[Daehyun]
Nuevamente me encontraba llegando al subterráneo como todos los días y a la misma hora. Había mucha gente como es costumbre y aunque tenía los audífonos puestos con la música a todo volumen, aún me era posible escuchar el bullicio a mi alrededor.
Generalmente ocupo los vagones del centro, ya que me da algo de pereza caminar hacia los extremos, sin embargo justamente ese día había más gente de lo normal, por lo que tuve que ocupar mis pocas ganas para caminar e ir hasta el último vagón, todo con tal de tener un poco más de lugar y aire que respirar entre tanta humanidad.
Finalmente, estando en el extremo final esperé unos pocos minutos antes de que llegara el tren, afortunadamente estaba hasta en frente de todos para así entrar rápidamente y apropiarme de un lugar, aunque para mi sorpresa todos los asientos estaban ocupados, viéndome obligado a estar de pie hasta el fondo, quedando de frente a un chico que se encontraba recargado en la puerta del lado opuesto al que había ingresado. Suspiré por lo bajo, coloqué mi mochila en el piso sosteniéndola entre mis piernas y me sostuve del tubo que estaba a mi izquierda. Después de eso podía sentir cómo la gente se empujaba entre sí al subir y acomodarse entre la multitud, acto que me hizo ir de frente un par de veces, chocando con el chico.
—Lo siento— susurré, pero no recibí respuesta alguna, definitivamente sería un largo trayecto.
Pasaron tres estaciones desde que había abordado el vagón y ya me sentía en el infierno debido al intenso calor que se encerraba ahí adentro, era como un sauna. Algo que nunca terminaré de comprender es por qué carajo la gente no entiende que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio e insisten en entrar tres más en cada estación cuando ni siquiera uno ha bajado, un fenómeno extraño que probablemente la Física nunca podrá explicar y quien logre resolverlo definitivamente obtendría un premio.
Para la cuarta estación me sentía un poco mejor ya que bajaron unas cuantas personas y para mi fortuna no subió ninguna. Aunque aún estaba en un espacio bastante reducido logré moverme un poco para darle espacio al chico que se encontraba entre mi cuerpo y la puerta, creo que el pobre estaba peor que yo.
Cerré mis ojos, perdiendome en la música, de repente sentí a alguien tocando mi hombro, abrí mis ojos y el chico frente a mí parecía decir algo, supuse que quería bajar, así que le di el paso, dejándole salir de la pequeña prisión que era mi cuerpo y la puerta, pude leer en sus labios un "gracias" a lo que yo asentí y ocupe el espacio en el que estaba él. Pude recargar mi cabeza en la puerta, aunque ya solo faltaban dos estaciones para que bajara. Después de todo no fue tan largo el camino.
* * *
Al día siguiente, lo mismo, la misma hora, el mismo lugar, la misma rutina. Volví al extremo final de la estación, aunque también había bastante gente estaba más despejado que cualquier vagón del centro.
Mientras esperaba el tren miré a mi alrededor, leyendo los señalamientos y observando a la gente que llegaba, de repente mi vista se fijó en un solo punto, más bien en una sola persona, ese chico de cabello azabache, era muy peculiar por lo cual me fue fácil identificarlo, no me cabía la menor duda de que era el mismo chico que ayer prácticamente estaba aplastando, sonreí ante la extraña coincidencia de encontrarlo nuevamente y justo en ese momento el giró su rostro, haciendo que nuestras miradas se cruzaran por un momento, a lo que él respondió con una leve sonrisa. Me pregunto si también me habrá reconocido o solo lo hizo por impulso, ya sabes, esas sonrisas que llegas a brindar de manera casual.
El tren arribó y esta vez logré conseguir un lugar, al igual que el chico de cabello negro, quien se sentó a mi lado. No le di mayor importancia y miré por la ventana, perdiéndome en mis pensamientos.
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El Último Vagón
NouvellesUn encuentro inesperado, en el lugar menos adecuado... •OneShot DaeJae•
