Los rayos de luz respladecían a estas horas de la mañana. Un nuevo día me esperaba. Este año era mi último año en la preparatoria Bridge High School y estaba emocionada, había esperado durante estas vacaciones para encontrarme de nuevo con mis amigos y con el amor de mi vida; Ryan.
-Holly, cariño, ya está listo el desayuno.- dijo mi mamá con aquella dulce voz mañanera.
-Si mamá, espera que bajo en un momento.- dije un poco apurada. Sí, soy de esas típicas personas que son puntuales, y más cuando llegas a ser la futura candidata para el baile de graduación.
Hoy es el primer día y sigo muy emocionada pero a la vez nerviosa, ser alguien tan importante debe constar de tener una buena apariencia, pero no me mal interpreten, yo no soy de esas plásticas que sólo piensan en sí mismas.- ó a mi parecer es así pensarlo.- Me suelen considerar una persona amigable, aplicada y carismática.
Ya abajo, saludé a mi mamá, y con una sonrisa me entregó el desayuno. Siempre he considerado a mi mamá mi modelo a seguir, ella fue la reina del baile de graduación y ella estaba orgullosa de que también siguiera sus pasos.
-Hija, recuerda que toda chica debe ser educada y ama..- la interrumpí.
-Ya sé mamá, no te preocupes, lo tengo todo bajo control.- dije despidiendome de ella para luego ir a la parada de autobús.
-Ah y otra cosa más, Ryan me dijo que te iba a llevar, dijo también que te tenía una sorpresa.- Me dijo con una sonrisa para después lavar los platos.
Mi corazón dió un vuelco. Llevaba tiempo que no lo veía debido a que tuvo ciertos problemas familiares en su ciudad natal Manhattan, por eso no podíamos vernos exceptuando las videollamadas que haciamos cada día.
Abrí los ojos muy grande cuando escuché que alguien tocó el timbre de nuestra casa, y fuí corriendo para ver si ese alguien es la persona la cual he extrañado todo este tiempo.
-Oh por dios, es él.- digo para mi misma. Abrí la puerta y sin pensarlo lo abrazé como si hubieran pasado años desde que no lo veía.
-Sigues estando hermosa.-dijo riendo mientras yo lo seguía abrazando.
-No sabes cuánto te he extrañado.
-No más que yo.- después de eso nos dimos un dulce beso. Un beso que estuve esperando desde la última vez que se fue.- Es mejor que nos apuremos, te tengo una sorpre..-
-Ya lo sé, mi mamá ya me lo había dicho- Mi mamá se acerca hacia nosotros para saludar.
-Oh, Hola ¿Cómo estás Ryan? Está bien toda tu familia por allá? Oí que tu abuela estaba muy enferma.- dijo preocupada.
-Eh..Sí, pero ahora gracias a Dios se siente mucho mejor.- respondió un poco triste.
-Si tienes algún otro problema no dudes en decirnos, nosotras complacídas haremos cualquier cosa.- dijo mi mamá con una sonrisa.
Se preguntarán por qué Nosotras. Mis padres se divorciaron cuando yo sólo tenía 10 años, para mi mamá y para mí fue difícil vivir con aquel hombre que se hacía llamar mi padre. Él era un drogadicto y alcoholico que no hacía más que tratar a mi mamá como un pedazo de basura. Tratamos de adaptarnos a una mejor vida fuera de Londres así que por eso nos mudamos a Chicago, no fue fácil al principio pero poco a poco fuimos tomando riendas a la situación en la que vivíamos.
Ya cuando salimos de la casa fuimos a ese aquel extraño lugar que Ryan me estaba llevando y me subió a su Ferrari. Ryan era de una familia rica, pero también muy humilde y caritativa, la verdad soy la novia más afortunada del mundo por tener a Ryan como novio.
YOU ARE READING
Remember
Teen FictionHolly Watson es una chica popular dentro de la Preparatoria Bridge High School debido a su gran carisma, inteligencia y actitud con todos. Por desgracia no todo es de color rosa, un trágico accidente cambiará su forma de ver las cosas como siempre. ...
