Zahir no dejaba de mirarme como si fuera la peor persona del mundo, pero también como si sintiera lástima por mi. Yo por otra parte no dejaba de morderme los labios sin despegar la vista de la alfombra marrón que decoraba la habitación de mi mejor amigo.
Llevaba casi una hora sentada en el borde de la cama sin emitir una sola palabra. Zahir tampoco había dicho nada, quizá porque ya no se le ocurría otra forma de reprenderme o porque ya me había hecho sentir doblemente miserable.
—¿Puedo...—ni siquiera me dejó terminar de hablar cuando ya había soltado un estruendoso ¡NO! que me hizo parpadear cinco veces en un segundo. Respiré profundo y desvíe la mirada al suelo una vez más.
—Lilian, tienes que pedirle disculpas.—dijo Zahir con ese particular tono autoritario.
Agité mi cabeza de un lado a otro negándome rotundamente. Era cierto que me sentía mal por haber revelado un secreto que no me incumbía, pero no lo había hecho a propósito, así que no me iba a disculpar.
Zahir se paseó por toda la habitación cruzado de brazos, esperando que yo cambiara de opinión, pero no lo haría. El estaba a punto de decir otra cosa, cuando la puerta de su habitación se abrió de golpe y por esta entró una muy agitada Kia, sus ojos verdes viajaron de Zahir a mi, mientras intentaba neutralizar sus respiraciones.
—Vine lo más rápido que pude. Mi madre estaba un poco alterada, ya saben, algo hormonal...—se detuvo en cuanto descubrió que no estábamos de humor como para escuchar los problemas hormonales de su madre.—Lo siento, ya estoy aquí.
—Kia, ¿Hablaste con David?—me puse de pie y di un paso al frente mientras esperaba su respuesta.
—Sí, él está algo enfadado contigo.—se encogió de hombros y torció los labios un segundo.
—Claro que lo está, es obvio.—Observé a Zahir quien puso los ojos en blanco y se dejó caer sobre su enorme cama.—¿Enserio no te importa en absoluto por lo que puede estar pasando Isabel?—su cuerpo se inclinó para quedar sentado y poder fulminarme con la mirada una vez más.
—Fue un accidente, yo no sabía que alguien más estaba escuchando.—me defendí, aunque no tenía sentido. Yo sabía perfectamente que era culpable, pero me sentía mejor si lo negaba.
Mi celular comenzó a sonar desde el mueble donde se encontraba el ordenador de Zahir, sabía de quién se trataba y eso me puso mucho peor, mis rodillas parecían doblarse y mis dedos no dejaban de temblar.
—Tienes que enfrentarlo.—susurró Kia
Me mordí los labios tan fuerte que casi sentí el sabor metálico de la sangre. Caminé unos paso al frente, sorprendida por que mis pies me estuvieran respondiendo.
—¿S-si?—tartamudeé segundos después de aceptar la llamada.
En la pantalla aparecía el nombre de David, pero la voz que me respondió era la de Keyt.
—Las preferencias sexuales de mi hermana, son cosa de ella. Te tienen que importar una mierda a ti.—me gritó tan enojado, que casi parecía que tenía puesto el alta voz.
—Keyt, yo...—empecé a hablar, pero él no me dejó continuar.
—¿Sabes las cantidad de problemas que le has ocasionado?—guardó silencio por cinco segundos—Eres más mierda que la mierda, Lilian.—sus palabras me hicieron un hueco en el estómago. No tenía el valor de responder a eso, porque quizá era verdad.
La línea se quedó en silencio por varios minutos, esperé que Keyt dijera algo más, pero la voz que estaba respondiendo ahora, era la de David.
—Lilian, ¿qué es lo que pasa contigo?—se escuchaba tranquilo, pero claramente decepcionado de mí.
—David, no era mi intención.—tragué saliva.
—No creo que pueda seguir contigo por ahora. Vamos a darnos un tiempo.—enseguida sentí un nudo formando se en mi garganta y como mis ojos se aguaban al escuchar a David decir esas palabras.
—David...—musité
—Lo siento Lilian.—y sin darme oportunidad de responder, terminó la llamada.
Kia me miraba con lástima pero enseguida se acercó a mi para rodearme con sus brazos, mientras que Zahir seguía enfadado, sin ganas de hablarme.
Pasaron diez minutos, diez míseros minutos para que mi vida cambiara por completo, sólo por un error mío, de nadie más, un descuido que pudo pasarle a cualquiera, pero que justo me tuvo que pasar a mi, y se salió de control. Recibí un mensaje de texto de David, un mensaje que lo cambió todo.
"Isabel se ha suicidado. Felicidades."
Y así señores y señoras, es como se pasa de tener todo, a nada. Así fue como perdí a mis mejores amigos, al novio más amoroso del mundo, e incluso el respeto de mi familia.
ČTEŠ
En tiempos arruinados
TeenfikceUn error puede cambiarte la vida por completo y Lilian lo descubrió de la peor manera. Después de un desafortunado suceso, Lilian se ve obligada a dejar su lugar de residencia para empezar desde cero, aunque no sabe si eso pueda ser posible, sobre...
