La vida da muchas vueltas y cuando menos te lo esperas, todo cambia en un sólo instante. Porque basta tan sólo una mirada para saber que el es tu destino.
Era una fría noche de enero, yo iba conduciendo de camino a una bonita casita que había alquilado en plena naturaleza, pero con la preciosa vista del mar a lo lejos. Llevaba mucho tiempo trabajando, la misma rutina día tras día y necesitaba desconectar, así que me cogi las vacaciones que tanta falta me hacían. Aminore un poco la velocidad para comprobar en el mapa que iba por el camino correcto y entonces se cruzó de repente, frene y di un volantazo para intentar no atropellarle pero me fue inútil, conseguí que el coche girara, pero sin poder evitarlo le di un golpe empujándolo un par de metros contra el asfalto. Cerré los ojos con todas mis fuerzas y me aferré al volante jadeando y sintiendo mi corazón latir a mil por hora. -No Dios mío, por favor que no lo haya matado, que esté bien te lo suplico- me dije a mí misma en voz alta. Después de un par de minutos abrí de nuevo lentamente los ojos aterrada. Respiré hondo, abrí la puerta y salí corriendo para averiguar quién era y si aún estaba con vida. Era un hombre de unos 40 años, poco más que yo, su cuerpo yacía boca arriba y no había sangre, lo que me parecía una buena señal. Me agaché para comprobar si aún respiraba, abrió los párpados mirándome asustado y el tiempo se detuvo dejándome sin respiración. No por pánico, sino por esa mirada tan azul que me trasmitía tanto y que me atravesó el corazón.
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
Sentí su cálida mano sobre la mía y fue entonces cuando conseguí reaccionar. -Lo siento mucho, no iba muy rápido pero no te vi... No pude terminar de hablar y rompí a llorar sin control. -Tranquila yo tuve la culpa, crucé sin mirar ¡ayyy!- su voz apenas era audible pues estaba muy débil. -Por favor no te muevas, necesito saber qué te duele, si tienes alguna herida grave o te has roto algo. Me obedeció de inmediato como un niño pequeño observando cada uno de mis movimientos. Después de examinarlo bien, comprobé que tenía algunos cortes y quemaduras por haber rozado contra el asfalto, pero por suerte nada grave. Aún así me sentía tan mal conmigo misma y sin pensarlo tomé una decisión, la locura más grande que jamás haya hecho en mi vida. -Por suerte, quitando los rasguños y el golpe, creo que estás bien. Pero necesitas curarte esas heridas cuanto antes, así que te llevo a mi casa que está aquí cerca y yo misma me haré cargo de ti. No entendía bien porqué quería llevarme a un completo desconocido a lo que se suponía que era mi casa de vacaciones y el lugar que yo había escogido para estar alejada del mundo, pero había algo en él que me atraía y necesitaba averiguar qué era. -Está bien, iré contigo pero sólo para que no te sientas tan culpable. ¿Me ayudas a levantarme?
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
Me agaché y lo abracé tirando hacia arriba muy despacio para no hacerle daño. Lo ayudé a meterse en el asiento del copiloto y nos pusimos en marcha.