Lara
El irritante sonido de mi alarma empezó a sonar a las 6:00 a.m. para ir a la escuela. Abrí lentamente los ojos y apagué mi alarma. ¡Por fín viernes!
Me alisté para ir al instituto. Me vestí con unos jeans, una blusa cualquiera y unos Converse, como siempre. Bajé las escaleras y me dirigí a la cocina. El desayuno de siempre consiste en un plato de cereal y jugo de naranja.
Tomé mi bicicleta y me encaminé hacia el instituto. Cuando llegué me sorprendí al ver las puertas cerradas y a la directora parada frente a mí con una mirada seria y desaprobatoria. No es que me interese lo que ella piense de mí pero he llegado tarde toda la semana a clases.
-Llega tarde otra vez señorita Stone.
-Lo siento señora no se volverá a repetir -dije estacionado mi bici.
-Eso ha dicho toda la semana y aún así llega tarde. -Su rostro era inexpresivo.- Acompáñeme a mi oficina -dijo mientras abría la puerta y me dejaba pasar.
La seguí asta su oficina imaginándome el discurso de responsabilidad y puntualidad que me esperaba. A esta señora, los estudiantes -incluida yo- la llaman Señorita Seño Fruncido por su constante estado serio. Se que no es un nombre muy original.
Como lo esperaba, me dió un discurso de diez minutos y juro que no puse atención a nada de lo que dijo. Mis pensamientos se perdieron en un periódico sobre el escritorio. El título decía "Chico Misterioso Detiene Robo En Progreso". En la foto aparecía lo que parecía ser un chico con sudadera y capucha azul y una máscara que le cubría la boca y la nariz. La foto está tomada desde un buen ángulo, desde donde se podía ver el cabello negro que le llegaba arriba de los ojos y su iris celeste eléctrico.
Al terminar el discurso la directora me dejó ir a mi clase.
-Buenos días, lamento venir tarde. ¿Puedo entrar? -dije al entrar a la case que me tocaba. El maestro me hizo un ademán con la mano para que tomara asiento. Saqué mis libros y mi cómic de Flash y me dispuse a leerlo escondido entre mis cuadernos y libros.
Amo mis comics. Los poderes de Flash son geniales. Él posee la velocidad suficiente para correr por el agua, subir edificios. Puede hacer todo, incluso sanarse a máxima velocidad. Se que es raro esto en una chica pero para mí es suficiente que me guste sin importar lo que digan los demás.
Estaba en la parte más emocionante justo cuando el timbre para el receso sonó. No sabía si ponerme feliz o desanimada por eso. Me dirijí a la cafetería. Me senté en una de las mesas más aisladas posibles y saqué la bolsa de papel que contenía mi almuerzo. Me disponía a darle un bocado a mi sándwich cuando mi mejor amiga, Clarisse se sentó junto a mí.
-Hola chica. Te tengo noticias. -dijo ella emocionada.
-Clarisse, por favor dime que no le has puesto el ojo a otro chico. -dije con tono burlón.
Ella es de esas chicas que se interesan bastante por los chicos. Aún así ella es muy lista y excelente persona agregando que según muchos chicos, es atractiva.
-No... bueno, sí pero no es sobre eso -ella puso sobre la mesa el mismo periódico que la directora tenía en su escritorio. -Es sobre esto.
-¿Le echaste el ojo a este chico? -bromeé señalando el periódico.
-Lara, hablo enserio -dijo fingiendo molestia. - aunque se mira muy guapo con esos ojos tan hermosos. En fin, aquí dice que un testigo vió que le dispararon directo en el pecho pero el chico ni si quiera se inmutó.
-Nadie es capaz de soportar el impacto de una bala y menos en el pecho. El testigo simplemente pudo haber mentido.
-Pero admite por lo menos que es genial.
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No Somos Cómo Los Demás
ActionUn guardián que pelea contra el crimen de la ciudad va en busca de una compañera. Al encontrarla, juntos pasan varias aventuras, descubriendo más sobre sus habilidades, sus ancestros y cosas que una persona normal no llegaría mi a imaginar. Lara y J...
