Prólogo.

304 32 3
                                        

Paula.

Era de noche, y apenas había llegado a casa de Gio, mi mejor amiga.

-¡Botch! -gritó antes de abrazarme-. Pasa, pasa.

Entré y cerré la puerta detrás de mí, antes de tirar mi mochila en el piso.

Dirigí la mirada hacia mi derecha. Gio y Zetita estaban abrazados en el sofá. Suspiré y cargué a Francis, el pequeño pug de Zeta, y lo acarié.

Me recosté en el otro sofá y suspiré, sin poder quitarle la mirada de encima a mi mejor amiga y a su novio.

Zeta siempre hacía reír a Gio, cosa que no era difícil de conseguir, pero era distinto a todas las veces que alguien más pudiese hacerle reír. No sentía que solo riese porque le diera gracia algo, sino porque era realmente feliz.

Sus ojos la delataban. Nunca habían brillado de esa manera.

¿Por qué yo no podía sentir algo así?

No me malentendáis. No tenía nada que ver con envidia. Es solo que... Nunca en mis pocas relaciones he sido capaz de enamorarme de verdad. Era apenas un gusto, no algo tan intenso.

¿Acaso iba a ser así siempre? ¿Estaba destinada a no poder enamorarme?

-¿Botch? ¿Estás bien?

-¿Eh? C-claro -tartamudeé con torpeza-. ¿Vamos a comer o qué? -reí.

-Pero por supuestísimo -respondió Gio efusivamente.

-Espero no te moleste, pero he invitado a un par de amigos -intervino Zeta.

-¿Molestarme? Claro que no, tío.

-Genial. Les escribiré para que nos den el alcance.

-Bien, yo le avisaré a Izhan.

Antón.

Zeta: Antón, tío, ¿estáis listos?

Sonreí y guardé el archivo que estaba editando. Había quedado en cenar con el señor Zeta y con las chicas de Around The Corner. A él lo conocí por unos amigos en común, pero a ellas no las conocía aún, aunque ya había visto algunos vídeos suyos.

Era una buena oportunidad. Necesitaba distraerme.

No había pasado mucho tiempo desde que mi novia y yo lo dejamos, y aunque mis compañeros de piso intentaban animarme, siempre buscaba salir y distraerme.

-¡Dante! -grité desde mi habitación-. ¿Estás listo?

No hubo respuesta.

-Me cago en todo -quejé mientras me ponía de pie-. ¡Dante!

Mi móvil sonó.

Dante: Deja de gritar, coño. Estoy en el baño, no me siento muy bien.

Yo: Nos están esperando los chicos... ¿Te sientes muy mal? ¿Quieres que me quede?

Dante: Para nada. Ve. Me traes algo de comer.

Yo: Vale.

*****

Este es mi fic Pautón, porque los shipeo demasiado *-* Dejen estrellita y comenten por favor ;)

Siento mucho si algún español me está leyendo y no respeto mucho los verbos. Soy latinoamericana :(

Princesa.Stories to obsess over. Discover now