Sonadow

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La poca luz que de una puerta entre abierta se asomaba, comenzaba a molestarle a un erizo azabache, el cual hace minutos infinitos yacía inconciente. Comenzaba a despertar, la cabeza le daba vueltas. Su penetrante vista roja vagaba mirando con ojos entre cerrados el panorama que apenas se podía apreciar debido a la escases de luz en el lugar.

¿Dónde estaba? ¿Cómo había llegado ahí?

Se encontraba sentado en una sillita de madera sintiendo como algo le cortaba la circulación de la sangre hasta sus manos. Le habían amarrado con firmes cuerdas a el apoya-brazos de la silla y sus pies a las patas de la misma. Inclusive le habían silenciado con una mordaza improvisada, siendo este un simple pañelo largo que de su boca se extendía hasta llegar detrás de su cabeza en un buen nudo.

Cualquier intento de safarse de las mismas era en vano, un claro desperdicio de energía. Su desesperación iba en aumento conforme pasaban los segundos y no conseguía su cometido. Intentaba safarse y no lo conseguía puesto a que esos nudos eran muy resistentes. En cambio solo lograba hacerse incluso más daño que beneficios.

¿Quién quería tener ahí a un erizo negro como las mismas penumbras y rayas rojas; ardientes como si fueren ardientes llamas de fuego?

Un casi inaudible grito a causa de la mordaza se logro escuchar en un desesperado intento de pedir ayuda sin éxito alguno.

- Jejeje..

Unas risillas se escuchaban desde la oscuridad. Shadow al instante abrió más sus ojos en un torpe intento por conseguir ver a quién lo había hecho prisionero, pero únicamente alcanzaba a ver una silueta oscura recargada en una pared de ese cuarto con poca iluminación.

- ¡Mm~! - intentaba protestar el erizo mayor.-

- ¿Qué pasa Shadow? ¿De veras pensabas que iba a dejarte ir así de simple? - Decía el desconocido entre las sombras.-

Esa voz.

Un erizito azul, joven y poseedor de una apariencia inocente, salió de su pequeño escondite al encender la luz, mostrando que estaban en una habitación grande con todo lo que debe tener un cuarto.

Aquel chico había esperado por mucho a que el inconciente erizo despertara. No parecía tener más de diez y ocho años más o menos. Este traía puesto consigo una camiseta blanca de botones y unos jins algo ajustados.

Los ojos de Shadow mostraban asombro. ¿Él no había sido capaz de hacer esto o sí?

- Shadow, Shadow, Shadow.. - Repetidas veces nombró al susodicho.- Te veo confundido. - Decía a forma de broma tomando una pose pensativa, posando un dedo sobre sus labios melocotón.- Jm.. Jeje quizás sea lo más.. "Normal". - Decía poniendo énfasis a su última palabra.- Tuve que romper uno de mis mejores jarrones. Siento mucho el golpe que te dí, Shadow.

Shadow protestaba y se remeneaba en la silla intentando buscar manera de safarse de las sogas. El chico azul sonrió contento y satisfecho de su trabajo con las sogas. Seguro le costará la vida al azabache lograr safarse de esa.

- ¿Eh?..¿Tienes algo que decirme? - Contestó ante las incesantes protestas con mucha burla e ironía.-

Hábil e inesperadamente el erizo más chico se sentó en el regazo del otro muy cómodamente mirándole cara a cara. Shadow estaba sobre saltado, si el erizo fue capaz de dejarlo inconciente en un descuido suyo y actualmente le restringia de sus libertades, no le sorprendería más las cosas que él estaba dispuesto a hacer.

Sin casi nada de cuidado saco esa molesta mordaza de su boca, dejandola de tal manera de que le colgandose desde su cuello.

- ¡E-Eres un bastardo! - Le insultó el moreno en un intento de desatar su íra.- ¿¡Qué planeas sinvergüenza!?...

Lemmon Yaoi HardWhere stories live. Discover now