Absorbemos el estrés de las medusas antes de nacer.
Cerramos los ojos para escuchar mejor la lluvia.
Quisimos criar un perro, juntos,
lo terminamos por enterrar cuando aún era cachorro.
No creo en los presagios,
¿Qué tanto podemos perder?.
Antibióticos y analgésicos para la nostalgia.
Te veo nadar con peces abisales,
la presión ya no te afecta,
flotás radiante, luminosa.
Los truenos nos recuerdan que no estamos solos,
tu rostro se ilumina por unos segundos.
Pequeñas formas de vida me susurran haikus al oído,
microorganismos se reproducen en el agua de tu piscina.
Somos un animal acorralado, desangrándose,
somos un camino de cornisa,
somos las cruces al costado del camino.
Si al menos volvieras a hablarme,
sabría cómo cerrar cesión,
duele verte conectada y no tener las palabras correctas,
duele haber proyectado tanto y terminar así.
Nos agotamos rápido,
confundimos una maratón, con 100 metros llanos,
supongo que la culpa es compartida.
Mi madre aún pregunta por vos.
