Parte 1

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  Te apoyas en el filo de la barda y haces uso de tus fuerzas para subirte a ella. Te sientas y ves a tus amigos, indecis@.

—¿Qué? ¿Ya te dio miedo?— Te dice Misung.
—Dijiste que lo harías—. Te recalca Yosub.
Giras la cabeza y le das un vistazo panorámico al cementerio. Habías sido retad@ a visitar "La tumba de la Sirena" lugar de descanso de una misteriosa chica que hace muchos años encontraron ahogada en el río.
—¿No decías que a ti no te intimidaba nada?— Comenta Bora.
—¡Ya, ya! ¡Lo voy a hacer!—Les gritas.
Acomodas tu cuerpo y te preparas a saltar dentro del camposanto. Una vez que lo haces escuchas la voz de Misung.
—¡Te esperamos en la entrada!
Aprietas entre tus manos el ramo de flores que debes poner en la lápida y palpas la cámara que hay en tu bolsillo. Prendes tu linterna.
Está oscuro y silencioso. Debes ser precavid@, pues el velador puede encontrarte en cualquier momento y si lo hace estarás en problemas.
El hecho de que esa tumba esté hasta el fondo del lugar no mejora nada.
Caminas sigilosamente, mirando en todas direcciones. Estás consciente de que un pequeño ruido podría hacerte pegar un grito y salir huyendo, así que te mentalizas para no hacer eso.
Hay faros iluminando, pero son tenues, la linterna te ayuda mucho.
Todo está tan silencioso que hasta las ramas tronando cuando las pisas parecen retumbar por todo el cementerio.
Las tumbas, los mausoleos, las estatuas. Todo es tenebroso y te pone nervios@.
Has avanzado un tramo, cuando, de pronto, ves cómo se mueven unos arbustos delante tuyo. La luz de la linterna comienza a moverse. ¡Estás temblando!
Un gato sale desde ellos y te mira con sus brillantes ojos amarillos, después se marcha sin prestarte más atención.
¡Maldito gato! Qué suerte que tus amigos no vieron eso.
Sigues tu camino.

Finalmente llegas a tu objetivo. Suspiras.
La lápida está tan desgastada, que apenas y puede verse la fecha de defunción de la chica, más bien la fecha cuando encontraron su cadáver. Únicamente logras divisar 1997. Ni siquiera tiene un nombre,pues nadie nunca reclamó el cuerpo. Se nota tan abandonada. Ya sólo quedan lo que parecen unas flores que desde muchísimo se marchitaron. Apartas las viejas plantas y depositas el nuevo ramo frente a la lápida. Está cubierta de polvo y tiene marcas por todos lados. Hasta hay viejos collares que cuelgan en ella, nada más que basura.
Sin avisarlo, empiezas a sentir frío. Qué raro cambio de temperatura, hasta el dije de bronce que te había dado Dasom se siente helado.
Dasom era tu amiga de la infancia. Amb@s eran muy unid@s de pequeñ@s. Estuvieron junt@s todo el jardín de niños y la primaria, hasta que ella tuvo que mudarse a otra ciudad en segundo de secundaria.
Como regalo de despedida te regaló un collar con un dije de un cuerno de venado. Siempre te han gustado los animales y ella lo sabía.

—Aaaammm...¿Hola?—Empiezas a hablar. —Lamento molestarte...si es que lo hago...Te traje estas flores, espero que te gusten. Ahora voy a tomar una foto—.Sacas la cámara y Tomas la fotografía.—Bien, debo irme, adiós.
Miras la imagen y tu corazón se para. Ahí, frente a la lápida, de manera borrosa; puedes ver a una chica mirándote.


  Imagina parte 2

Sueltas la cámara ante el shock. Ves la imagen, desde el suelo, otra vez. Tallas tus ojos, tomas la cámara de nuevo y la foto permanece igual. Entonces, sientes a escasos milímetros de tu oído un aliento helado, una voz femenina y espectral te susurra: "Qué lindas..."
Totalmente en pánico comienzas a correr. La luz de la linterna alumbra por todos lados. La adrenalina recorre tu cuerpo. Avanzas sin detenerte, no ves bien por donde vas, ya ni siquiera recuerdas el camino que tomaste a lo largo del cementerio. Tropiezas varias veces, pero no te detienes ni un segundo. Cruzas por entre las ramas de un viejo árbol seco. Las empujas con toda la fuerza que posees, sin avisarlo sientes cómo algo te jala desde el cuello y te asfixia un poco. Retrocedes y tomas el hilo que te estrangulaba, el de tu collar. Intentas desenredarlo, por fin dejas de sentir el jalón y continuas tu escape. Mueres por arribar a la barda que brincaste. La carrera parece eterna. Finalmente impactas tu cuerpo contra la vieja pared. Buscas desesperad@ un apoyo donde poner tu pie, divisas una lápida de tamaño mediado pegada a la barda. Perfecta. Apoyas tu planta en ella y te impulsas para tocar el final de la pared. Con un veloz movimiento cruzas una pierna, luego otra y saltas desde lo alto, caes de rodillas por un desequilibrio. Escuchas a la cámara siendo fuertemente golpeada en el suelo, después la miras derrapando varios centímetros. ¡No!
Te arrastras hasta ella. Al agarrarla ves que se ha roto de la pantalla. Tratas de encenderla, pero no funciona. Aprietas el botón varias veces, pero la pantalla sigue en negro. Se ha descompuesto. ¡Qué más da ya!
Te incorporas y corres hasta el frente de la barda. Te da un gran alivio ver cómo el lugar se ilumina poco a poco. Mientras te acercas, desde la esquina de la siguiente pared Bora se asoma.
—¡Oye!— Ella se pone en tu camino para que te detengas. —¿Viste un fantasma?— Dice bromeando. Yoseob y Misung se acercan divertidos. Es ahí cuando te tomas un segundo para pensar...

¿De qué sirve que les cuentes lo que viste? ¿Te creerían? Lo dudas, además, ya no tienes la fotografía en tus manos, esa era la única evidencia que poseías. Te calmas un poco y tomas una gran bocanada de aire.
—N-no...
—¿Entonces?— Pregunta la morena. —¿Qué te hizo correr así?
—Un...g-gato...— Inventas.
Tus amigos ríen.
—¿¡Te dan miedo los gatos!?— Comenta Yoseob.
—¡O-oye, estaba oscuro...y...y...!
—¿¡Y...!?— Misung te incita a continuar.
Suspiras.
—Sí...me dan miedo...
Los tres ríen nuevamente.
—¡No lo puedo creer!— Exclama Bora.
Bueno, al menos quedaste como un/a miedos@ y no un/a loc@.
—¡Sólo prometan que no dirán nada!— Exiges.
—¡Vamos, TN! Sabes que no—. Aclara tu amigo. —La verdad... A mí me da miedo ir al dentista.
—A mí la oscuridad—. Añade Misung.
—A mí los fantasmas—. Dice tu otra amiga. —Creo que ninguno de nosotros nos hubiéramos atrevido a entrar. Bueno, al menos Misung y yo.
Te alegra que traten de hacerte sentir menos avenrgonzad@, a pesar de que tu fobia fue inventada.
—Tomaste foto, ¿verdad?— Cambia de tema Yoseob.
—Eh...— Les muestras la cámara...o lo que quedó de ella.
—¿¡Qué!? ¡TN! ¿¡Pero cómo!?— Suelta Misung.
—Al saltar desde arriba de la barda...
—¡Bah! Menos mal que era tuya...
—Vámonos ya—. Indica Bora.

Los cuatro se dirigen al auto de tu amigo. Sientes que algo te falta. Palpas tu cuello y...¡No puede ser! ¡El collar de Dasom! Te detienes un segundo.
—¿TN?— Pregunta Misung. —¿Pasa algo?
—No, no es nada.
No dejarás el regalo de tu amiga de la infancia ahí. Volverás por él, pero mañana, con la luz del día.
¿Qué habías visto en esa tumba? Caminas junto a tus amigos mientras intentas hallar sentido a lo que acabas de vivir.


  Imagina parte 3

Suspiras. Reúnes todo el valor que puedes y te diriges decidid@ dentro del cementerio. Al menos es de día, la luz del sol hace todo menos tenebroso. Pero el nerviosismo sigue presente en ti. No debes tardarte mucho, tu abuela se preocupará si lo haces. Caminas algo rápido buscando el roble donde sentiste por última vez tu collar. Todo es más claro ahora y lo divisas rápidamente, está en el centro del camposanto. Ya no hay peligro de ser pillad@, es horario de visita. Entraste "Legalmente".

