Keith Kogane. El único nombre que puede hacerme sonreír y temblar al mismo tiempo. Es la razón tanto de mi tormento como de mi felicidad.
Hace tres años los paladines descubrimos que Keith tiene sangre galra corriendo por sus venas, y a pesar de que confié en él, una noche, después de celebrar una de nuestras victorias como equipo y haber tomado y comido muchas chucherías alteanas preparadas por Coran, surgió su lado galra y abusó de mí; me violó. Yo me sentía atraído hacia él, y ese acto convirtió mi atracción en amor, adoro su lado salvaje, y aunque los demás digan que es una obsesión en el fondo, sé que lo amo con todo mi ser.
Poco a poco nos hicimos más cercanos y me reveló un secreto: Era un espía galra, me suplicó que guardara el secreto...aún recuerdo la expresión de su rostro a la perfección, tan frágil, tan vulnerable, tan...él. Accedí sin pensarlo dos veces y me convertí en su cómplice, juntos entregábamos información sobre los próximos movimientos y planes de Voltron y La Espada de Marmora, y aunque al principio sentí cierto remordimiento y me costaba ver a los chicos a la cara pude asimilarlo con el paso del tiempo hasta llegar a disimular a la perfección.
Un tiempo después de eso Keith me declaró su amor y sin dudar ni un segundo le di el sí, a partir de entonces comencé a escabullirme a su habitación todas las noches sin importarme lo que pudiera hacerme, sólo quería estar a su lado. En algunas ocasiones, después de entregar información a los galra, me llevaba a pasear en una de las naves alteanas; puede que estar rodeado de estrellas y nada suene aburrido o fastidioso hasta cierto punto, pero es todo lo contrario, en realidad es algo totalmente mágico. Si tienes suerte y te encuentras con un planeta en ruinas puedes incluso pasearte por los pedazos de piedra que quedaron flotando por la falta de gravedad.
—¿Lance? ¿Qué estás haciendo?
La voz de Keith me hizo pegar un respingo, de inmediato me senté y me puse la chaqueta, sé que se desespera cuando tardo demasiado. Cuando lo vi entrar a la habitación comencé a ponerme los zapatos.
—¿Qué haces? —volvió a preguntar, apoyándose en el marco de la puerta.
—Oh, nada —respondí mientras le regalaba una dulce sonrisa—, estoy poniéndome los zapatos.
—Date prisa —me dijo—. Recuerda que la función es a las 7:40 —añadió antes de irse de nuevo. Revisé mi reloj, aún eran las 6:30.
Habíamos regresado a la Tierra, Voltron venció al imperio galra hace un año, aunque eso implicó revelar nuestra postura como espías, y de inmediato perdimos toda la confianza que se tenía en nosotros. Perdí amigos muy valiosos, y cuando supimos sobre la madre de Keith, ella ya había muerto, por lo que sólo nos tenemos el uno al otro. Pero estamos bien, estoy bien...o al menos eso aparento, no quiero preocuparlo, pero en realidad hasta la fecha me duele haber perdido la amistad de Kate y Hunk. Recuerdo a la perfección sus expresiones al decirles la verdad.
Terminé de arreglarme y salí, Keith estaba sentado en el sofá jugando con las llaves del apartamento. Apoyé mis manos sobre sus hombros y dio un respingo; estaba perdido en sus pensamientos, como sucedía frecuentemente.
—Estoy listo —le dije con una sonrisa.
Él me sonrió de vuelta y se levantó para abrir la puerta, lo seguí y al salir del apartamento me tomó por la cintura, un par de segundos antes de robarme un beso.
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Mi amor y mi tortura || Klance || Drabble
FanfictionRespuesta al quinto Desafío Relámpago de #EsDeFanfics (?). Lean si quieren reírse un rato.
