¡Sorpresa!. Me gusto musho escribir esto, es de mis papis, y de lo que me contaron de bebe. ¡Disfruten!.
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Un día normal en Brooklyn.
Alec tenia el día libre, Magnus había redecorado el loff y a Max le gustaba la habitación de sus padres.
-Me gustaría un poco de café, Garbancito.- dijo Magnus, mientras el bebe en su regazo se movía sin parar. El pequeño Arándano estaba inquieto últimamente, y Magnus sospechaba que tramaba algo. Era técnicamente imposible que el bebe planeara algo y que lo cumpliera, pero, muy en el fondo, no dejaba de ser cierto.
-No hice café por tres razones.-Alec apareció mágicamente, como si Magnus lo hubiera invocado. Y eso era cierto. Alec hablo nuevamente, sentándose al lado de su esposo- Uno; no se como hacer café. Y dos; no tengo ingredientes para el café.
-¿Y tres?.
-No soy tu perra.-Alec se rio antes y después de decir eso. El bebe balbuceo cosas que Alec ni Magnus entendieron.
-Pero eres mi esposo, y acabo de redecorar el loff. Merezco café, y alguna otra cosa.-Magnus tomo los balbuceos de su hijo como un aliento, que raramente, era para que su padre le hiciera café.
Alec rodó los ojos- Como si chasquear los dedos fuera mucho esfuerzo. Y, mereces otra cosa, ¿Como cual?.-Alec no presto atención a su esposo, que subió y bajo las cejas, mirando al pequeño. Siempre lo mismo, pensó este. Pero me encanta.
-Esta Max presente.
-¡Magnus!.
Las mejillas de su esposo habían tomado color, y Magnus se sintió satisfecho. No importaba cuantas veses lo hagan o hablen de eso, el cazador no dejaba de sonrojarse. Y le gustaba mucho que lo hiciera, se veía tierno, y sexy. Su cazador sexy, y el que dijera lo contrario recibiría una gran cantidad de purpurina en su rubio y teñido cabello.
-¿Que?. Solo decía que merecía otra cosa -Magnus sonrió-. Jamas dije cual, Garbancito pervertido.
-No soy pervertido.- Repuso Alec.
-Claro que no, solo no puedes mantener tus manos fuera de mi cuerpo.-Magnus no dejo caer su sonrisa cuando dijo- Como ahora, tu brazo esta detrás mio y tu mano a centímetros de mi cuello. Aunque, claro, no es que me desagrade, solo prueba mi punto.
Alec intento quitar el brazo, pero el brujo chasqueo los dedos y aparecieron en la su habitación.
El bebe estaba intentando comer su puño.
-Muy bien, Alexander. -Magnus no se asusto cuando su vos sonó menos severa al pronunciar su nombre- Haremos lo que el bebe, tu y yo necesitamos.
Chasqueo nuevamente los dedos, la puerta se cerro, se abrieron las cortinas levemente, y los tres aparecieron acostados sobre la cama. Los mayores con la espalda en las almohadas, y el bebe, camuflado con su piyama azul, entre estos dos.
-Ahhabb. -Balbuceo el bebe.
-¿Que crees que dijo?. -Alec no retuvo su pregunta.
-Maxi dijo; "Papa Magnus y tu me contaran vuestra historia". - Magnus no supo porque dijo aquello. No pudo medir sus palabras.
-Solo fue un balbuceo.
-Contemosle nuestra historia, Alexander.
Alec titubeo un poco y miro al brujo. La luz del sol les daba de lleno en la cara a los dos, y tenían que entrecerrar los ojos, su hijo, sin embargo, estaba perfectamente acostado entre ellos. Con los ojos abiertos y, nuevamente, tratando de comerse su propio puño.
-No lo recordara, Magnus.
-Una buena excusa para cuando crezca, si quiere oírla, le decimos, "Mira, hijo, te la contamos de pequeño, si no la recuerdas, ve a ver TV".- Alec no pudo evitar reír al imaginarse a su brujo diciéndole eso al niño, entonces le gusto la imagen de su mente y pensó en cuan genial se vería en la realidad, entonces acepto.
-Bien. Escucha con atención, hijo. No lo repetiremos.
-Oh, claro que lo haremos. ¿Y si, si queremos, y tengamos un niño mas, quiere escucharla?.
-Si queremos, Alexander, y tendremos otro hijo, quiere escucharla, se la diremos.
-Bien.- Alec sonó satisfecho.
-Correcto. ¿Quien empieza, Garbancito?.
-¿Que tal por el principio?.
El brujo beso al cazador, como un castigo, sin embargo, este lo disfruto. Mucho.
-"Y entonces lo vi, tan vestido de negro como siempre y los ojos tan azules como el mar, cuidando las espaldas de sus dos hermanos..."
-¿Me habías visto antes?.
-Solo diré- dijo el brujo- Que no eres fácil de olvidar. -Alec sonrió y Magnus no se resistió, y lo beso de nuevo- Ahora sigamos.
Para cuando Magnus termino de contar la historia, y Alec le dio unos toques finales, era de noche, por la hora de comer, y Max estaba por quedarse dormido.
El brujo se indigno un poco, y dijo;
-Eso lo saco del teñido.
-Max no tiene nada de Jace, Maggs.
Magnus sonrió ante ese apodo.
-¿De donde salio de eso?.
-De donde, probablemente, salio Garbancito.
El niño, que les pareció a sus padres entendió toda la charla, se rio.
-Y la inteligencia de mi.
-Con tu sensualidad, eso esta claro, Alexander.
-¡Magnus!.
El nombrado chasqueo los dedos, y el bebe quedo a la altura de ambos.
-Y dinos, Arándano, ¿Te gusto la historia?.
El bebe sonrió, y balbuceo unas cuentas palabras.
A Magnus le pareció que había cumplido su objetivo, y el bebe asintió, como si entendiera todo.
-La inteligencia, en definitiva, es miá, Magnus.
-Y la sensualidad también, Alexander.
-Pa-pa.
Los adultos, que discutían, pararon de hablar y los sumió el silencio.
-¡Papa, papa, papa!.
Magnus se alegro de lo primero, pero luego pensó que lo que repitio lo decía papa del vegetal, y Alec, que no pensó eso, y tenia razon, le alegro y le beso toda la cara a su hijo.
-Tiene hambre, Alexander.
-Y yo también.
-¡Garbancito!.
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Como cuando tu hijo se acuerda de todo.
JJaja, mi plan salio a la perfeccion ese dia.
Mi historia sorpresa.
-Explocion de purpurina a lo el hijo de Magnus Bane quiere ser un escritor pirata-
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Recordando como conoci a tu padre, y el a mi.
Historia Corta|Donde Magnus y Alec le cuentan al bebe Max, su hijo, como se conocieron.|
