Atsushi gritaba desesperado el nombre de su compañero, quien yacía en el suelo con una gran mancha de sangre alrededor de su cuerpo. Por detrás, venía la otra mitad del equipo, el que estaba todavía con vida.
Chuuya, por supuesto, lo había sentido.
—Oye, tigre, ya déjalo —ordenó él, siempre con voz firme.
Como se esperaba, el chico desobedeció a su orden y se puso entre él y el cuerpo.
—¡No dejaré que le hagas daño a Dazai-san!
Chuuya se bajó el sombrero y gruñó:
—Si no puedes salvarlo; si no puedes curarle sus heridas y traerlo de vuelta mejor déjalo —contestó en voz baja pero igual de contundente—. Déjalo que se hunda en su propia miseria.
Al instante, al comprender el significado de sus palabras, Atsushi comenzó a balbucear:
—No... Él no, no puede...
—Sí que puede, y lo hizo —se apresuró a decir el otro—. Pero dudo que lo haya tomado por sorpresa. Si lo hirieron y ahora está así fue porque quiso.
—¡Pero no puede ser así! Él no moriría... No se dejaría morir tan fácil.
Claro que no, después de todo, él era considerado un inmortal entre nosotros, agregó con cierta ironía el mafioso en su mente.
Chuuya sonrió con sorna ante la desesperación y, por qué no, decepción del otro al ver a su compañero muerto.
—¿No lo recuerdas? Es un suicida y los suicidas hacen eso: mueren.
Lo agarró entonces por la camisa y lo arrastró consigo hasta el final de la calle, alejándose así del cuerpo.
—Déjalo ―volvió a decir en un susurró penoso—. Si no quiere ser salvado, deja que se hunda.
Atsushi no lo vio, pero aún así en su voz pudo percibir el mismo sentimiento que tuvo él después de enterarse acerca del Director.
Sentimiento de dolor, pena, arrepentimiento... Y vacío; un vacío que sólo lo provoca la muerte de alguien que marcó tu vida.
Así de importante era Dazai para Chuuya.
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Muerte
Fanfiction❝―Déjalo. Si no quiere ser salvado, déjalo que se hunda.❞ Disclaimer: los personajes no me pertenecen, sólo juego con ellos en mi imaginación.
