¿FELIZ CUMPLEAÑOS?
El cielo todavía seguía pintado de un morado oscuro, pero las estrellas ya habían desaparecido desde hacía un rato. Pequeñas líneas de rojo fuego y naranja se podían ver a la distancia, signos de que el sol estaba a punto de salir. En el suelo, no habían movimientos, cualquier ser probablemente durmiendo todavía. El viento soplaba levemente de tiempo a tiempo, haciendo que las hojas de los árboles y ramas se movieran ligeramente.
Todavía era temprano en la mañana.
Una hermosa rubia de ojos azules estaba cómodamente sentada en el balcón de su ventana, observando silenciosamente el exterior. Sus pies estaban debajo de ella, su espalda apoyándose contra la pared; pequeñas almohadas la rodeaban, una verde oscuro sobre su regazo. Extraño, pero a ella siempre le gustó levantarse temprano. Todo estaba muy silencioso, tan tranquilo... totalmente lo opuesto a lo que ella estaba viviendo.
Amelia Harrelson, como ahora era llamada, definitivamente podía decir que su vida era un completo desastre. La única cosa que ella siempre había querido... era ser amada. Pero parecía que eso no era para ella, que ese deseo estaba demasiado lejos para que lo pudiera alcanzar. Nunca entendió por qué—no le parecía que estuviera pidiendo mucho.
Sus padres nunca la amaron y, si lo hicieron, ciertamente no se molestaron en demostrarlo. Siempre eran tan fríos, tan indiferentes... nunca tuvo oportunidad de hablar con ellos, de decirles qué era lo que estaba ocurriendo en su vida... nunca estuvieron ahí cuando ella estaba feliz, o cuando estaba triste, nunca la consolaron cuando tenía una pesadilla, o cuando simplemente tenía miedo de cosas tan simples, como cualquier otro niño; nunca se tomaron el tiempo de leerle cuentos, o arroparla en la noche... en otras palabras: ellos nunca estuvieron ahí.
Su padre siempre estaba ocupado en el trabajo y, cuando no lo estaba, no se molestaba desperdiciarlo con ella; su madre, aunque no trabajara, siempre estaba muy ocupada con sus amigas, o con sus actividades rutinarias—principalmente, de compras y así—y nunca tenía tiempo para ella. Ella nunca quiso pasar el tiempo con su madre, de todos modos.
Casi siempre se preguntaba si la odiaban, pero entonces recordaba que ella no había hecho nada malo... al menos nada de lo que se acordara.
Sólo hubo una persona que en verdad la había amado. Pero hacía mucho tiempo que se había ido, dejándola completamente sola. Bueno, quizás no sola... tenía a su esposo, pero... pero su relación era parecida a la que tenía con sus padres. A él no le importaba y, sinceramente hablando, ¿por qué lo haría? ¿quién lo podría culpar? Después de todo, la razón por la que se casaron no fue por amor.
Cuando su padre le dijo por primera vez que se iba a casar con un hombre que no conocía para nada, sólo porque eso era lo mejor para su familia, supo que no podía decir no, así como de la misma manera supo que no sería feliz. Sólo que nunca se imaginó que sería tan malo.
Como ya había mencionado antes, nadie lo podía culpar por no querer nada con ella. Ella tampoco quería nada con él. O quizás... quizás sí quería... bueno, sí quería. Había pensado que... que quizás, sólo quizás, podría encontrar en él, amor y consuelo, el que siempre había necesitado. Cuando lo conoció por primera vez, se dio cuenta que era alguien frío, incluso más frío que su padre, y que siempre parecía ser indiferente a cualquier cosa que pasara alrededor de él.
Sabía que él tampoco estuvo contento con el matrimonio, ya que ni siquiera había cruzado una palabra con ella. Pero incluso así, ella se mantuvo esperanzada. Esperando a que cambiara de opinión, a que él... no sé... comenzara al menos a... ¿Gustarle? Sin embargo, eso no pasó; al principio, lo culpó, porque sabía que había hecho su mejor esfuerzo para hacer funcionar ese matrimonio. Arreglado o no, ella de verdad había querido que... que estuviera bien, en el final. Pero muy pronto se dio cuenta que todo era su culpa. Su culpa por ilusionarse, su culpar por siquiera pensar que él la quería cerca de él.
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FRAGMENTADOS.
RomanceLa única cosa que ella siempre había querido... era ser amada. Así que lo intentaba... Él siempre supo que esto jamás iba a funcionar. Para él, las mujeres sólo significaban coger ¿Cómo se suponía que debía sentir algo más por... por su esposa? Dos...
