Nina Baxter se encontraba recostada en el sillón de su sala, leyendo uno de los númerosos libros de la biblioteca de su casa. Su madre, una mujer viuda, había salido hace unas horas a una cita con el que parecía ser su nuevo pretendiente. Nina la entendía perfectamente, ya que su madre todavía era joven y ciertamente era deprimente verla estar sola.
El timbre de su móvil la sobresaltó y cerró de golpe el libro que sostenía en sus manos. Soltó un suspiro de frustración, dejando caer el libro en su regazo, frotando con mabas manos su rostro. Su móvil seguía sonando, así que lo cogió y atendió a la llamada. Era Raven Munroe, su mejor amiga desde el preescolar.
— NINA — gritó la chica desde el otro lado — HOY HAY UNA FIESTA, Y VAMOS A IR.—
— Lo siento Raven, me voy a quedar en mi casa. No planeo salir hoy.— respondió Nina parándose del cómodo sillón dirigiéndose a la cocina.
La chica abrió el refrigerador buscando algo que pudiera comer, pero al no encontrar nada, lo cerró para luego abrir un empaque de galletas Oreo que se encontraba sobre la isla en el centro de la cocina.
— Vamos Nina, no seas así. Siempre estás encerrada en tu casa leyendo libros y estudiando sin parar. Siempre consigues un diez en cada examen y no creo que bajes tus calificaciones por asistir a una fiesta.— esta vez Raven tenía razón.
Las palabras de su amiga hicieron reflexionar a Nina. Ciertamente es vista ante la sociedad como una adolescente anormal, estudiosa y una amante de la lectura... o como en el instituto le dice: la nerd. Odiaba que le dijeran así, no entendía ni porque lo hacían.
Salió de sus pensamientos gracias a su amiga que la sacaba de su trance desde el otro lado de la línea.
— Nina. ¿Sigues ahí? ¿Qué dices? ¿Vas a la fiesta?
Un inesperado "Si, asistiré a esa fiesta" estaba a punto de salir de sus labios pero, como de costumbre, retuvo sus palabras y se las tragó.
— No, lo siento Raven. No iré.— suspiró y cortó la llamada.
Tomó un vaso y lo llenó con leche para luego tirarse de nuevo al sillón a comer galletas. Pensó en continuar leyendo el libro o encender el televisor y ver una pleícula. Finalmente se decidió y prendió el televisor haciendo zapping con el control remoto, hasta que se detuvo en la película animada de Disney, Alicia en el país de las maravillas.
Después de una hora se acabó la película y apagó el televisor, sentada viendo al infinito. Apenas había empezado a oscurecer, por lo que eran como las siete de la tarde. Unos fuertes golpes en la puerta la sacaron de su trance y fue a abrir la puerta de la entrada de su hogar. Era un chico alto, no de aspecto muy agradable ante los ojos de la estudiosa chica. El chico iba vestido con el uniforme de una pizzería cercana.
Nina, sabiendo perfectamente que se trataba de una mala broma de parte de otro de sus compañeros del instituto, se apresuró a anunciarle al chico que ella no había ordenado ninguna pizza. El chico abrió la boca para decir algo, pero fue interrumpido por la voz de una chica que llegó a sus espaldas.
— Yo la ordené.
— ¿Raven? ¿Qué rayos haces aquí?— preguntó Nina extrañada.
Raven sacó unos billetes de su bolsillo y se los entregó al repartidor.
— Propina incluida. Gracias.— agradeció Raven y el chico le entregó la pizza a Nina, para luego agradecerles e irse en su motocicleta.
Raven, como de costumbre, entró a la casa sin pedir permiso. Sentía que no era nescesario hacerlo, ya que Nina y ella eran como hermanas.
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¡Devuélveme mi cuerpo!
Teen FictionNash Anderson gusta de Nina. Nina Baxter es la típica nerd, quien gusta del mejor amigo de Nash, Kyle Henrie. Ninguno de los dos lo sabe. Todo comienza en una fiesta. Ninguno de los dos quiere asistir. Raven Munroe, la mejor ami...
