Capitulo 1

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-Mi nombre es Ailín, nací en un pequeño pueblo de Inglaterra, con 7 años me mudé a
Madrid. Mi anterior instituto estaba muy bien pero mi madre me cambió por temas
personales.
Todos empezaron a insultarme, se escuchaba de todo. Miles de voces diciéndome
anoréxica de mierda, fea, enferma, asquerosa retumbaban mi oídos. Varios chicos se
levantaron y me tiraron de los pelos y me revolcaron por toda la clase, hasta que uno
de ellos pegó un puñetazo.
Empecé a escuchar un pitido en mis oídos que terminaron siendo una especie de
melodía.
Enseguida abro los ojos. Otro sueño. Hoy es el primer día de mi nuevo instituto.
Cojo mi móvil de la mesita de noche y doy los buenos días a Carla y a Noelia, mis
únicas amigas de verdad, no las conozco en persona pero sé que son las mejores
personas del mundo y las únicas en las que puedo confiar.
Salgo de la cama con dolor de cabeza con temor a ver que me espera hoy.
Termino de vestirme y me cuelgo la mochila.
-Ailín, ¿has desayunado?.- Dice mi madre desde el sofá.
-Sí. -miento-.
Mi madre se levanta de sofá y me da un beso en mejilla.
-Suerte en tu primer día, cariño, ya sabes, hazlo todo bien y déjate de móvil e internet
y habla con gente de verdad.
Suspiro.- Sí...
-A todo esto...¿Dónde está tu móvil?
Vuelvo a suspirar bruscamente y saco el móvil de mi mochila.
-¿ Ya vas a empezar? Ailín, olvídate de este cacharro, cariño lo digo por tu bien, tienes
que socializarte con las personas.
-Que sí... lo sé...
Me vuelvo a colgar la mochila, cojo la carpeta y salgo de casa.
Entro y busco un asiento libre alejada de la gente, la vergüenza me nubla la vista por
lo que me impide ver con claridad un sitio.
Al fin encuentro uno lejos de la gente, al final del todo. Hay dos mesas juntas, una de
ellas al lado de la ventana, me siento en esta, y saco el estuche y un cuaderno.
Entra un mujer de aparentemente unos 38 años.
-¡Callarse!-.grita esta.
Los murmullos van disminuyendo poco a poco, hasta quedar en un completo silencio.
La maestra clava la vista en mí.
-¿Cómo se llama señorita?
Todos vuelven la cabeza hacia mí.
-Ailín.-digo con esfuerzo antes todas las miradas atentan de los demás.
-Pues señorita, vallase usted poniendo las pilas desde ya, en esta clase no esperamos
a nadie si se queda atrás no es problema mío.
De pronto, la puerta se abre y entra un chico alto moreno con los ojos verdes.
La maestra le mira mal.
-¿Qué hora de llegar son estas Izan?
-La hora que me ha salido de los huevos llegar.
La maestra resopla.
Cuándo menos me lo espero Izan está enfrente mía de pie.
-Este es mi sitio, desconocida.
Me quito de ese sitio tímida y miro alrededor mía a ver si veo algún sitio libre pero no,
el único asiento libre es el que esta al lado de donde estaba yo sentada.
Me siento allí.
-Bueno como te iba diciendo Ailín.
-Así que, Ailín eh.-dice en voz bajo y con media sonrisa Izan.
-Ponte las pilas desde ya.
Asiento con timidez.
-Izan ya que tienes una nueva compañera, quiero que la trates bien, ayúdala con lo
que necesite.
Mira a la maestra y después a mí indignado.
-¿Ailín y que más?
Le ignoro.
-¿Eres muda o sorda?
Le miro mal.
-Ailín y basta.
-Me gustaría saber como se apellida mi nueva compañera.
-A mí me gustaría que te callaras.
-Ala, se me pone chula y todo.
Le ignoro nuevamente.
Al acabar la clase de física y química se me acercan dos chicas. Una morena con el
pelo rizado y larguísimo super bonito y con ojos oscuros y la otra con el pelo ondulado
color castaño también algo largo pero menos que la otra y con ojos color miel, las dos
tenían buen físico, ya me gustaría mi parecerme a ellas.
-Hola.-me dice la morena.
-Hola.
-¿Eres de aquí?
-Sí.
-Nunca te he visto por aquí.-dice la de pelo castaño, integrándose en la conversación.
-No suelo salir mucho.
-Ah...
-Soy Emma encantada. -Dice esta.
-Yo Marina.-Dice la morena con una gran sonrisa.
-Encantada.-Sonrío.
Entra el profesor.
-Ya hablamos Ailín.- dice Emma.
Parecen majas, la verdad no esperé encontrarme chicas así aquí.

Vivir no es tan fácil Stories to obsess over. Discover now