1. Incidentes

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Todo empezó aquí en Australia, más específicamente en la bella ciudad de Sidney. Me encontraba recibiendo los cálidos rayos del sol desde el faro Greenley. Pensativo, como era la costumbre. Todo andaba más o menos en orden hasta que llegó el turno de poner el pie en ese zoológico llamado Royal Port Academy, una prestigiosa preparatoria que tenía entre sus pesadillas, a un problemático estudiante llamado Sean Parker...

O sea, yo. 

Para  mostrarles un poco de lo que les estoy hablando, les narraré un poco sobre lo ocurrido el día de hoy. Realmente era un día como cualquier otro; los profesores daban tranquilamente sus clases, los alumnos andaban por los pasillos y Haley Dickens  y yo nos matábamos en la oficina del señor Braun como algo cotidiano, solo que en esta ocasión se encontraba presente la frenética de la señorita Merlins.

—¡Tragedia! ¡Tragedia!! ¡En eso terminó una importante producción artística trabajada durante meses! —Exclamó la señorita Merlins realmente iracunda.  Por mi parte  me hallaba plácidamente sentado con una sonrisa de satisfacción que no me la quitaba nadie. Siempre me salía con la mía y esta vez no sería la excepción, además curiosamente en esta ocasión mi argumento no estaba fundamentado en ninguna mentira, más o menos.

—Únicamente me colé porque me gusta el teatro y la señorita Merlins se negó deliberadamente y en reiteradas ocasiones a permitirme la participación en su grupo. Simplemente no se me ocurrió nada más para llamar su atención —dije con un tono que denotaba despreocupación. 

—¿Es eso cierto señorita Merlins? —Preguntó el señor Braun. Aquella mujer colocó una evidente expresión de culpabilidad en su rostro, pero cuando el decano estuvo por intervenir, Haley  no contuvo las ganas de hacer arder Troya.

 —¿Que te gusta el teatro? ¡¿Saboteaste mi presentación, suplantaste a Germán y me besaste solo porque te gusta el teatro?! ¿A quién diablos engañas  con eso maldita alimaña! —Exclamó. No obstante,  le envié una mirada triunfante ante las palabras que él le otorgó. 

—El uso de palabras no académicas está prohibido señorita Dickens. Debo recordarle que el reglamento de esta institución... 

Tocaron a la puerta e interrumpieron dando fin a la sesión. A fin de cuentas, el decano me envió con una advertencia y la señorita Merlins y Haley no tuvieron más opción que rendirse. No obstante, los encuentros con la pelirroja terminaron por llevarme a un lugar que lo cambiaría todo, pero para no adelantarnos... dejaré que conozcan un poco las vidas de Haley y Peter, más adelante sabrán por qué, nos vemos en el cuarto capítulo.

Me reuní con mis amigas a comentar lo sucedido y lo único que podía pensar era en cómo ese individuo imbécil nuevamente se las había jugado, a lo que ellas lograron llevarme a la calma. Luego vino la pregunta que las estaba devorando de la intriga.

—Oye, ¿Y qué tal besa? —Preguntó Polly. A lo que Stacy soltó uno de sus usuales comentarios con una pícara sonrisa. 

 —Yo creo que te gustó y por eso sigues con el tema. 

—¿Qué?, ¡Prefiero acostarme con Peter antes que volver a besar a Sean!  

—Yo si me acostaría con él, solo deja que lo encuentre desprevenido un día y verás cómo se le quita lo religioso —contestó. De ahí en más toda la conversación se centró en él y en sus vibrantes ojos color miel, cuando de imprevisto, apareció dando un breve saludo a las chicas para luego ir al grano.

—Haley, hay un evento especial al cual me gustaría invitarte. Si ustedes quieren ir...

—Paso —contestó Gwen retirándose con las chicas sin dar mayores explicaciones. Ahora solo quedaba yo justo al frente del "guardián de la bahía"  tratando de ser lo menos antipática posible, la verdad era un buen muchacho y no quería lastimarlo.

 —Gracias, pero quizás en otra ocasión. Ahora estaré ocupada —dije torciendo ligeramente la boca. No era del todo mentira, pues iba a estar bastante atareada con algunas labores escolares y además, esta noche estaba por asistir a una fiesta sin precedentes, una a la que nunca hubiera asistido de saber en qué iba a terminar.

Dolor de cabeza, náuseas y otras sensaciones. 

Caos era la palabra para describir el momento... el equipo de fútbol; rompiendo vidrios, gritando y mojando a los demás con la manguera hidráulica. Sin embargo, las cosas se pusieron verdaderamente intensas cuando el novio de Stacy y los del equipo, tomaron por sorpresa a uno de los chicos, al parecer recibiría el "tratamiento de la tabla" que consiste en una tortura de sesenta segundos. Todos se acercaron a ver al pobre muchacho atado a una de las mesas para dar inicio al espectáculo. Colocaron una manguera en su boca y comenzaron a atiborrarlo de una bebida agridulce. Aquél se sacudía aterrado y dando súplicas tratando  de no ahogarse ni con la bebida ni con las burlas.   

"¡Maldición que alguien detenga esto!"  

Repentinamente, se escuchó un tremendo escándalo en la escalera. Para mi sorpresa se trataba de Sean peleando con Griffin nuevamente, este último no pertenecía a la preparatoria y era conocido como un auténtico matón, la única persona que parecía no tenerle miedo, era Sean.

—¡Si te vuelves a acercar a ella juro que te partiré el cuello! —Gritó Sean señalándolo como para dejarlo bien en claro. Griffin respondió propinándole un buen golpe y un gran insulto 

—¡Basta de tonterías niño, después de todo la zorra esa ya vio que soy complaciente! 

Cuando pensábamos que las cosas no podían empeorar, Griffin trató de apuñalar a como de lugar a Sean y de no ser por la intervención de Brandon (el novio de Stacy) y otros chicos aquello hubiera terminado en tragedia, de hecho, Griffin se resistía y amenazaba una y otra vez a Sean con matarlo. Todo estaba fuera de control y apenas eran las diez y media de la noche.

—¡Demonios que alguien llame a la policía!   —Exclamó Brandon forcejeando con el tipo. Por mi parte tiritaba de los nervios. Llegó la policía y se llevó a los que pescaron detenidos.  Como mi tía Merry no se encontraba en el departamento, yo tenía las llaves quién sabe dónde. Tuvieron que llevarme con mis padres, lo peor del caso... 

era que no estaban solos.









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