Pequeñas y silenciosas lagrimas bañaban el inchado y golpeado rostro.
Acostumbrado a llorar en silencio solo miró un punto en la nada dejando correr el agua por sus ojos, queria dormir, su cuerpo dolia horrores. Las piernas y los brazos ain conservaban sangre seca.
La pequeña cola que lo caracterizaba se enrrollo en su cuerpo y sus orejas bajaron, estaba cansado de esa vida.
Un triste sollozo se escucho segido de otros mas, miro a los dos hermanos en la otra punta de la habitacion. Los sollozos eran de la pequeña niña, ellos aun no tenian cola ni orejas. La pequeña habia perdido un ojo y el hermano tenia poderes raros.
Pasos sonaron detras de la metalica puerta. Al abrirse unas figuras de hombres con batas se distinguieron.
-Niña, es tu turno -exigió el hombre mas grande, me levante lentamente y golpee mi cola contra el suelo llamando la atención de los hombres.-mejor ven tu - tomo mi brazo bruscamente y yo solo me deje llevar, era mejor que no siguieran dañando a esa pequeña niña.
Luego de entrar al "laboratorio" no recuerdo mas nada.
*narra el niño*
Mi hermanita lloraba, seguramente la eliguirian a ella, yo no podia siquiera moverme asi que no podria pararlos.
Ambos vimos al niño frente nuestro, ese niño con cola y orejas que no habia dicho ni una sola palabra, no habia dejado escapar un solo sollozo y sus frios ojos ya no demostraban vida. Teniamos pena por ese niño pero nosotros estamos en las mismas.
Escuche pasos en el pasillo y me tense, sabia lo que pasaria y realmente no queria que ocurriera.
La puerta se abrio y habia varios hombres asquerosos con batas blancas tras ella.
-Niña, es tu turno -dijo el mas grande de esos monstruos, mi hermanita se petrifico, realmente no queria ir con ellos, era muy doloroso. Vi al raro niño levantarse con lentitud y golpear con su cola el suelo, al parecer capto la atención de los hombre y decidieron llevarlo a el.
Una vez mas habia salvado a mi pequeña hermanita de esas torturas y una vez mas no pudimos hacer otra cosa que verlo ir.
