|1|

365 26 35
                                        

¡Sorpresa!. Me gusto musho escribir esto, es de mis papis, y de lo que me contaron de bebe. ¡Disfruten!.

------------------------

Un día normal en Brooklyn.

Alec tenia el día libre, Magnus había redecorado el loff y a Max le gustaba la habitación de sus padres.

-Me gustaría un poco de café, Garbancito.- dijo Magnus, mientras el bebe en su regazo se movía sin parar. El pequeño Arándano estaba inquieto últimamente, y Magnus sospechaba que tramaba algo. Era técnicamente imposible que el bebe planeara algo y que lo cumpliera, pero, muy en el fondo, no dejaba de ser cierto.

-No hice café por tres razones.-Alec apareció mágicamente, como si Magnus lo hubiera invocado. Y eso era cierto. Alec hablo nuevamente, sentándose al lado de su esposo- Uno; no se como hacer café. Y dos; no tengo ingredientes para el café.

-¿Y tres?.

-No soy tu perra.-Alec se rio antes y después de decir eso. El bebe balbuceo cosas que Alec ni Magnus entendieron.

-Pero eres mi esposo, y acabo de redecorar el loff. Merezco café, y alguna otra cosa.-Magnus tomo los balbuceos de su hijo como un aliento, que raramente, era para que su padre le hiciera café.

Alec rodó los ojos- Como si chasquear los dedos fuera mucho esfuerzo. Y, mereces otra cosa, ¿Como cual?.-Alec no presto atención a su esposo, que subió y bajo las cejas, mirando al pequeño. Siempre lo mismo, pensó este. Pero me encanta.

-Esta Max presente.

-¡Magnus!.

Las mejillas de su esposo habían tomado color, y Magnus se sintió satisfecho. No importaba cuantas veses lo hagan o hablen de eso, el cazador no dejaba de sonrojarse. Y le gustaba mucho que lo hiciera, se veía tierno, y sexy. Su cazador sexy, y el que dijera lo contrario recibiría una gran cantidad de purpurina en su rubio y teñido cabello.

-¿Que?. Solo decía que merecía otra cosa -Magnus sonrió-. Jamas dije cual, Garbancito pervertido.

-No soy pervertido.- Repuso Alec.

-Claro que no, solo no puedes mantener tus manos fuera de mi cuerpo.-Magnus no dejo caer su sonrisa cuando dijo- Como ahora, tu brazo esta detrás mio y tu mano a centímetros de mi cuello. Aunque, claro, no es que me desagrade, solo prueba mi punto.

Alec intento quitar el brazo, pero el brujo chasqueo los dedos y aparecieron en la su habitación.

El bebe estaba intentando comer su puño.

-Muy bien, Alexander. -Magnus no se asusto cuando su vos sonó menos severa al pronunciar su nombre- Haremos lo que el bebe, tu y yo necesitamos.

Chasqueo nuevamente los dedos, la puerta se cerro, se abrieron las cortinas levemente, y los tres aparecieron acostados sobre la cama. Los mayores con la espalda en las almohadas, y el bebe, camuflado con su piyama azul, entre estos dos.

-Ahhabb. -Balbuceo el bebe.

-¿Que crees que dijo?. -Alec no retuvo su pregunta.

-Maxi dijo; "Papa Magnus y tu me contaran vuestra historia". - Magnus no supo porque dijo aquello. No pudo medir sus palabras.

-Solo fue un balbuceo.

-Contemosle nuestra historia, Alexander.

Alec titubeo un poco y miro al brujo. La luz del sol les daba de lleno en la cara a los dos, y tenían que entrecerrar los ojos, su hijo, sin embargo, estaba perfectamente acostado entre ellos. Con los ojos abiertos y, nuevamente, tratando de comerse su propio puño.

-No lo recordara, Magnus.

-Una buena excusa para cuando crezca, si quiere oírla, le decimos, "Mira, hijo, te la contamos de pequeño, si no la recuerdas, ve a ver TV".- Alec no pudo evitar reír al imaginarse a su brujo diciéndole eso al niño, entonces le gusto la imagen de su mente y pensó en cuan genial se vería en la realidad, entonces acepto.

-Bien. Escucha con atención, hijo. No lo repetiremos.

-Oh, claro que lo haremos. ¿Y si, si queremos, y tengamos un niño mas, quiere escucharla?.

-Si queremos, Alexander, y tendremos otro hijo, quiere escucharla, se la diremos.

-Bien.- Alec sonó satisfecho.

-Correcto. ¿Quien empieza, Garbancito?.

-¿Que tal por el principio?.

El brujo beso al cazador, como un castigo, sin embargo, este lo disfruto. Mucho.

-"Y entonces lo vi, tan vestido de negro como siempre y los ojos tan azules como el mar, cuidando las espaldas de sus dos hermanos..."

-¿Me habías visto antes?.

-Solo diré- dijo el brujo- Que no eres fácil de olvidar. -Alec sonrió y Magnus no se resistió, y lo beso de nuevo- Ahora sigamos.

Para cuando Magnus termino de contar la historia, y Alec le dio unos toques finales, era de noche, por la hora de comer, y Max estaba por quedarse dormido.

El brujo se indigno un poco, y dijo;

-Eso lo saco del teñido.

-Max no tiene nada de Jace, Maggs.

Magnus sonrió ante ese apodo.

-¿De donde salio de eso?.

-De donde, probablemente, salio Garbancito.

El niño, que les pareció a sus padres entendió toda la charla, se rio.

-Y la inteligencia de mi.

-Con tu sensualidad, eso esta claro, Alexander.

-¡Magnus!.

El nombrado chasqueo los dedos, y el bebe quedo a la altura de ambos.

-Y dinos, Arándano, ¿Te gusto la historia?.

El bebe sonrió, y balbuceo unas cuentas palabras.

A Magnus le pareció que había cumplido su objetivo, y el bebe asintió, como si entendiera todo.

-La inteligencia, en definitiva, es miá, Magnus.

-Y la sensualidad también, Alexander.

-Pa-pa.

Los adultos, que discutían, pararon de hablar y los sumió el silencio.

-¡Papa, papa, papa!.

Magnus se alegro de lo primero, pero luego pensó que lo que repitio lo decía papa del vegetal, y Alec, que no pensó eso, y tenia razon, le alegro y le beso toda la cara a su hijo.

-Tiene hambre, Alexander.

-Y yo también.

-¡Garbancito!.

-----------------------------

Como cuando tu hijo se acuerda de todo.

JJaja, mi plan salio a la perfeccion ese dia.

-ImMagnusBane-  

CallMeAlecLightwood

Mi historia sorpresa.

-Explocion de purpurina a lo el hijo de Magnus Bane quiere ser un escritor pirata-

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Apr 06, 2017 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Recordando como conoci a tu padre, y el a mi.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora