Nuevo instituto, nueva pinta, nuevos profesores, nuevos compañeros, nuevo yo.
Es lo que todo adolescente espera con ansias, en todo el sentido de la palabra.
Por ejemplo, yo, un puberto con malos cambios de humor, mas espinillas que cara.
Y aquí estoy, en un intento de narrar mi historia de un nuevo grado de preparatoria.
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La alarma sonó haciéndome despertar, y avisando que hoy es el tan esperado día.
¡Nuevo grado escolar!
Lo malo es que en este curso, me tocara estar en la clase de Historia con la Profesora Antelo, la mas estricta de todo el instituto.
Pero dejándolo a un lado, me encantará, por fin tendré mi propio casillero, podre entrar al club de Soccer.
Y, haré una promesa, yo, Levith Gotth, prometo tener buenas calificaciones, ser un alumno destacado con tan solo 17 años.
Nah, mentira, ni yo me la creo.
Me metí a la ducha, al acabar seque mi cabello con la toalla que hasta hace poco era blanca, ahora es marrón.
Me puse una camisa blanca en cuello V, unos jeans negros, vans de tablero ajedrez, y una chaqueta de piel negra. Sacudi mi cabello obscuro y peine. Vi la hora y no es tan temprano que digamos, son las 7:37 a.m. tengo que ser turbo.
– Levith, cariño.—Toco mi Madre al otro lado de la puerta.
–¿Si Mamá?
–Ya esta el desayuno que te prepare bebé.—Dijo.
–¡Mama, ya no soy un niño!.—Dije sonrojado.
No escuche respuesta, le reste importancia y seguí con mis cosas.
Mi mochila al parecer esta bien, Hardwell en mochila, que hermoso, soné como homosexual.
Fui al baño a ponerme los lentes de contacto, no me gusta usar lentes, me veo como nerd, y yo no soy eso, me gusta tener un aspecto rebelde.
Por último me puse mis guantes con el espacio de los dedos cortados.
Baje con mi casco en mano, listo para deslumbrar el primer día llegando en motocicleta.
Ví el desayuno en la mesa, un par de huevos estrellados con un vaso de jugo de naranja.
Pero, ya no tengo tiempo.
–Ahí esta tu desayuno, hijo.—Me dijo sin verme.
Alce la ceja extrañado, normalmente es un poco empalagosa.
–¿Que pasa Mamá?
–Nada.
Ella tiene algo.
–Bien, si no me dices, me conseguiré una novia.
–Estoy un poquito sentida por lo de hace rato, no quieres que yo te haga cariños como antes.—Dijo apresurada.
–Ay, Mamá, ya soy un adolescente, no un niño.