Una vez te hayas junto al árbol examinas las ramas buscando el regalo de Dasom, pero no lo encuentras. Das un par de búsquedas más, mas sigues sin resultados. ¡Qué raro! Estás segur@ de que lo perdiste ahí.
"Oye..." Escuchas un débil susurro. Giras la cabeza al lugar de dónde proviene, no hay nadie. Debió ser tu imaginación.
"Oye..." Vuelves a oír. Miras nuevamente a su sitio de origen,pero sigues sin encontrar quien emita palabra alguna. Te asomas un poco sobre las tumbas, nada. ¿Te estarás volviendo loc@?
Te parece ver una silueta de reojo. Algo te incita a seguirla y lo haces.
"Por aquí..." Te guías por el sonido de la voz. Continuas viendo la borrosa figura de repente. Esta va a través de filas de lápidas.
—¿Hola?— Dices.
Ves a la sombra doblar detrás de un mausoleo. Vas al mismo lugar y terminas frente a la tumba de la sirena. Las flores siguen ahí. ¿Pero cómo? ¿Ya estás al final del cementerio? Observas a tu alrededor, así es. De pronto el sol se oculta detrás de una nube. Tu dije cuelga desde la punta de la lápida. Te abruma un mal presentimiento y el frío repentino de la noche anterior se vuelve a sentir. Temeros@ agarras tu collar y te dispones a dar la media vuelta para irte, pero al hacerlo contemplas ante ti aquella negra figura.


  Imagina parte 4

¡Es la chica de la foto! Está...¿¡Está flotando!? Ella se haya a unos cuantos metros de distancia, ¡pero si hace un segundo estaba frente a ti! Te paralizas y abres los ojos como platos. La espectral aparición te observa y parece igual de sorprendida.
—Tú...— Escuchas de sus labios con una voz rara, casi como si fuera el sonido del viento.—¿Puedes verme?
Estás mud@. No puedes ni mover tu boca para gritar. La muchacha empieza a acercarse. Quieres retroceder, pero es como si tus pies estuviesen clavados al suelo. La joven está cada vez más cerca y cuando finalmente logras dar un paso atrás, tropiezas con una piedra. ¡Bendita tu suerte! No eres capaz ni de parpadear. Te encuentras tirad@ en el suelo, temblando de miedo. ¡Grita! ¡Grita! ¡No puedes!
—No grites—. Pide tranquila el fantasma. —Me llamo Yuri...¿podrías...ayudarme?

—¡Nieve!— Oyes una voz detrás de ti, seguida de un sonido de ramas rompiéndose. Sueltas un grito desgarrador. Pestañeas un segundo y al abrir los ojos nuevamente el espectro desaparece. —¡Wow! ¿¡Estás bien!?—Una chica, cargando un gato, toca tu hombro. Enseguida te sobresaltas bastante y volteas a verla. —¿Qué ocurre?
Haces lo posible por calmarte.
—¡N-nada! Es que me caí y...— Ves otra vez al gato en sus brazos. —¡Me dan miedo los gatos!
Vuelves a utilizar la Ailurofobia como excusa.
—¡Ay, lo siento!— La desconocida alza al animal para alejarlo de ti. ¡Oye! ¡Es el gato de ayer! Ese que te asustó con los arbustos. —Mi gato es muy vago y a veces se mete a cazar ratas aquí...Te ayudaría a levantarte, pero...
—No hay problema—. Te incorporas por ti mism@.
—¿Vienes a ver a la sirena? ¿Es algo tuyo?—La muchacha se calla. —¡Disculpa! He sido entrometida.
—Descuida...aaaamm...no, no es nada mío.
—Qué lastima...tenía la esperanza de saber un poco de ella. Eres la primer persona que viene a visitarla,por lo menos la primera que yo veo.
—¿De verdad? ¿La vigilas mucho?
—Bueno, digamos que me agrada.
—Ya veo...— ¿A qué se refiere con "agrada"?
—¡Mejor me voy! Mi gato debe estar poniéndote nervios@—. La joven pasa a tu lado para caminar. —¡Por cierto! Me llamo Dahye. ¡Nos vemos!
—Adiós, Dahye...

Ya obtuviste lo que querías. Presionas levemente el regalo de tu amiga de la infancia dentro de tu mano. Estás sol@ otra vez, será mejor que te apresures a salir del cementerio. Vas cruzando la entrada. Ahí hay una pequeña estantería con flores y un espejo. Por un momento, posas tu vista en el cristal y observas, detrás tuyo, a una joven. No es Dahye, es la espectral figura de la sirena.  

GHOST (Imagina con Yuri/ Yuri y tú)Stories to obsess over. Discover now