Reunión no oficial

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Pablo estaba nervioso. La idea de volver a ver a Pedro y hablar con él lo ennervecía. Pensar en él era la única manera de que su corazón palpitase de una manera exagerada.

Entró en el reservado, se quitó la chaqueta y la dejó sobre la silla. A continuación se sentó y esperó.

Al rato, la puerta del reservado se abrió. Y allí apareció Pedro, con su destacada sensualidad, su espléndida sonrisa y su gran espíritu socialista. Pablo se levantó, nervioso, y se acercó a él para darle un abrazo amistoso.

-Hola, Pedro.

-Hey, Pablo. ¿Cómo estás?

-Bien, gracias, ¿y tú?

-Bueno, ahí andamos.

Ambos se sentaron al lado, algo inclinados el uno hacia el otro.

-He reservado esto, como ya te dije, nada oficial y en total intimidad-explicó Pablo.

-Genial, gracias-el socialista esbozó una de esas sonrisas que derretían a su interlocutor.

Pablo carraspeó y comenzó:

-Bueno, ahora que vas a presentarte a las primarias, de tu partido, me gustaría saber qué harás si resultas elegido.

-Pues lo que sí tengo muy claro es que el PSOE debe ser recontruido. El partido socialista, con todo mi respeto, ha estado muy desgastado últimamente, y mi misión es que vuelva a ser el PSOE de antes.

Mientras hablaba, el del PSOE movía las manos. Pablo lo observaba atentamente, interesado. Se fijaba en sus ojos, grandes, oscuros y bonitos. Eran realmente atractivos. Cuando terminó de hablar, le preguntó:

-¿Entonces podrá haber un gobierno de izquierdas y progresista en España?

-¿Quién sabe, Pablo?-fue todo lo que contestó Pedro, con una amplia sonrisa. El podemita se la devolvió.

Por otra parte, Pedro pensaba en Pablo. Le atraían sus ojos y su sonrisa, y pensaba que la camisa que llevaba le quedaba realmente bien. Pero lo que más le gustaba de él era su pelo y SU COLETA.

Dieron por terminada la reunión. Se leventaron, dirigiéndose hacia la puerya de salida.

-No quiero irme-dijo Pdr.

-Yo tampoco.

-He estado muy bien aquí.

-Y yo.

-Quiero estar contigo.

Pablo lo miró fijamente. Luego, dijo:

-Yo también quiero estar contigo.

-¿Me deseas?-instó Pedro, sugerente.

-No te lo voy a decir.

-Pues demuéstralo.

-No me obligues a hacer cosas.

Pedro le sonrió con la típica sonrisa de VitalDent.

-¿Y si yo quiero que hagas esas cosas?

Aquello fue definitivo. Pablo se abalanzó sobre él y le plantó un beso. Pedro también lo besó con una prisa acalorada. Masajeó el pene del socialista, luego bajó, le desabrochó los pantalones y se los quitó junto a la ropa interior. Se lo metió todo en la boca, haciéndole una mamada increíble. Pedro gimió.

-Pablo, eres un dios. Sabes cómo... mmm... hacer que goce... Dios, creo que me corro...

Pablo siguió a lo suyo y chupó y tragó todo lo del socialista. Se levantó y comenzó a quitarse toda su ropa.

-¿Qué haces?-le preguntó Pedro.

-Estoy muy caliente, no vas a dejarme así.

Lo empotró contra la mesa del reservado.

-Cuando quieras, Pablo...

La embestida fue ruda. Las siguientes también, lo que hacía que Pablo gimiera como un animal en celo.

-Sigue, Pablito...-Pdr también gemía al compás de sus embestidas.

-Sseñor Sánchez...-Pablo disfrutaba a más no poder- Estoy llegando...

En una última embestida, Pablo llegó al orgasmo.

Se besaron, se vistieron y recogieron sus cosas.

-¿Quieres venir a mi casa, Pedro, guapo?-le dijo Pablo con una sonrisa.

-Me encantaría, Pablo. Pero con una condición.

Pablo lo miró, a la espera de esa condición.

-Antes déjame tocar tu coleta.

El podemita rió y se giró para que Pedro tocase su suave pelo. Éste así lo hizo; fue una escena realmente adorable. Cuando Pedro se dio por satisfecho, ambos se sonrieron, se dieron un besito y se fueron juntitos y desapercibidos a casa de Pablo.

FIN

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⏰ Cập nhật Lần cuối: Feb 26, 2017 ⏰

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