Capítulo 1

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Estaba en completa oscuridad en un vacío. A penas podía distinguir mis manos y no sabía a dónde ir.
-"voltea hacia atrás"- dijo una voz que no sabía de donde provenía.
Volteé y apareció una luz que alumbró a una conocida silueta. Era mi casa. Se formó un camino hacia ella y fui corriendo rápidamente. Pude haber tropezado por los pasos torpes que daba pero sentía un impulso que me llevaba hacia adelante. Al llegar a mi casa vi a toda mi familia, amigos y otros más.
-¡mamá, papá estoy aquí!- grité pero pareció que nadie me escuchó. Volví a gritar y nada.
Todos se veían tristes y lloraban sin parar. Veía a mi alrededor gente que pasaba con rostro indeferente a mi lado.
-¿no saben que estoy aquí?- pensé.
Paso mi tía dirigiéndose hacia la sala y le seguí. Cuando llegamos vi un ataúd.
-¿quien se murió? ¿que pasó?- pregunté preocupada y asustada. Otra vez nadie respondió.
Me acerque lentamente preparándome para ver aquella persona fallecida. Sin embargo nada podría prepararme para lo que vería.
Era nadie más que yo.
Retrosedi hasta tropezar y caer. No podia creerlo.
-¿Como podría ser yo? - me cuestionaba. Parecía que perdería la cabeza.
-¡No puede ser! ¡no estoy muerta! ¡no!- grité desesperadamente.
Me cubrí los oídos, la cara, los ojos. Me arrodillé hasta poner mi rostro contra el suelo y no paraba de golpearme la cabeza.

-¿Gabriela?- oí a alguien que me llamaba-¿Gabriela?
-¿Quien podria ser?- pensaba
-¡Gabriela despierta! ¡despierta! ¡abre los ojos!
Desperté. Vi los ojos de mi maestra que me miraban con preocupación.
-¿estas bien? ¿estas enferma?
-¿que paso?- pregunté desorientada
- te quedaste dormida en clase. ¿no estás enferma verdad?
-no- me limite a decir. 

Estaba atontada y pensativa. Todo el día lo estuve. Me cuestionaba sobre cuánto tiempo puede vivir una persona. Me ponía a pensar que los años pueden pasarse lento pero tan rápido a la vez. No es difícil contar hasta cien. ¿o no? Contaba hasta el veinte. 20 años. Hasta el 50. Cincuenta años. Hasta el 80 y 100. Y se acababan los años de vida, pero casi nadie vive cien años. En cualquier momento cualquiera se puede morir. Nadie sabe si se volveran a ver a las personas más queridas. Nadie sabe si volveremos a ver los rayos y la luz del sol. Si volveremos a abrir los ojos después de acostarnos. Una vez escuche a alguien decir que a que vivir cada día como el último de nuestras vidas.
En aquel tiempo tenía 10 años y tenía muchas dudas sobre lo que soñé. Si era algun tipo de visión o un simple sueño. Todo eso quedó en el olvido. Pero con un simple pensamiento, bastó para que dichas imágenes producto de mi mente se convirtieran en la verdadera pesadilla que pasó a la realidad unos años más tarde.

Un alma en un nuevo amanecerCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang