Me he vuelto loca. Al admitirlo no sé si confirmo lo que temo, o solo muestro el hecho de que no es así. Por que si estuviera loca, probablemente no lo notaría, ¿cierto?.
La cabeza me da vueltas y mi corazón, se oculta y sale tan rápido que no le permite a mi cuerpo proponer una respuesta. Existen cientos de cosas que cambian, y en ello se basa la vida, pero ¿por qué parece que tu no? ¿Será que mi forma de verte a cambiando y tu con ella, haciendo que no note la diferencia?
El eje que hace que mi cabeza permanezca en su lugar, evitando que se caiga y manteniéndola dando vueltas, es el saber que estas lejos. Pues aunque te sientes a unos centímetros de mi, ya no estoy ahí como antes. Te he perdido de una manera, y te he mantenido conmigo de otra. Son las mismas razones, por las que se siente oscuridad y luz a la vez. Quisiera tener esa tonalidad gris, con pequeños destellos de luz como antes, y no los contrastes que me paralizan.
Si sabes, que esto lo escribo para ti, por favor, no dejes de construir un puente de palabras. No soy la misma persona que era antes, pero el silencio se apoderará de mi, y espero ver en ti, que el cambio coexista con lo rutinario, pues al menos tendré algo para no dejarte ir. Y para cuando el amanecer llegue, y las estrellas se despiden, poder ver los tonos rosados delicados, y no los naranjas intensos. Estos serán una mejor experiencia y un bello recuerdo y permanecerán, al menos conmigo, cuando la locura se pueda curar...
