de haber pasado un mes tirada en un sofá. Nunca debí haber salido de casa, ¿Cómo pude ser tan estúpida como para entrar sola a ese bar? Una chica sola en un bar es blanco fácil, no sé en qué estaba pensando - Obvio que lo sé, en lo que siempre estoy pensando, John Delacierta -, no sé en qué estaba pensando al salir sola de mi casa, al mentirle a mi mama, debí irme al ver que el imbécil de Harold se me había acercado, ¿Por qué no terminas de acabar conmigo, Vida?
De pronto una luz ilumino la calle, pero aún seguía corriendo y estaba lo suficientemente alterada y ciega por la mezcla de las gotas de lluvia y mis lágrimas en mis ojos que no pude divisar que era una camioneta acercándose a toda velocidad hasta que la tuve en la punta de mi nariz - Gracias, Vida, me hiciste la noche con ese golpe -.
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La Vida Después de mi Ex
Teen FictionDespués de 3 años de relación con su novio John, Victoria Santos - una joven chica de 20 años - cayó en una gran depresión en el intento de olvidar su larga relación con su ex novio. Día a día, su amigo Kris intenta ayudarla a superar el engaño de J...
