Capitulo 1

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Otro día común ante los ojos de cualquiera. Dena baja las escales de la enorme mansión a la que le gustaba llamar hogar con su bolsón al hombro, entra a la cocina siguiendo la conocida rutina de todos

-Hola maxi- Max su hermano 4 años mayor, una de las personas que más amaba en el mundo y por la haría lo que fuera

-sabes que vas tarde otra vez no Dena?-

-no iré hoy, no tengo humor de ir a soportar a esos estirados- Dena tenía la costumbre de solo ir a la escuela de Medicina cuando tenía exámenes o cuando se le antojaba, la respuesta, porque la odiaba, pero no podía defraudar al Dr Wells el mejor Neurocirujano Pediatra en el mundo, diciendo que su princesa y la luz de sus ojos odiaba la carrera que el tanto amaba.

-Dena si sabes que papá algún día se enterara que nunca asistes a la universidad que le vas a decir?-

-él no tiene por qué enterarse y si lo hace, hoy no será el día- dijo sirviéndose un plato de su cereal favorito, ese que solo era de ella y nadie en la casa tocaba

-por favor Dena promete que iras a la escuela o le dirás a papa la verdad –

-Okay

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Dena subió a la parte trasera del auto, Brandon su chofer ya la esperaba en la parte delantera como a diario.

-Buenos días Señorita Wells, ¿a la universidad correcto? – dijo mientras la miraba por el retrovisor

-Vamos Brandon....hoy es lunes.... a mi restaurant de siempre- dijo mientras revisaba su teléfono

- Señorita, pienso que debería asistir a la universidad

-Brandon no seas necio y arranca el carro- el asintió con la cabeza y comenzó a salir de los amplios terrenos de la propiedad. Dena sonreía mientras miraba su móvil, el incontable número de videos que le había recibido donde Harry Wood caía del escenario durante su concierto la noche pasada. Harry Wood el chico que lograba quitarle el sueño a Dena Wells, el chico que la conocía de verdad y aun así la aceptaba y la amaba, quien soportaba sus peores humores y la reprendía cuando hacía algo malo (como enojarse con las dependientes de su tienta favorita), el único defecto de Harry Wood..... Su carrera, de verdad el Dr Wells jamás aceptaría que su princesa saliera con un artista.

Dos cafés y un pan francés después, el día de Dena comenzaba como a ella le gustaba directo en el centro comercial. Se encontraba dentro de su tienda favorita, hablando con Harry por FaceTime

-vamos Harry si te caes del escenario, es algo que se tiene que difundir, hay cosas que simplemente no se deben callar- dijo Dena riendo mientras paseaba por la tienda y veía la cara de molestia de su novio a través de la pantalla de su móvil

-Dena lo compartiste en todas tus redes y aun así dices que me amas- dijo reclamado – espera ¿Dónde estás, no se supone que deberías de estar en la universidad?- dijo mientas se acercaba un poco más a la pantalla del teléfono intentando descifrar la ubicación de la chica

- ¿tú también? No, no estoy en la universidad, estoy de compras, por la simple razón de que es lunes (odio los lunes) y tengo dinero en mi tarjeta-

-Amor si sabes que ir a la universidad no te hará ningún daño cierto, además si tanto la odias ya confiéselo a tu padre- Dena hizo una mueca de disgusto tenia prácticamente dos años "asistiendo" a la universidad y de verdad la odiaba- nena hablando de tu padre, no crees que ya es tiempo de que me lo presentes- Dena abrió los ojos como plato

-Vamos Harry ya conoces a Maxi es casi lo mismo- dijo tratando de evadir el tema

-Dena, no es lo mismo tenemos casi un año saliendo y no me has presentado- básicamente esta era la pelea semanal de Dena y Harry

-Harry amor hay pésima señal aquí, lo siento, te amo, bye- dijo colgando el teléfono evitando a todo la costa la discusión que sabía se aproximaba, cuando sintió que alguien choco contra ella- te puedes fijar por donde diablos caminas- reclamo Dena molesta

-lo siento no te vi- dijo la voz de una joven. Dena levanto su vista para encontrarse con su reflejo, realmente era casi igual a ella a excepción de ese par de ojos extraños que la desconocida poseía, un ojo miel y el otro azul lo que la hacía lucir casi irreal, fuera de eso eran total y completamente idénticas. Dena trato de disimular su sorpresa sin embargo la chica no lo hacía, estaban ahí, paradas mirándose una a la otra y preguntándose ¨¿Qué rayos?"

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The WellsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora