Un fuerte repiqueteo de agua se escuchaba desde el cuarto de baño, probablemente la regadera estaba mal cerrada o el lavabo tenía una fuga, la pequeña Bella aun trataba de deducirlo, dado a que cualquier cosa era más interesante que prestar atención a la acalorada discusión que estaba ocurriendo en la planta baja de su casa. Su madre como pocas veces le reclamaba algo a su padre "esto es extraño, no me gusta oírlos así" pensó "pero quizá está enojada por el regalo que me dio papi, aunque no le veo el problema solo es un lindo caballito". Si bueno, un caballito de 150,000 dólares.
Más sin embargo ella no estaba del todo preocupada, pues a su corta edad comprendía lo que era el amor. Porque lo veía a diario en sus padres observando cómo se trataban el uno al otro jugando entre ellos, hasta los constantes mimos y caricias que se brindaban mutuamente. Sí, a pesar de que, de ves en cuando tenían sus desacuerdos, la llevavan a pensar que ellos se amaban más que a nada en este mundo. Y tenía razón, inclusive ellos mismos sé catalogaban como la pareja perfecta.
Su atención por el repiqueteo quedo de lado cuando los gritos de su madre se hicieron más fuertes "su garganta saldrá volando si no para" Bella soltó una casi inaudible risa al ver lo cómico que fue su comentario, aunque esa pequeña sonrisa que había aparecido en su rostro después de reír desapareció en el instante en que escucho de su madre su nombre, seguido de las palabras - La estas convirtiendo en una malcriada-
Su nana le había dicho que a las niñas malcriadas las mandaban a un... Internado. Esa palabra resonó en su mente por lo menos 10 segundos desconectándola de su alrededor, ella ya había escuchado hablar de los internados antes, a su amiga Carlota la habían mandado a uno hace ya unos meses, y sabia de lo que escuchaba de sus compañeros de primaria que una vez ahí dentro jamás volvías a salir, ese simple hecho basto para aterrorizarla "si me llevan a ese lugar jamás veré a papá de nuevo". Salió corriendo como alma que lleva el diablo sin importarle ir escaleras abajo. Cuando llego al lugar lo primero que hizo fue ver el rostro rojizo de su padre y el neutral de su madre, a continuación nuevamente corrió llamando la atención de sus progenitores al colgarse de las piernas de él.
- Papá, papá, - decía mientras jalaba del pantalón de este - por favor no dejes que me lleven a un internado - su ojos estaban ya cristalizados y miraban con suplica - si lo haces jamás te volveré a ver
Zachary miro los ojos de su hija, cambiando su semblante por una mirada tierna, mientras se colocaba de cuclillas para tomarla en brazos, - O mi Bella, bebe, yo jamás te enviaría a un lugar así, porque dime ¿Quién? Si no eres tú ¿Me regalara las sonrisas más hermosas, todos los días?
Ese simple hecho basto para tranquilizar a Bella, haciendo así aparecer un linda sonrisa carente de un par de incisivos centrales.
Zachary tras dedicarle una severa mirada a Cassandra zanjo la discusión y subió las escaleras aun con la pequeña en brazos mientras acariciaba lentamente su espalda y tarareaba una canción desconocida, logrando que esta poco a poco comenzase a dormir.
Por otra parte Cassandra decidió salir a caminar al patio para tratar de relajar sus pensamientos, sin percatarse de que alguien vigilaba de muy cerca. Listo para intervenir.
- Debo tranquilizarme - murmuro - lo que dije fue estúpido ¿Cómo podría deshacerme de mi pequeño tornado?
La sola idea de que eso pasase la aterró de una manera inimaginable, así que tomo la decisión de ir a pedirle perdón a Zachary (por más que lastimase su orgullo). Pero antes de siquiera poder tomar la perilla de la puerta un fuerte golpe en la nuca la dejo inconsciente.
- Bueno tal vez si te vas a quedar sin tu pequeño tornado - y una grotesca risa salió de la boca de esa mujer.
Mientras tanto Zachary bajaba las escaleras dispuesto a arreglar las cosas con su esposa, pensando que posiblemente su regalo hacia su hija haya sido un tanto exagerado, aunque eso ni él se lo creía dado que su niña se merecía lo mejor. Al llegar a la sala sintió que algo no andaba bien, observo a todos lados, rezando por estar equivocado. Camino hasta la cocina, dispuesto a salir al patio pero vio algo que lo dejo fuera de lugar, el cuerpo de Cassandra se encontraba tirado a un lado de la puerta, corrió a su lado percatándose de que estaba casi inconsciente, la movió un poco para tratar de que despertara, funciono y ella aun desorientada murmuro a el:
- Bella, ve a por ella - hiso una mueca de dolor - alguien más está dentro de la casa, no te preocupes por mí, estoy bien, ve.
Salió corriendo hacia la habitación de su hija pero ya era demasiado tarde, la habitación estaba vacía.
Un sonido estridente y un grito desgarrador provenientes de la planta baja le hizo imaginarse lo peor. Con lágrimas acumulándose en sus ojos, bajo corriendo resignado hasta su amada, solo para encontrarla bañada en sangre, pues un disparo le había arrebatado la vida.
Los sollozos de Zachary comenzaron hacerse cada vez más fuertes y entre hipidos logro formular "¿Acaso este es mi castigo, por todo lo que he hecho mal?" miro el cuerpo inerte de Cassandra y sin importarle llenarse de sangre se abrazó de el "perdóname, perdóname por no poder haber hecho algo y dejar que esto te pasara pero te prometo, no, te juro que hallare a nuestra hija, así sea lo último que haga y me lleve la vida en ello" y sin más se levantó cargándola hasta el sofá donde perteneció llorando hasta que un nuevo amanecer surgió, repitiendo aquel grito una y otra vez en su mente.
Y es que jamas olvidaría como le arrebataron todo lo que más amaba.
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Bien, sé que esto los tomara por sorpresa a las (pocas) personas que siguen tienen esta historia en su biblioteca.
He pasado por mucho en este tiempo, lo que llevó a qué me desatendiera totalmente de esto.
Pido un disculpa por ello.
Intentaré seguir con esta historia como debió ser desde un principio.
Gracias a aquellos que aún siguen, este solo es el principio ❤️
