Capitulo 1.- ¿Yo te invoqué?

652 38 8
                                        

(Posdata: Si el capítulo comienza así (NaL) es porque narra la lectora. Si comienza así (NK) es porque narra Kanato)

(NaL)
Sueño. Eso es lo único que tengo desde que entré a la escuela y me levantaba a las cinco y media de la madrugada para bañarme y alistarme para un nuevo día. Mis ojeras eran demasiado notorias, tanto que, un día, el chico que más me gusta me preguntó si me ponía maquillaje o algo por el estilo.
La cosa es que soy así porque me encanta llegar a tiempo, tener mi asistencia impecable, además de que soy la mejor alumna en mi curso.
Estoy por cumplir 14 años en (tu mes de cumpleaños) y nadie lo sabe. ¿Por qué? Porque soy una completa antisocial. Mis únicos amigos son (nombre del chico que te gusta) y mi amiga (NAL), que por cierto es muy otaku.
Ahora mismo me encuentro en mi cama posponiendo la alarma por cinco minutos más. Tenía sueño. Me había quedado despierta hasta la una de la madrugada haciendo un proyecto de ciencias, y tuve que quedarme media hora más despierta para arreglar mi bolso para la siguiente práctica de béisbol.
En fin, esa es mi vida. Agitada, estrecha, rápida. No disfruto, solo trabajo. Pero me da igual, con tal de que la gente que más aprecio sea feliz.
Pasaron los cinco minutos y me dirijo a la ducha. Prendo el agua fría y me baño en cinco minutos. Me pongo el uniforme que es una larga falda, aunque la mayoría la usa corta, y una blusa de color (tu color favorito) manga larga, junto con una corbata (segundo color favorito) y una chaqueta negra. Como mi desayuno altamente balanceado y me lavo la boca. Me lavo la cara y veo la hora. Eran las seis y veinte y uno. En una media hora comenzarían las clases.
Oigo un pitido afuera de la casa. Salgo para ver que es y me encuentro con mi mejor amiga, si, la otaku loca. Estaba en el auto con su mamá y me estaba haciendo señas para que entrara. Yo, decidida, fui.
— Hola (NAL) —dije— Buenos días señora (nombre de la madre de tu amiga)
— ¡HOLA! —dijo mi amiga abrazándome. Yo me limité a sonreír— ¿Sabes? Quiero invitarte hoy a mi casa. Va a ser algo súper divertido así que no te lo puedes perder.
— Sabes bien que tengo práctica de béisbol toda la tarde —le recordé.
— No, señor. Hoy estamos martes, y solo tienes práctica los lunes, miércoles y viernes. Mira bien la fecha —dijo enseñándome su celular. Era cierto. Estábamos martes. ¡Y tras eso era san Valentín! Busqué mi celular y vi que su fecha no estaba equivocada.
— De acuerdo. Pero espero que esa cosa divertida no sea ver esa serie de vampiros o anime o como se llame —le advertí.
— Tranquila. Va a ser algo diferente —dijo con malicia.
Me dio un escalofrío. De seguro no trama nada bueno. Pero soy su amiga y no la puedo rechazar teniendo la tarde libre.
Antes de lo que imaginé, llegamos al colegio. Era un edificio de cuatro pisos y nuestro salón se encontraba en el tercer piso.
Bajamos del auto y al hacerlo, le agradecí a la madre de mi amiga. Cuando subimos, observamos las numerosas decoraciones de San Valentín que habían. Corazones, cupidos, escarcha, globos y un montón de serpentinas. Pudimos visualizar una que otra pareja intercambiando regalos.
Cuando entré al salón con mi amiga, todo el mundo estaba conversando. Pero cuando notaron mi presencia, todo el mundo me miró y se quedó en silencio.
— Eh... ¿por qué todo este silencio? —pregunté.
— Porque (el nombre del chico que te gusta) dice que se le va a confesar a la chica que le gusta —dijo (nombre de un compañero tuyo).
— ¿Y? —dije tratando de ocultar mi tristeza.
— La mayoría cree que esa persona... eres tú —respondió.
— ¿Ah? —dije boquiabierta.
Después de eso, solo caminé a mi mesa y me quité la mochila. Pasaron los minutos y comenzó la clase. Él era un año mayor que yo, así que dudaba que correspondiera a mis sentimientos. Estaba enamorada de él desde que me protegió de unas chicas de su curso, las cuales fueron expulsadas por ser unas matonas y unas retrasadas, ya que su rendimiento académico era bajísimo.

El tiempo pasó rápido. Ni siquiera salí al receso. Ni siquiera comí. Sentía un nudo en el estómago y me sentía incapaz de hablar. Claro, eso no impidió que atendiera a clases y fuera la única que respondía a las preguntas de los profesores.
Al salir del salón, una mano me agarró y me llevó a la parte trasera del colegio. Era él.
— (NL)... Toma —dijo ruborizado, entregándome un león de peluche pequeño—. Es tu favorito, ¿no?
— Me encanta. Gracias. No debiste molestarte, en serio —dije un tanto nerviosa. Mis mejillas se encendieron.
— Si es para ti, no es molestia. Porque me gustas. Desde que me sonreíste. Desde que me agradeciste por haberte protegido —se confesó. Estaba más rojo que un tomate y miraba constantemente sus manos.
Lo único que pude hacer en ese momento fue acercarme a él y abrazarlo.
— También me gustas. Desde que me defendiste —solo pude susurrar eso.
Él correspondió a mi abrazo. Nos quedamos así por un momento, hasta que él habló.
— ¿Quieres salir conmigo? —preguntó tomando mi mano.
— Si. Por supuesto —respondí.
— ¿Qué te parece hoy? —sugirió.
— No puedo. (NAL) me invitó a su casa para divertirnos a su manera —recordé.
— Ah... Está bien... Entonces te parece el... ¿sábado? —preguntó.
— De acuerdo —dije sonriendo ampliamente.
— Hasta ese entonces — dijo dándome un beso en la frente.
Cuando él se fue, mi amiga de la nada apareció.
— Wow... Ya era hora de que se confesara —dijo— ¿Nos vamos?
— Vamos. Un poco de diversión no me hará daño —dije sonriendo.
Su mamá igualmente nos recogió y llegamos rápidamente a su casa. Su cuarto de estaba lleno de pósters de anime, en especial de esos vampiros
raros. "Diabolik Lovers". Qué nombre más raro.
Ella tenía razón. Nos divertimos. Cantamos Karaoke, hicimos una pelea de almohadas, bailamos, cocinamos postres, tratábamos de hacer algo a lo que ella llamaba "cosplay" y al final ordenamos pizza.
— Bueno amiga, ahora viene la mejor parte —dijo.
— ¿Qué es? Dime —pregunté curiosa.
— Vamos a invocar a un personaje de anime —dijo.
— ¿Cómo es eso?
— Primero hay que escoger uno. Vamos a hacerlo al azar. Cierra los ojos, da algunas vueltas y al personaje de los pósters que señales lo invocaremos —explicó.
— De acuerdo —accedí. Di vueltas y vueltas. Luego paré. Abrí los ojos y ví que mi dedo apuntaba a uno de esos chicos vampiro. Pero ese era diferente. Era el más bajo, delgado y raro, pues tenía un cabello lila al igual que sus ojos. Y, al igual que yo, tenía unas ojeras muy grandes.
— Uy... —dijo mi amiga— Te toca a Kanato Sakamaki.
— Qué onda con ese nombre —exclamé.
— Es japonés ¿qué esperabas? —dijo.
— Bueno terminemos con esto. Ya es tarde —dije desesperada.
— A ver... Toma este peluche, un postre y... oye ¿te puedo cortar? —preguntó.
— No —dije inmediatamente.
— Solo será un poco — dijo sosteniendo mi mano y cogiendo un cuchillo. Traté de apartarme, sin embargo eso hizo que me cortara y mi sangre fluyera brillante y roja. El corte no era profundo, pero era largo.
Salí de su cuarto, asustada. Por suerte, según leí hace tiempo, si no llamas al personaje, no aparece. Pero tenía todo a la mano: la torta, el peluche y mi sangre chorreando. Su nombre era... Kanto Sakaki... o Kanata Sakagami.
— ¿Kanato Sakamaki? —dije accidentalmente en voz alta.
Al principio, me dije a mí misma por segunda vez que ese nombre era raro, pero de pronto sentí una mano. Era fría y blanca. Volteé a ver. Un chico mediano, delgado y ¿con cabello y ojos lila? ¿Colmillos? Esto tiene que ser una broma. Y tras eso tenía un oso de peluche con un parche y un chaleco. Me pareció adorable.
— Que linda. Haré de ti una linda muñeca —dijo sádicamente.
— Eh... ¿quién eres? —le pregunté.
— ¿Acaso eso importa? Solo quiero que me des esa torta. Ahora, por favor. No me hagas esperar —dijo educadamente. Tenía una voz suave.
— De acuerdo —le dí la torta. Al hacerlo, se la comió de un bocado.
— Ahora... Quiero tu sangre. Dame un poco —dijo tranquilo.
— Espera... ¿qué? —y sin dejarme terminar la frase, tomó mi brazo y empezó a lamer la sangre que chorreaba— Oye para.
— Cállate y obedece, asquerosa humana —dijo enfadado.
Al decir eso, yo fui la que se enfadó. Con mi otro brazo le di un puñete en su cara de niño.
— Atrévete a decirme eso de nuevo y me las pagarás —le grité acompañada de una mirada asesina.
Él se quedó sorprendido por mi actitud, y paró. Mientras estaba boquiabierto, le escribí una nota a mi amiga que decía: "Aquí te dejo a tu vampiro loco que invocaste. Te quiere (NL)".
Cogí mis cosas y salí de allí. Por suerte mi casa quedaba a menos de cinco cuadras. Pero algo me decía que esto no se iba a quedar así. Lo sabía porque justamente ese chico estaba siguiéndome. Me paré y volteé para decirle que no me siga.
— ¿Por qué me sigues? —pregunté.
— Porque me intrigas. Porque me interesas. Me atraes.
— Lo siento, pero me voy a casa —le dije, pero aún así me siguió hasta que llegué a casa.
Entré a mi habitación, y aún me seguía.
— ¿Eres un acosador?¿Eres acaso un pervertido? —le pregunte indiferente.
— No. Y el pervertido es mi hermano —contestó— Quiero estar junto a ti. Me siento conectado a ti.
— Pues yo no.
— ¡Me da igual!¡Haré que me quieras!¡Caerás rendida a mis pies! —gritó enojado, abrazando a su oso.
— De hecho, yo ya tengo... —sin previo aviso, antes de que terminara la frase, sentí unos fríos labios en los míos.
Si. Era un beso. Mi primer beso. Pero no con la persona que amo. Aún así, lo sentía cálido. Qué raro. Lo aparté. Le estaba siendo infiel a (nombre del chico que te gusta).
— No lo vuelvas a hacer —le reclamé.
— Yo te voy a besar las veces que quiera, y chuparé tu sangre cuando quiera. Y para asegurarme de que me seas fiel a MI, asistiré a ti mismo colegio —dijo con sadismo.

Continuará...

Lo he invocado por error... (Kanato X Lectora)Mga kuwentong kahuhumalingan mo. Tumuklas ngayon