P R O L O G O

469 8 0
                                        

Aquella mañana me había sentido mas emocionada de lo normal, mas contenta y con cada nervio de mi cuerpo vibrando. Sonreía a todo el mundo, reía ante cualquier cosa y esperaba con ansias que mi padre llegara por fin a buscarme luego de desayunar.

Mis hermanas jugaban en el invernadero de mi madre, nombrando las flores, contando los capullos, intentando cantar afinado junto a los pájaros y fallando estrepitosamente. ¿Pero a quien le importaba?. Yo solo miraba el cielo gris pensando que dentro de unos años recordaría ese día como el principio de mi reinado.

Eso había dicho mi padre.

-Es hora de que comiences a ser una reina, Reby. -Dijo el Rey la semana anterior mientras posaba una de sus manos sobre mi hombro, con orgullo en sus ojos. Como se había hinchado mi pecho de valor, de ganas de colocarme la corona encima de la cabeza y lucirla.

Pero a su vez pensé en sus palabras, en el "comiences" y lo que implicaba. Un pensamiento feo paso por mi mente, uno que me decía que nunca querría perder a mi mentor, a mi padre, a mi héroe.

-Padre...- Comencé avergonzada de el lugar al que fueron mis pensamientos.

-No, shhh...-Me chito con una sonrisa de labios apretados, esa que me daba cuando iba a decir algo magnifico.- Sabes que me iré, es la ley...-Y con eso me guiño el ojo, divertido, y yo reí.- Y llegara tu momento de ponerte en mi botas. Por eso, ahora que tienes 18 años, comenzaras a tomar clases de política junto con tus clases de modales, asistirás conmigo a las reuniones con el consejo y tu madre te enseñara sobre etiqueta.

Un enorme nudo se había formado en mi garganta para ese momento, feliz, contenta y eufórica, mi momento por fin estaba llegando, pensé, y cuando abrí la boca casi grito de emoción. Mi padre rio de mi antes de darme un beso en la cima de mi cabeza y decirme que no esperaba menos de mi.

Pero fue ese día, una semana después, que todo cambio...

Estaba en el jardín del palacio intentando con todas mis fuerzas no saltar de un lugar al otro, completamente emocionada, por que mis hermanas verían de que se trataba y querrían ir conmigo. Sonaba egoísta pero quería eso para mi por que yo era la reina, no ellas, yo fui quien nació primero y quien merecía esa corona.

Mirando una vez mas por encima de mi hombro para ver que ambas estén entretenidas y no me presten atención, camine hasta el muro que protegía el castillo y lo bordeé hasta llegar a las rejas de entrada con las manos metidas en los pliegues de mi vestido, mire a los guardias "reales" haciendo su trabajo inmóviles pensando que tendría los míos propios cuando fuera reina ¿Podría elegirlos?¿Mis padres me asignarían algunos?¿Como serian?¿Suplantarían a los guardias que custodiaban mi habitación o simplemente rotarían?¿Quizás hasta podría elegirlos de entre los mejores?.

Justo antes de salir un carro con dos caballos se detuvo en los portones de hierro forjado y pulido todas las mañanas, una de las dos puertas se abrió para mostrarme a mi Tío Racon, hermano mayor de mi madre, sonriendo y haciéndome una seña con la mano desde la ventana.

Me acerque, mirando a mis hermanas y haciendo señas a los guardias para que vayan a cuidarlas en mi ausencia.

Agache la cabeza en saludo intentando no sonreír de oreja a oreja.-Buenos Días, tío.

-Buenos días, Princesa.- Su sonrisa brillo y alumbro exageradamente mi rostro, parpadeé y él sonrió aun mas.-¿Como se encuentra hoy?¿Emocionada?.- Comencé a balancearme en puntitas de pie, con la emoción de nuevo bullendo en mi interior y la suavidad aclaro sus ojos.- Tu padre me contó sobre tu nuevo puesto...- Me guiño el ojo.-...Como mi aprendiz, en el consejo...

Me asombre, mi padre no me había dicho nada sobre ser la aprendiz de mi tío y, por mas que él me cayera bien, no creía que necesitara un mentor en eso. Suspire frustrada, pensando que luego hablaría con mi padre sobre el trato, y mire hacia atrás, a mis hermanas que comenzaban a percatarse de que yo no estaba ahí. 

RESILENCIAStories to obsess over. Discover now